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2013 Marzo
Literatura, folklórica, y comentada al pasar… (por Carlos Molinero)
 
LITERATURA FOLKLÓRICA COMENTADA al pasar…
                                (por Carlos Molinero)


Grandes textos se nos aproximan desde el recuerdo. No siempre están al alcance de la mano y, la verdad sea dicha,  deben y merecen estar vigentes. Son cierta y suficientemente valiosos como para que los re-leamos. O si es el caso que podamos leerlos por primera vez. Valen la pena, sin duda.  El Pregón Criollo quiere por ello traerlos nuevamente a esta luz, aún pequeña, que difunde.  Intentamos a  la vez rescatarlos, y con respeto y moderación, llamar la atención sobre ellos. Es que  desde  este “otro tiempo” en que hoy los leemos, pueden apreciarse  ciertos ejes que demuestran una  concepción implícita en los autores de los mismos. Y esto sirve sin dudas para des-cubrir y reflexionar mas sobre ellos. Un juego intelectual que solo los grandes merecen, y permiten.




El Negro en Argentina

Elías Carpena (Buenos Aires 1897-1988), fue novelista, cuentista y poeta. Era  abogado y colaboraba  frecuentemente en el Suplemento Cultural del diario La Nación. El mundo literario de Carpena transcurre en el extremo sudoeste del inmenso polígono porteño (Floresta, Villa Lugano, Mataderos, La Matanza y Loma Verde de Morón). Sus obras   fueron de tonos costumbristas, ligadas siempre al criollismo. Entre sus colecciones de cuentos sobresale El cuatrero Montenegro (1959) y entre sus novelas Ese negro es un hombre (1967). Su obra abunda en leyendas y supersticiones populares. La poesía de Carpena se volcó siempre en moldes clásicos. Escribió, entre otros, Matinales, Rumbo, El Romance de Federico, Romancero de don Pedro Echagüe, Enrique Davinson, El inglés del bañado, Romances del pago de la Matanza,  Chicos cazadores, Fortín Matanza, Los trotadores, El Doradillo, El potrillo Corinto y Romancero del Coronel Dorrego.

(Sigue...) 

En el artículo que reproducimos ( usamos como fuente Selecciones Folkloricas Codex- nº 5 pag. 71) el poeta introduce su poesía con una explicación racional de su contexto y su anecdotario: interesante, pues en esta introducción se parecían mas claramente ciertos rasgos de coloración social (imagen no casual para retratar al negro): por cierto se aprecia en ella la estructura social del sur, que abundaba en pozos caseros, pero que a la vez podían ser salados y requería entonces suministro externo. Obras sanitarias fue un derivado de la fiebre amarilla, como lo fue la mudanza de los ricos al norte (lo que el poeta Cárpena retrata en sus versos). Las primeras obras provenían de 1869, pero debió ser ampliada.Y en los primeros años del siglo XX ya llegaba el agua. En 1912, se creo Obras sanitarias. La descripción tiende entonces a ubicar el relato a fines del XIX.
La mención, no casual, al competidor  rubio, que además era dueño (cuando nada se dice en cambio de la propiedad del carro del aguatero moreno), hace a la mujer indirectamente “veleidosa”, o al menos deseosa de superación social,embelesada por las apariencias del carro mas bello y elegante del lechero….
En todo caso la lectura del negro Santos es clara y unidireccional: su “amor negativo” proviene de su baja condición social (“un pobre
negro”) , y la superación se lograría con el prestigio de ser diputado….Y claro de tener casa “bien al norte” ( donde se refugiaron luego de la fiebre amarilla los que podían hacerlo).
Esto tiene su reflejo en los términos usados.
Nueve veces reitera la imagen de la flor del agua. No parece casual ni solo recurso retórico. Claramente hay poemas que refieren a la flor del agua desde el siglo precedente, pero  las flores que navegan en los riachos no parecen el objeto de esta reclamación al amor, y mas una imagen del agua en sí, como esencia. El llanto, y las lagrimas están  tan presentes como esa flor del agua (se los menciona cinco veces), con lo que se presenta una especie de baile de acompañamiento: el llanto crece en paralelo a al no reconocimiento de las bondades y virtudes de la flor del agua, no es apreciada. Y tal vez por eso mismo… pues es amor, el amor de Santos, esa flor, que se rompe por ser, solo por ser él, negro y pobre. Él le lleva esa flor que la haría “más blanca” (pese a que la leche del rubio podría ser mayor competencia para ello) y hasta llevando su pelo a ser flor de retama. Pero declarar su amor es causa de su mismo fracaso, de provocar desinterés ( “dice su amor… y la miel en hiel se cambia”). Y tal vez por eso mismo, toda la deniuncia social no enlaza con la curación de su mismo mal. Pues tener casa, baston, o alfombra como si pisar el cielo… no le prescribe garantía de amor.
Critica social, pero algo más, el  inentendible corazón femenino en definitiva… es lo que rezuma el poema. Gustémoslo.






Romance del aguatero negro

                    Por     Elías Cárpena


Hubo un tiempo que en la ciudad de Buenos aires al sur, no existía el agua corriente y la que se ponía en uso era la que suministraba el pozo casero. Pero había regiones en que el agua por ser salada no era apta para beber ni para el lavado de ropaentonces se hacia necesario adquirir el agua de los aguateros ambulantes. El carro del aguatero tenía dos enormes ruedas y un recipiente, acostado a manera de tonel:casi siempre de color rojo, con su canilla lustrosa de bronce y también de bronce la campanita que anunciaba el paso del aguatero con sus toques fuertes. El negro Santos hacía sonar la campanita de su carro desde Garay, desde los cuarteles, a Cochabamba, y desde Pozos a Rincón. Esa era su zona. Pero el negro Santos se detenía más en Constitución y Pozos. Allí se encontraba la casa y el balcón de Adelaida y allí ponía los ojos mientras discurría de amor su tremenda inquietud, siempre en el desasosiego. Adelaida, la moza de sus desvelos y desesperanzas, tenía los ojos suyos nada más que para detenerlos en el rubio, el lechero de ese radio. El rubio era dueño de un carro blanco primoroso, deslumbrante. El texto, en letras azules, de las tablas de las barandillas del carro, indicaban su amor. “Salgo a la calle por ella” se leía en una, y en la otra “Desde el alba te busco”. El negro Santos se debatía en un amor negativo y vivía con el deseo de haber sido superior a un aguatero y en ser distinto y más de lo que la suerte le daba. Su lamento no salía de la queja. “¿porqué si yo le traigo el agua mejor, Adelaida no me quiere?” Y agregaba suspirando: “¡Si yo fuera diputado!”

(Sigue…)



 
Este sur de Buenos Aires
Se me hace pena en las lágrimas
Llora el amor en mis ojos
y el agua en el carro canta

Lloro las calles que paso
Constitución, Cochabamba
Pozos, y ya estoy con ella
Y ella. ¿Por qué no me aguarda?

La campanita del carro
Con tintineos la llama
A la música del bronce
Mis suspiros acompasa
Aguatero soy sin suerte
La flor del amor me falta
Si yo le quito la sed
¿Por qué ella de amor me mata?

Para que no tenga sed
Le traigo la flor del agua
Es un agua con luceros
Que al río le tomo al alba

Sobre el corazón de la pena
Sobre la pena la lágrima
De las lágrimas del negro
Se forma la flor del agua

Prieta en el cristal de roca
La flor del agua se guarda
Cuando se quiebra el cristal
Busca refugio en las algas

Vamos río, vamos río
-sobre las estrellas pasas-
Voy por tu fondo de estrellas
Buscando la flor del agua

¿Quieren saber las virtudes
Que tiene la flor del agua?
Ella se mojó con ella…
¿para que quiere más gracia?

¿Saben lo que es piel morena,
Mojarse y volverse blanca,
Y el pelo como la noche
Ser rubia flor de retama?

La flor del agua le trajo
Lo mejor para su cara:
Con la diamela encendida
Los ojos de enamorada

¡Ay ojos enamorados,
Fáciles a las mudanzas!
Si os miran vivís de amor
Si os miro mi amor os cansa

En el aire, por el aire
Vuela la flecha y me alcanza
El niño desvelador
Tira con flechas de nácar

El negro dice su amor
Y la miel en hiel se cambia:
Quiebra el cielo su armonía
Pierde la tierra sus galas.

En copa de cristal chino
Guarnida de oro y de plata
Antes que la luz del día
Recoge la flor del agua

Por la flor del agua sabe
De mi amor que la demanda
Que estoy viviendo unos sueños
Que las realidades matan

¡Ay, si yo no fuera negro,
Diría la que me encanta:
-Lleve la flor de mi amor
Quien me dio la flor del agua

Y estas ruedas de mi carro
¿Por qué entre las piedras saltan?
Ya estoy en la calle Pozos
Constitución, Cochabamba

Si yo fuera diputado
Tendría galera alta
El coche con dos caballos
Baston con puño de plata.

Cadena y reloj de oro
Chaleco de tela blanca
Los botines con cartera
Y bien al norte mi casa.

Alfombras al rojo, muelles,
Como si el cielo pisara
Muebles de nogal de Francia
Sirvientes de todas layas.

Pero soy un triste negro,
Que va repartiendo el agua
Y pasa por estas calles
Escondiéndose en sus lágrimas.

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