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2013 Junio
Vamos mejorando nuestra organización de esta sección. Como bien aclara Don Patrticio Pedro Barret (un valiosos aportador, al que llegamos por intermedio de la Dra Olga Fernandez Latour de Botas, guía espiritual de este Pregon Criollo), la compoosiicon de esta sección cuenta
 
   Vamos mejorando nuestra organización de esta sección. Como bien aclara Don Patrticio Pedro Barret (un valiosos aportador, al que llegamos por intermedio de la Dra Olga Fernandez Latour de Botas, guía espiritual de este Pregon Criollo), la composición de esta sección cuenta con un Dibujo, realizado por Don Patricio,  en un detreminado contexto, que se explica. Es decir el Ave y su circunstancia, diría don Ortega y Gasset.
   A ese protagonista en contexto le agregamos una ficha técnica,  a su vez confeccionada por Pablo Petracci, lo que precisa su ubicación clasificatoria, y un registro de su sonido, a cargo de Don Jorge argañaras.
Finalmente, este editor extrae de algunas fuentes variadas, alguna cita en la literatura , básicamente fokklórica de ecada ave, y/o una leyenda sobre él, completando un encuadre multifacético que lo permita “hacer nuestro”. Este número les brindamos entonces el Cauquen real
   Cauquén Real y la ficha técnica de; el ave tiene como fondo el cerro Fitz Roy (El Chaltén) camino a la Laguna del Desierto,SantaCruz,lo rojizo de los árboles es que en este momento los "alerces"tienen esa coloración,no es la imagen habitual del cerro que se ve en todos los folletos y postales,en la Laguna del Desierto lugar de ensueño trepando durante una hora se llega al glaciar y lago Huemul,del que discurre unrío que desemboca en otro lago.

El sonido registrado por Jorge Argañarás   (Recomendamos usar Internet Explorer para oirlo correctamente)



 

Ficha Técnica:
 



NO encontramos leyendas tradicionales especificas,  pero si generales … y advertencias.


Advertencias:

La triste historia del cauquén colorado

   
Para conocer en profundidad una especie que migra, es decir, que se desplaza grandes distancias con un objetivo claro y determinado, hay que moverse con  ellas, a todo lo largo de su recorrido,
como hacen los investigadores argentinos y chilenos que las estudian. Aquí  centraremos la atención en el Cauquén  colorado, que es la especie que está en  peligro de extinción. Sus números rondan los 900 individuos, quizás menos.  ¿Cómo se llegó a tan pocos individuos?

    Hasta fines de la década de 1950, los cauquenes colorados se contaban por  miles y constituían más del 50% del  total de los cauquenes presentes en  el norte de la isla grande de Tierra del
En la Argentina es posible observar más de mil especies de aves, pero hay una que está a punto de desaparecer. Es el Cauquén Colorado, uno de los más hermosos “gansos de la Patagonia”. Aquí les  contamos su historia en un intento “desesperado” por salvar una especie.
    En la Patagonia argentina y chilena viven 4 especies de gansos, 3 de ellas migratorias. Todas pertenecen  al género Chloephaga. Se las conoce en forma errónea con el nombre de “avutardas”, por el parecido  que los primeros europeos les encontraron con aquellas aves, pero en rigor de verdad deben recibir la  denominación de “gansos australes”. Son los cauquenes o caiquenes, aves endémicas del extremo sur  de Sudamérica, ya que viven y crían solo en este lugar del planeta. Las 3 especies migratorias son el Cauquén  común o caiquén (Chloephagapicta), el cabeza gris, real o canquén (Chloephagapoliocephala) y el colorado o canquén colorado (Chloephagarubidiceps). En Chile se usan los nombres caiquén y canquén, y en Argentina cauquén. Todas crían en la Patagonia, pero cuando llega el invierno, migran hacia el norte  en busca de climas más benignos y mejores alimentos. Es así que forman grandes bandadas mixtas,  volando juntas hacia la provincia de Buenos Aires. Pero como veremos, en la actualidad estas bandadas  no son tan abundantes, y en gran medida eso se debe a la acción del hombre.
    Fuego (su zona de cría) según publicaba  Mauricio Rumboll en 1975. A partir de  ese momento los números de la especie  registraron una marcada tendencia decreciente, tanto que el propio Rumboll estima su tamaño poblacional entre 300  y 400 individuos para 1979. La principal
causa de esta merma fue la introducción del zorro gris patagónico en Tierra  del Fuego, pero no fue la única. Antes  de esto, en 1931 todas las especies de  cauquenes fueron declaradas “plaga nacional” al ser consideradas dañinas para  la agricultura. A partir de ahí se los comenzó a matar usando cebos tóxicos, a balazos, y persiguiéndolos con avionetas  para que al llevarlos mar adentro murieran ahogados fruto del cansancio.
    Esto último es un mito y no genera mortalidad alguna ya que se trata de aves migratorias que vuelan más de 1.300 km,  muchas veces sobre el mar, entre sus  lugares de cría en la Patagonia y sus sitios de invernada. Pero un evento que  sí redujo sus números poblacionales fue  la destrucción de nidadas, incentivada  por el Servicio de Sanidad Vegetal de  la Secretaria de Agricultura y Ganadería de Argentina, en los años 1972 y  1973. Como resultado de esas campañas  se perdieron más de 150 mil huevos de  cauquenes y otros patos silvestres.

(Sigue...)

¿Plagas de los cultivos? 
    El concepto de plaga ha ido cambiando sobre la base de la comprensión de nuestro medio ambiente. Tradicionalmente se consideraba plaga a cualquier  animal que producía daños, básicamente a los cultivos. Pero actualmente plaga es una “situación” en la cual  un animal produce daños económicos,  normalmente físicos, a intereses de las  personas (salud, plantas cultivadas,  animales domésticos, materiales o medios naturales). Este nuevo significado permite separar el concepto de plaga de  la especie animal que la produce, evitando establecer clasificaciones de especies “buenas” y “malas” y facilitando  explicar por qué una especie es beneficiosa en un lugar y perjudicial en otro.  La definición de plaga está totalmente  orientada hacia el beneficio humano. La  pregunta que hoy nos hacemos es cómo  pudo ser considerada plaga una especie autóctona, que recorría la estepa patagónica y las llanuras pampeanas antes de la llegada del hombre moderno. Los  cauquenes se alimentaban de brotes vegetales, pastos y gramíneas naturales, hasta que en el siglo XVI llegaron los  primeros europeos y con ellos, caballos  y vacas. Estos animales domésticos generaron la más dramática modificación conocida de un ecosistema. En tan solo  300 años convirtieron el “desierto pampeano” en una pampa de pastos tiernos.  La agricultura humana con sus especies cultivadas, fundamentalmente trigo y maíz, hicieron el resto. Hoy la provincia de Buenos Aires es el ambiente argentino más modificado por la ganadería y la agricultura, y sólo quedan pequeños parches de los pastizales originales. En este nuevo contexto los cauquenes se convirtieron en perjudiciales para los cultivos humanos, y comenzó una caza  de control. Por suerte hubo personas que pensaron diferente. Uno de ellos fue el Ing. Agrónomo Neldo Tracanna, que en la década de 1980 hizo una “Evaluación de los efectos sobre el rendimiento en grano de cultivos de trigo pastoreados por avutardas”. Al comparar parcelas  testigo (no pastoreadas por cauquenes) y con pastoreo de “avutardas”, y evaluar la disminución en el rendimiento de la producción de trigo, concluyó que las  diferencias no eran estadísticamente  significativas. El Ministerio de la Producción de la provincia de Buenos Aires, para quienes Neldo trabajaba, intentaba demostrar lo contrario, para justificar el  título de plaga de los cauquenes.
    El biólogo Pablo Petraccci, inició durante el año 2007 un estudio similar al de  Tracanna. Los resultados aún no están disponibles pero, según palabras del propio investigador, los datos preliminares indican que “los cauquenes no están impactando a nivel regional sino local, quizás a algún productor”. Los cauquenes no son entonces una “especie plaga”, sino una “especie problema”, es decir, que genera algún perjuicio pero solo a nivel de algún campo o productor puntual. Además, muchos productores bonaerenses informaron que en los campos de trigo donde “pastaban” los cauquenes, tenían mayor número de espigas por planta, con lo cual mantenían o aumentaban su rendimiento por hectárea.
   Mas hay para decir… pero puede verse desede aquí, como el equilibrio antiguo de y con la naturaleza, usualmente inetgrado en la cultura tradicional popular, esta siendo amenazado.


Leyendas de los pájaros de la patagonia


    Si bien no hemos encontrado leyendas especifica del Cauquen Real, todos los pajaros on venerados en la mitología Tehuelche. Una Asamblea general de ellos, en realidad es la que favorecieron el escape de El Al desde la misteriosa isla donde nació y Kooch deseaba matarlo, hasta  el Chaltén, donde llego a lomo de cisne.
    El pecho colorado, por caso es un ejemplo interesante 8 los invitamos a buscarlo). Pero las aves en general son parte clave de la guía al hombre en su tránsito a la felicidad post terrena: veamos esta descripción soilo como muestra.
   El forjador de pájaros
   Dicen que no hubiera sido por los pájaros ni habrían existido los tehuelches. Y es verdad, porque fueron las aves las que ayudaron a escapar del gigante que lo perseguía al pequeño Elal, el héroe que más tarde creo a los hombres de la Patagonia. Ellas fueron su transporte y su escolta, su abrigo y su alimento. Y ocupando lagunas, grutas y acantilados, se quedaron para siempre en la Patagonia.

    Cuentan que en la isla de Kóoch, apenas nacido Elal, una Tuco-Tuco lo oculto en su cueva para salvarlo de la furia de su padre, que lo buscaba para matarlo. Sin embargo Terr-Werr, la Tuco-Tuco, sabia que el escondite era inseguro y que tarde o temprano el gigante Nóshtex devoraría al bebe, para impedir que un día se volviera mas poderoso que el. Pero para salvar al niño la Tuco-Tuco necesitaba ayuda, y al primero que recurrió fue a Kiken, el chingolo.

   Cerca de la laguna, Terr-Werr encontró a Kiken, que avanzo a los saltitos a su encuentro. La Tuco-Tuco le dijo que necesitaba hablar con el cisne, que nadaba muchos metros agua adentro, y le pidió por favor que volara hasta él y lo llamara. El chingolo cumplió con este primer encargo, y del mismo modo fue convocado a todos los animales para que se reunieran en la asamblea donde se decidiría el destino de Elal. Y por eso que aun hoy Kiken es amigo de todos, hombres y animales, cualquier sitio es su casa y es el primero en cantar cuando llega el amanecer.

   Una vez reunidos los animales, Terr-Werr les contó a todos de la existencia de Elal, de cómo lo había salvado arrastrándolo hasta su cueva, de cómo Nóshtex, su padre, furioso, removía las rocas de la gruta para descubrirlo, de que el peligro era enorme...

   Entonces Kíus, el cholo, pidió la palabra a la asamblea, y dijo:
- Fuera de la isla, hacia el oeste, mas allá del mar, hay una tierra que solo yo conozco. Podemos mandar el niño allí, y de este modo Noshtex nunca podría alcanzarlo.

Y así se hizo, porque a todos les pareció bien la idea de Kíus.

   Pero esa tierra desierta, la Patagonia, era el reino de Shíe, la nieve, y de Kókeske, el Frío. Los dos hermanos, siempre juntos, siempre de acuerdo, recorrían permanentemente su territorio. Shíe llegaba quedamente, deshaciendo en motas su vestido blanco, acolchando las rocas y tachonando el mar. Luego Kokeske endurecía la nieve caída y la volvía filosa, brillante y resbaladiza. A veces convocaban a Máip, el viento helado, que jugaba con Shíe haciéndola volar y corría con Kókeske carreras velocisimas. Los amos de la Patagonia se pusieron furiosos cuando descubrieron a Elal, que bajaba del cerro Chaltén, donde lo había dejado el cisne, para vivir en esa tierra y cambiarlo todo. A pesar de que los dos hermanos atacaron al niño con todo su poder, no pudieron vencerlo y para siempre le guardaron rencor, a el y al Chorlo, que había trazado el camino del invasor. Por eso Kíus solo vive en la Patagonia mientras el tiempo es cálido; emigra hacia el norte cuando el invierno se acerca, temeroso de la venganza de Kókeske y Shíe.

   Kápenk-och era un pájaro negruzco, le gustaba caminar por la tierra buscando su alimento o posarse con su compañera en un arbusto bajo, cantando y silbando a los cuatro vientos. Él fue el encargado de distraer al padre de Elal, el gigante Nóshtex, mientras Terr-Werr se dedicaba a los últimos preparativos de la fuga.
   El gigante, pisoteando los matorrales, recorría la isla en busca de su hijo, y Kápenk-och lo seguía volando bajo de rama en rama, aturdiéndolo con sus silbidos agudos y revoloteándole alrededor. Ya se acercaban al punto de la laguna desde donde partiría Elal cuando Nóshtex, irritado, ordeno al pajarito:

- Cállate!!!

Pero Kápenk-och siguió cantando, cada vez mas fuerte.

Entonces el gigante grito:

- Cállate de una vez, te digo!!!!! – y al mismo tiempo le arrojo una rama, de modo que una gruesa astilla se clavo en el pecho claro del pajarito.

   Kápenk-och dio un grito de dolor y se escapo sangrando, mientras Nóshtex daba media vuelta fastidiando hacia su caverna. Cuando el pajarito, desfalleciente, llego a la laguna, Elal curo con cuidado su pecho tembloroso, y dispuso que ostentara para siempre en el, como una insignia, el violento y hermoso color de la sangre. Y así distinguimos todos al pecho-colorado.


WENDEUNK

  Cuando Elal se alejó de la Patagonia, quedó entre los grupos de cazadores un espíritu tutelar que los guiaba y vigilaba. De nombre Wendeunk, el espíritu bueno de la raza, algo así como el ángel guardián de los Chónek.
  Los paisanos llamaban Wendeunk a una entidad espiritual totalmente opuesta a los malvados Máip y Kélenken, pues Wendeunk, sin ser visto, guiaba a los niños desde que nacían, hasta la muerte.
  Wendeunk siempre estaba alerta para ayudar a los hombres a sortear los malos trances de la vida, pero los Chónek debían ayudarlo, ya que este genio bondadoso, por sí solo nada podía hacer contra los Malos Espíritus.
Wendeunk acompañaba a los muertos hasta el sitio donde los aguardaba Elal, y le contaba a este todo lo bueno y lo malo que el Chónek había hecho en su vida: si había cazado muchos Pumas, si había guerreado con valor, si había tenido hijos, y especialmente si había enseñado a sus descendientes las tradiciones y los hechos gloriosos que Elal realizó en la Patagonia.
   Las aves, entregadas a sus tareas en las lagunas al atardecer, anunciaban a los Chónek la presencia de Wendeunk rondando los toldos. Los ancianos aprovechaban esta situación para cumplir con el mandato de Elal, y narraban a los pequeños las tradiciones de la raza, en tanto que los hombres se preparaban para una cacería nocturna de aves. Esto lo llevaban a cabo en las lagunas donde no estuviesen ni el Flamenco ni el Cisne. Los Patos y Cauquenes eran amigos de las aves sagradas, y matarlas en presencia de ellas les traía mala suerte.
   Los Chónek se retiraban a los toldos cuando las ráfagas de viento apagaban las antorchas de cacería. Creían que el espíritu bondadoso les negaba su protección; y que entonces, Máip aprovecharía para correrlos.

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