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2013 Abril
2013 Abril
Aunque está escrito por el genial libretista de Tato Bores, para sus paisanos, aclaramos los términos específicos en el sector de Comida judía, en el que, en tanto pertenecen a la comida judía tradicional, le solicitamos a Alberto Barylko que recordara su Moises Ville santafecino natal para explicarlos o complementarlos. Esa parte se encuentra en la sección “comidas Tradicionales” pulse aquí. De esta forma ambas secciones están de cierta forma entrelazadas, como la vida y la cultura… Una vez en Pagina 12 le preguntaron sobre esto:
 

HUMOR JUDÍO


de Jorge Schussheim

 

Aunque está escrito por el genial libretista de Tato Bores, para sus paisanos, aclaramos los términos  específicos en el sector de Comida judía, en el que, en tanto pertenecen a la comida judía tradicional, le solicitamos a Alberto Barylko que recordara su Moises Ville santafecino natal para explicarlos o complementarlos. Esa parte se encuentra en la sección “comidas Tradicionales” pulse aquí. De esta forma ambas secciones están de cierta forma entrelazadas, como la vida y la cultura… Una vez en Pagina 12 le preguntaron sobre esto:


¿Cómo convive con su parte judía y su parte argentina?
–Lo judío y lo argentino se cruzan en el punto del escepticismo. Que está repartido en parte iguales para los dos. Lo cual no quita que me sienta terriblemente judío y argentino. Aunque no tuve ni formación argentina ni judía. Mis padres no quisieron dármela. Supongo que porque nací en pleno nazismo y porque mi padre, que era un gran germanófilo e iba a Alemania permanentemente, cuando descubrió lo que estaba pasando en Alemania creo que sintió que no era bueno ser judío en esa época. Pero no incide en la pertenencia: uno se siente lo que es.A propósito de humor judío, uno de los platos fuertes del libro (Todo al costo) es una receta magistral: “Cómo preparar una idishe mame”, secreto hasta ahoracelosamente guardado por Jorge Schussheim. La receta roza la perfección culinaria porque todos los sabores están presentes: la amargura del sufrimiento y la culpa; el salado de las lágrimas; la acidez de las quejas y el dulzor de los tantos y buenos recuerdos presentes en fotos y en canciones. Todo esto hay que hacerlo evitando que la mezcla se enfríe (“porque si se enfría ella sufre”)

 

CUENTO MARAVILLOSO PARA MIS PAISANOS

"COMÉ, O ME MUERO"


Había una vez un schnorer que, durante una de sus giras de mendicidad profesional, fue convidado - en casa del millonario del pueblo - con un pedazo de torta. Tan extraordinario le resultó al schnorer este nuevo y raro manjar que exigió, (los schnorers jamás piden, ya que están seguros del derecho que les asiste a ser mantenidos por los demás), la receta de esa maravilla. Llegado que hubo a su casa, se entabló el siguiente diálogo con su señora esposa: 

- Iajne Dvoshe, quiero que cocines la torta más rica del mundo. Esta es la receta: "Se toman seis huevos..." 
- Huevos hay uno sólo, Itzik... 
- Uno, entonces, "y medio litro de crema fresca". 
- ¿Crema? ¿Qué somos ahora? ¿Los Rotschild? 
- Bueno, cuajada en vez de crema. "Y se agregan dos libras de harina de trigo y una de azúcar blanca". 
- ¡Já! ¡Harina de centeno y un poquito de azúcar morena es todo lo que hay en esta casa! 
- "...y 200 gramos de pasas de Corinto y otro tanto de avellanas y un buen pedazo de manteca y mezclar bien y..." 
Iajne Dvoshe agregó, en uno de sus escasos silencios, cuatro pasas medio apolilladas, unas nueces y un pedacito de margarina y revolvió todo y lo cocinó. 
Y cuando Itzik probó su famosa torta bajo la variante Iajne Dvoshe, su único comentario fue:

-Francamente, no sé por qué les gusta tanto a los ricos esta porquería.
******** ******** *********

 

Tanto como judío, como aficionado a la comida, entiendo que la gracia que les causa a mis amigos goim este cuento parte de la no comprensión de la factibilidad de que algo así pase en la realidad, ya que como todo el mundo sabe, (el mundo idische), la cocina judía ha logrado producir exquisiteces justamente a partir de la carencia de elementos, o de la pobreza de ellos. Claro es que para que a un goi le salga una torta necesita crema, manteca y harina de trigo. En cambio, al judío le alcanza con un poquito de gehakte tzures para lograr un resultado similar o mejor. 
¿Cómo explicar si no el fenómeno cósmico que se produce cuando una madre judía toma una despreciada tripa gorda o un despojo del cogote de un pollo, los rellena con algo de matzemel, cebollita, gribalaj y consigue un dorado, perfumado y extraordinario kishke o hélzale relleno? 
¿De qué forma, si no es con suspiros, quejas y bastante sufrimiento, mi suegra consigue transformar un pedazo de hígado, un huevo duro y una cebolla frita, en un gehakte leber digno de un paladar refinadísimo? 
¿Cómo, si no es gracias a que "mi hijo SIEMPRE me dice cuando no le gusta, pero NUNCA me dice cuando sí le gusta" se podrían explicar las sensaciones voluptuosas que producen los latkes de simple y humilde papa rallada cuando pasan por mi garganta temblorosa de pasión gastronómica? 
Toda la cocina judía se ha basado siempre en la pobreza y la escasez, en los suspiros y en la culpa. Y debe ser eso, nomás, lo que le da un sabor incomparable.
Dice mi amigo Arturo , (goi con estómago id), que cualquiera es un buen cocinero con langosta, foie gras y caviar, pero muy pocos los capaces de satisfacer freezers y feinschmekers con ingredientes ordinarios. 
Enumero una serie de platos de los que no me voy a olvidar aunque quisiera: blintzes, latkes, kreplaj y knishes; kneidlej, cháchalaj, kigl y kijalaj; mandeburchenik y humentashn; beigalaj y koilich; jolodetz, pastron, berengenas picadas, hering, gefilte fish; queis-quijl, higado picado y para bajar todo y no enfermarse nunca y crecer sano y fuerte, la panacea universal, directamente de la fuente de judencia, la famosa penicilina idische: sopa de pollo. 
Coma de todo y engorde sin culpa. Es un consejo de mis abuelas, de mis tías, de mi mamá y de mi suegra. Recuerde que: 

        ¡¡ VIDA HAY UNA SOLA, TALLAS, MUCHAS.....!!

 


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