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2012 Noviembre
2012 Noviembre
BREVES REFLEXIONES SOBRE LA DANZA. Siguiendo los artículos de Aricó publicamos hoy “Breves reflexiones sobre la danza”, en formato pdf, para que pueda ser impreso y conservado. Reflexiónelo, pues en él comienza definiéndonos que “Danza es movimiento rítmico expresivo, efectuado por algún propósito comunicacional de trascendente utilidad”. ¿Quiere profundizar?
 
por Hector Aricó
 
 

 

Breves reflexiones sobre la danza
por Héctor Aricó, 2007

  En nuestro artículo titulado “Acerca de las danzas tradicionales argentinas”, al hablar del hecho cultural danza, aportamos la siguiente definición: “Danza es movimiento rítmico expresivo efectuado por algún propósito comunicacional de trascendente utilidad”.
Como todos sabemos, los conceptos son el medio que utiliza quien escribe para que los demás puedan comprender su postura ante un tema determinado. Por eso comenzaremos estas breves reflexiones con el análisis literal de nuestra definición.
   Si pensamos en la danza como un hecho cultural de la humanidad, tan antiguo como el hombre mismo, vale recordar que la función más importante de cualquier cultura -en uno de sus conceptos- es complacer a la mayor cantidad de personas que la comparten. No interesa lo propio de un individuo sino lo común y característico del grupo social, como forma de vida habitual del hombre. De ello se desprende que en el mundo hay tantas culturas como grupos sociales que lo habitan y en consecuencia, tantos tipos de baile como culturas existentes. No cabe ninguna duda que desde siempre la danza acompañó el ritmo de la vida social de todas las  comunidades humanas.
   Ahora bien, nuestra definición enfoca el acto de bailar desde sus elementos constitutivos universales, lo que además no descarta el posible análisis de todas las variantes.
Asimismo preferimos utilizar el término danza como sinónimo de baile. Ambas palabras, provenientes del alemán y el latín respectivamente, devinieron sinónimas en el habla española, aunque algunos autores las resignificaron en los planteamientos de sus diferentes teorías.
   Para explicar que la danza es movimiento expresivo tomaremos un párrafo del capítulo “la composición coreográfica para el espectáculo” del presente libro, donde decimos:
“El movimiento expresivo o movimiento danzado: Para que exista un movimiento danzado debe haber un cuerpo que describa una trayectoria en un determinado tiempo, con cierta energía y carga afectiva, dentro de un espacio, incluyendo un mensaje que pueda interpretar el espectador. 
   La diferencia entre movimiento cotidiano (caminar, saltar, correr...) y movimiento danzado es la carga afectiva, y aunque en la danza pueden ejecutarse movimientos cotidianos, ellos se eligen para bailar”.
   El agregado del término rítmico pretende distinguir el ritmo pautado, regulador de la danza a ejecutar, del ritmo natural que posee cualquier movimiento cotidiano.
Luego se destaca el propósito de la danza, es decir, el motivo o la intención que persigue el hombre al bailar. Cada individuo danza con miras a lograr un objetivo. A su vez, dicho propósito está relacionado con la comunicación, entendiendo como tal al enlace o vínculo entre dos puntos: el humano en correspondencia con otro humano, con otro elemento de la naturaleza o con un ser sobrenatural.
   Finalmente, nuestra definición sostiene que la acción de bailar resultará de trascendente utilidad, esto es, que la danza efectuada será importante para obtener un provecho momentáneo o duradero.
   Así vemos que los rasgos estructurales mencionados precedentemente son comunes a todas las formas y géneros de danza que se practican en el mundo. Pero es obvio que  los distintos grupos sociales no bailan igual, ni persiguen el mismo objetivo. Por ello, nos pareció interesante elaborar una propuesta taxonómica a partir de la siguiente pregunta: ¿por qué baila el ser humano?
   Pareciera que desde los tiempos prístinos el hombre sintió que la palabra y el canto no eran del todo suficientes para expresarse, entonces, también comenzó a hablar con el cuerpo, utilizando el movimiento como un lenguaje particular que hoy llamamos danza. Por supuesto que a través de las transformaciones diacrónicas de los grupos sociales la humanidad fue descubriendo distintos motivos para danzar. Y este es el criterio clasificatorio que proponemos, la tipología del propósito, mediante el que se pueden
establecer tres clases de danzas: de invocación, de esparcimiento de exhibición.
danzas de invocación Se practican en distintas situaciones pero siempre están relacionadas con los siguientes propósitos: pedir, apelar, agradecer, conmemorar el recuerdo de un acontecimiento importante, honrar, homenajear, evocar espíritus o deidades, hacer aparecer, traer a la memoria, prometer, ofrendar, adorar, provocar un hecho, y

2 otras acciones semejantes. De su exhumación de índole ritual o profana depende el logro del objetivo.
   Las danzas de índole ritual siempre están conectadas con la cosmovisión del grupo social, la religión, las canonizaciones populares o las creencias existenciales. En ellas participa toda la comunidad, un pequeño grupo seleccionado entre sus pares o un individuo en nombre de todos al que se le atribuye jerarquía de danzante. El o los ejecutantes se vinculan con un ser sobrenatural considerado superior y poderoso o con
algún elemento de la naturaleza, ambos capaces de influir en la vida de la comunidad. Dicha relación de dependencia suele estar emparentada con el respeto, la fe o el temor. Estas danzas de invocación ritual pueden ser de ocasión fija, efectuándose en fechas o épocas establecidas en el calendario ceremonial de cada grupo, o en su defecto de ocasión variable.
   Las danzas de índole profana no tienen conexión con la religión o las creencias pero también responden a la cosmovisión de cada grupo social a partir de su propio sistema de organización y convivencia.
   En ellas participan uno o más individuos, o la comunidad completa en honor a un evento social (boda, iniciación, amistad, etc.). El o los ejecutantes se vinculan con otros humanos en situación de homenaje.
    Son danzas de ocasión variable ligadas a los sucesos del ciclo vital.
   Por otra parte existen las danzas de invocación de índole mixta, es decir, el homenaje social en acción simultánea con el rito ancestral.
Aunque nuestras reflexiones apuntan al espectro mundial de la danza, destacamos que en Argentina se registran danzas de invocación, históricas y vigentes, de las tres índoles.   La mayoría de los ejemplos se encuentran en los grupos sociales aborígenes, criollos campesinos y las naciones africanas residentes en el ambiente urbano.
   Danzas de esparcimiento El propósito de esta clase de bailes es exclusivamente la diversión, casi siempre asociada a la conquista amorosa. En ellos participan todas las personas que deseen.
   Las formas de ejecución más comunes son en pareja, un varón con dos mujeres, un conjunto de parejas o una ronda de mujeres y varones intercalados. En las opciones grupales puede haber pequeños pasajes coreográficos a cargo de un individuo o una pareja que demuestre alguna destreza, o incluso, secuencias cortas interpretadas por mujeres solas o varones solos, y hasta breves juegos de habilidad. Sin embargo,
todas estas variantes no modifican la forma original ni el motivo de su práctica.
En cualquiera de los modos cada ejecutante se vincula con otros humanos, en especial del sexo opuesto.
   La diversión y la atracción sexual conviven y se complementan.
   Las danzas de esparcimiento se practican en diversos tipos de reuniones de los grupos sociales urbanos y campesinos, tanto sea en ocasiones fijas (celebraciones, fiestas tradicionales, etc.) como variables (boda, cumpleaños, etc.).
   Por supuesto que para hablar de grupos sociales en los espacios geográficos ciudad y campo debe tenerse en cuenta la situación económica de los habitantes como factor determinante de su conformación.
   Los humanos siempre tienden a relacionarse con sus pares en condiciones similares. Esto hace que cada grupo social sea portador de un repertorio coreográfico con el cual se siente identificado.
   Danzas de exhibición Su propósito es la muestra o representación para un público. Además, se pueden distinguir dos tipos de exhibición: la programada y la espontánea.
En las danzas de exhibición programada participan uno o más individuos especialmente entrenados para el espectáculo. Son de ocasión fija -el espectáculo preestablecido- y cada ejecutante se vincula con otros humanos: el público. En este sentido corresponde citar al Ballet comique de la reine que constituye el arquetipo del ballet de cour y que además fijó el género que hoy conocemos como ballet clásico. Se estrenó en 1581, en honor a Catalina de Medici.
   Este ballet, considerado el primer espectáculo de danza, concretó la estructura original de la exhibición programada compuesta por un creador, los intérpretes y los espectadores. Pero lo más trascendente es

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que concibió a la danza como un hecho artístico. Más tarde surgieron otros géneros coreográficos que se desarrollaron del mismo modo, como la danza moderna y la danza jazz entre tantas otras.
    Las danzas de exhibición espontánea, en cambio, son aquellas en las que participa un solo individuo que ejecuta una coreografía completa para demostrar sus habilidades; eventualmente puede ser una pareja.
   Se practican en reuniones de los grupos sociales urbanos y campesinos donde el ejecutante se vincula con los asistentes, de repente convertidos en público. Es obvio que son danzas de ocasión variable mientras que la situación que genera la muestra surge espontáneamente de los mismos concurrentes. Dos ejemplos históricos en Argentina son el malambo y el solo inglés.
   Para finalizar, vale mencionar que ciertas danzas de esparcimiento o de exhibición también se ejecutaron en instancia de competencia, como el caso del malambo en nuestro país, aunque de ningún modo ello significó el trasvasamiento del propósito original sino que, por el contrario, es la condición competitiva natural del hombre la que tomó a la danza como uno de los tantos vehículos para confrontar habilidades.
Con el correr del tiempo la competencia espontánea popular inspiró la realización de concursos de baile programados dando lugar a una nueva actividad, la creación o reproducción coreográfica para competir.
   Como conclusión de lo expresado hasta aquí sólo nos resta decir que basta con conocer el propósito para comprender la verdad de la danza que miramos. El siguiente cuadro sinóptico basado en la taxonomía propuesta ofrece la posibilidad de distribuir todos los tipos de danza existentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

DANZAS

 

 

 

 

 

de invocación

 

 

ritual

 

de ocasión fija

 

 

de ocasión variable

 

 

profana

 

de ocasión variable

 

 

mixta

 

de ocasión fija

 

 

de ocasión variable

 

 

de esparcimiento

 

de ocasión fija

 

 

de ocasión variable

 

 

de exhibición

 

programada

 

de ocasión fija

 

 

espontánea

 

de ocasión variable

 


   Después de la precedente visión antropológica cabe agregar que algunos autores abordaron el tema de la danza considerando su condición genética como arte. Ello significa que a diferencia del hecho cultural, el acto de danzar es un valor innato del hombre en su naturaleza como ser creador y por lo tanto, anterior a la cultura.

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   Muchos escritos privilegian este concepto al contemplar especialmente la vida de los pueblos primitivos y las civilizaciones antiguas en las cuales se asignaba al ejercicio de la danza el alcance de un estado espiritual superior. Esta mirada también nos parece viable, pero observamos que la idea se desvanece cuando en el devenir temporal la humanidad creó los bailes de esparcimiento y los de exhibición.

Bibliografía

Aricó, Héctor: Danzas tradicionales argentinas; una nueva propuesta [2da edición] (Talleres Gráficos Vilko, Bs. As., 2004)-Artículos sobre danza (Talleres Gráficos Vilko, Bs. As., 2006)

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Fernández Latour de Botas, Olga: Atlas de la cultura tradicional argentina para la escuela (Ministerio de Educación y Justicia, Bs. As., 1986) -“Mayo y la Danza”, en Los Días de Mayo, Academia de Ciencias y Artes de San Isidro, 1998 -“Correspondencias coreológicas canario-rioplatenses”, en El Museo Canario, Nº LVIII, pp. 351-390, Las Palmas de Gran Canaria, 2003

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