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Martín Castro, El Payador
Martín Castro, El Payador
El maestro de payadores, don Martín Castro, nació en Merlo el 16 de febrero de 1882, y falleció en Ciudadela el 7 de abril de 1971. Fue un autodidacta, pues como él mismo dijo, no tuvo otra escuela que la vida.
 

Sus letras expresan la problemática social de su época, y aunque no tenía militancia política, su compromiso con los pobres, con los obreros, y sus críticas a la injusticia a veces le costaron terminar en un calabozo. También compuso canciones anarquistas, he hizo una payada dedicada a Sacco y Vanzetti.
Su poema más conocido es "El huérfano", escrito en 1908 y que fuera interpretado por muchos cantantes, entre ellos Carlos Gardel, que lo grabó en 1923, Antonio Tormo en 1950, y Horacio Guarany lo incluyó en este disco.
Sus amigos escribieron estos versos en su tumba:
"Con la sencillez de un nardo/ murió la carne del hombre/ pero no murió su nombre/ ni la obra moral del bardo/ sus ejemplos como un dardo/ perduran en nuestro ideal/ la parca, ley natural/ nos arrebató su vida/ pero la obra concebida/ es un símbolo inmortal"
Extraemos este ejemplo de “El Adiós de Don Martín”, Ed, Tradición (año 1, nº2), Bs As, junio de 1973, pag. 12.- (sigue..)
El canto del diario hablado de los de abajo, como eran los payadores, mostró siempre temáticas recurrentes, como bien estudia Beatriz Seibel.
El gaucho, sin dudas es una de las más representativas.
En el poema, en octosílabos pero con ocho versos (casi dos cuartetas tradicionales), se aprecian las visiones que sobre el gaucho, se compartían en ese período. Como ya tratamos, por caso, en el cuento de “La minga” de Martiniano Leguizamón, había pasado de ser el poco integrable ni útil elemento representante de la barbarie, a ser la reserva de valor autentico de la patria. También aquí se aprecia.



“El cantor de los caminos”.

Templo aquí para cantar
Mi diapasón de quebracho
Con el espíritu macho
Del gaucho tradicional
Del paisano de mi tierra
Del labriego, del arriero
Del valiente ganadero
Y el poblador ancestral

Es áspero como el tala
El cantor de los caminos
De los patios argentinos
Y del pampeano fogón;
Donde pulsa la guitarra
Se desagringa el ambiente
Se argentiniza la gente
se hace gaucha una reunión.

El gaucho es la patria misma
El gaucho es la misma pampa
Erguida en la estoica estampa
Del paisano patriarcal;
Del hombre de la llanura
surgió el soldao de guerra
que expulso de nuestra tierra
al invasor colonial.

El Gaucho es nuestra bandera
Vestida de granadero
Mano que empuñó el acero
Como otro no empuñara
Que calzó bota de potro
Chambergo y vincha genuina
Una blusa de lustrina
Y arrogante chiripá

El gaucho es la libertad
y en su argentina figura
cruzó toda la llanura
la cordillera y el mar;
en donde clavó la insignia
donde esgrimió la tacuara
en donde clavo la insignia
donde esgrimió la tacuara
en donde el corvo empuña
los uso para librar.

En la efigie del paisano
cruzó el alma de la raza
la guapeza sin coraza
y la nobleza rural;
el gaucho ha dao la sangre
el gaucho ha dao una herida
el gaucho ha dao la vida
por el honor nacional.



Para él heredó los chumbos
Los chuzazos del acero
Cicatrices en el cuero
Sin retaceos ni fin;
Para él heredo los cepos
El apodo de cuatrero
La fama de bandolero
Y el destierro en un fortín.

Sobre la tierra argentina
El gaucho es como el chingolo
Nace solo, muere solo
Y naides lo oye quejar;
Y naides lo oye por que
Está de más que lo diga
Que el mesmo que lo castiga
Es quien lo obliga a callar

El Gaucho en la reconquista
Con Belgrano en Tucumán
El gaucho con el Titán
De los Andes al través
El gaucho en la montonera
De las vanguardias del Chacho
De Lavalle en el Quebracho
De Urquiza el cincuentaytrés

Por la guapeza del gaucho
La patria escribió su historia
Y cantan himnos de gloria
Al sagrado pabellón;
Pero su gaucho no tiene
Desde Ushuaia a La Quiaca
Donde clavar una estaca
Para atar su macarrón.





Es interesante el lenguaje utilizado. Y en este comentario rápido conviene remarcarlo.
Por caso, el diapasón es de quebracho. Esto se usaba inicialmente, aunque más recientemente no se los prefiere pues “la Madera para el diapasón de cualquier instrumento de cuerdas debe ser dura, pero flexible, para darles un ejemplo, no podríamos de ninguna manera hacer un diapasón de quebracho colorado, si bien es una madera dura, ésta no es flexible y si la quisiéramos arquear se nos quebraría. Hay muchas maderas importadas y nacionales que nos dan un resultado excelente.” Ébano, Palo de Rosa o Pauferro, son útiles (http://ar.fotolog.com/snigrelli/26961805/).
Lo que aquí nos interesa es mostrar, realmente que en una imagen sencilla a la vez muestra que no es un instrumento “sofisticado” pero es sí “duro y fuerte”. Apto para las “verdades” que debe expresar. La mision del cantor (“a lo Martin Fierro”) esta asi simbolizada, en el espíritu macho del gaucho tradicional. Por contraposicion podemos leer que nlo esta encontrando tanto en el del “gaucho actual”.
Es también interesante marcar que los componentes de la nacionalidad arquetípica lo forman los ligados a la tierra en sus oficios, como el labriego, el arriero, el valiente ganadero…Y el poblador ancestral. Esta reivindicación del aborigen, no tan usula precdredcentemente muestra los cambios que en el “sentido común” que lentamente se fue dando: No solo el oficio, o la cultura, la pertenecia tradiconal ¿ histçorica? Es la apreciada. A tal punto que cuando el gaucho, identificado ahora rápidamente con el cantor, pulsa la guitarra, “Se desagringa el ambiente; se argentiniza la gente: se hace gaucha una reunión.” Ya no solo se refuerzan los valores positivos, que se refieren a la historia acumulada en conexión con la tierra. Sino que se denuestan los negativos, pues casi como una exorcizacion resulta efecto de la guitarra el quitarle el “agringamiento” a la sociedad. El honor nacional fue regado con la vida de l gaucho libertario, de nobleza desinteresada:el gaucho no tiene reversos mues representa el alma de la raza la guapeza sin coraza y la nobleza rural. Esta realidad sin embargo es negada por la sociedad, la historia, la imagen. Acciones que el payador que habla aunque no aprezca, se siente obligado a revertir. Pues denuncia la injusticia, historia y de sentido. El gaucho dice, /solo heredo” El apodo de cuatrero La fama de bandolero Y el destierro en un fortín. La exclusión retorica acompasa en esta visión la exclusión material , pues Pero su gaucho no tiene Desde Ushuaia a La Quiaca Donde clavar una estaca Para atar su macarrón.
Para completar podríamos decir que, aun casi un siglo después el payador reitera que “debe el gaucho tener casa, escuela iglesia y derechos…” ¿no le parece?


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