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2013 Noviembre
Folklore Oral (y medios de comunicación)
 
Folklore Oral  (y medios de comunicación)
   

    En su compilación en el  libro “Folklore Urbano- Vigencia de la leyenda y los relatos tradicionales”(Ed Colihue, Bs. As. 1999)Marta Blache realizó una introducción cuya síntesis nos ha parecido  más que útil  difundir en este número:

    “Respecto de la vitalidad de los relatos tradicionales en el mundo contemporáneo cabría preguntarse si efectivamente es real, si mantienen su vigencia o si representan anacronismos de modos de vida superados; si han perdido su capacidad de adaptación y  reconversión; si dichos relatos encuentran en la modernidad el escenario adecuado; si pueden convivir con la cultura de los medios audiovisuales massmediáticos, el furor consumista y los mercados transnacionalizados.”  Un planteo esencial que va al fondo de una problemática tratada por muchos intelectuales, y particularmente útil para lo que ella llama “la folklorística contemporánea”.-
    Los cambios económicos y sociales, la revolución tecnológica y los medios masivos de comunicación fueron origen de pronósticos de extinción. Y consecuentemente a la necesidad de “recopilación” antes que “fueran relegados al olvido”. Si la folklorística procuraba captar “los cambios sustanciales que se producían en toda la vida social y los diversos modos en que las fuerzas configurantes de la sociedad afectaban y transformaban el mundo de la gente, también es necesario tomar en cuenta que a lo largo de su desarrollo fue restringiendo su horizonte (…) y pasó a concentrase básicamente en las sociedades tradicionales  y en la forma  en que estas mantenían su continuidad con el pasado ( Bauman, 1989)”
    Si en el siglo XIX la idealización de la cultura campesina (que en cierta medida, decimos nosotros, era útil para sustentar en un pasado ideal la unidad nacional, y en el caso de nuestro país a la vez  fijar ideológicamente un entorno conveniente a las fuerzas económicamente privilegiadas, frente a la avalancha de inmigrantes), “llevaron a considerar al folk como portador de valores proveedores de fundamentos ideológicos respecto de los estados nacionales. Es así que los folkloristas focalizaban su interés en la tradición  como el elemento clave en la composición del elemento folklórico.La definieron como la TRADITIO, la entrega del patrimonio cultural que cada generación hace a la siguiente (Cortazar 1954, Pag 53)”.
   
    Esto constituía legados culturales, que ya decantados, se mantenían vigorosos en inalterada continuidad de pasado y presente, davba homogeneidad cultural asegurando cohesion al grupo social. Fundamentaba esto la necesidad de resguardar la tradición para traspasarla intacta a las futuras generaciones… “Tradición y modernidad conformarían universos autosuficientes y excluyentes” Pero leugo de un siglo de continuidad de esta form,a de verlo, Marta Blache nos indica que se fueron reformulando los viejos conceptos,. Dejaron de concebir la tradición como una herencia inamovible para ser un proceso en constante  cambio, según los cambios en la sociedad y su sistema de valores, con continuidades y discontinuidades, mostrando la vitalidad de la cultura. “Ahora advierten  en la tradición  un activo mecanismo de selección  realizado por un grupo social al reinterpretar determinados aspectos de su pasado para legitimar su presente. De tal manera, el pasado queda construido y resignificado desde el presente.”
Nuevas orientaciones, dice Blache, se dieron a partir de  fines de los ’60 con innovaciones en el campo de la folklorística, comenzando en Norteamerica, luego Europa y por fin en Latinoamerica “estas transformaciones se dieron también en el estudio de las formas narrativas orales. Los especialistas, abocados inicialmente al análisis comparativo de los textos, observaron las variaciones que sufren los relatos tradicionales al traspasar determinadas culturas, áreas geográficas y etapas históricas. Los cuentos ‘maravillosos’, con su riqueza de motivos, sus vastos recursos expresivos, sus regularidades estilísticas y el efecto artístico que producen, fueron los primeros que concitaron interés. Pero no cabe duda de que en la actualidad no se dan ni los lugares ni las ocasiones propicios para su florecimiento. Fueron, en consecuencia, desplazados paulatinamente por otros tipos de relatos, desestimados en el pasado, pero con mayor capacidad de adaptación. Estos paarecen hoy revitalizados en nuestra sociedad moderna. Cubre un amplio espectro de formas y conbtenidos: Figuran en ellos leyendas contemporáneas, narraciones de experiencia personal, hsitorias acerca de victimas y victimarios, anécdotas y chistes.”
Al cobrar relevancia , nos dice , las estructuras socioeconómicas que sirven de marco e invisten de significado  a las narraciones, importa el ámbito físico  en que se da la situación narrativa, los momentos y circunstancias apropiados para narrar, la identidad de los particpantes, las eventuales sustituciones de los roles de narrador y oyente y las interacciones producidas entre los participantes de una situación narrativa.
“Del mismo modo interesan los artificios retóricos, y las técnicas proxémicas, kinésicas y paralingüísticas utilizadas para captar al auditorio e involucrarlo; la interpolación u omisión de episodios; el modo de acentuar o atenuar ciertos detalles, o la forma de manipular el suspenso y las pausas.
También se ocupa de la integración de texto y contexto un movimiento centrado en la actuación (perfomance) que abrevo en los lineamientos de la sociolingüística. La actuación ayuda a comprender de manera más penetrante el uso en la vida social de los diversos géneros de la narrativa oral”.
Ademas de lo metodológico, cuya descripción siempre es útil, y  sobre el cual  el maestro Cortazar ya había planteado, por su  en sus obras unmétodo integral para el análisis de lo folklórico(lo que hace  revalorizar su trabajo y colocarlo en perspectivas nuevas), nos interesa particularmente la aplicación a lo urbano, que hace Blache. El decía que este método abarcaba “todas las expresiones de la vida del grupo popular en estudio que respondan a los rasgos señalados como signos de lo folklórico”.Señalaba  además que “No olvida ni desecha (como éstos suelen hacerlo) lo histórico, desde que siendo lo folklórico tradicional, su vinculación con el pasado es permanente y está en su misma esencia. Que se interesa también por las expresiones folklóricas que han caído en el olvido o en desuso, perdiendo su vigencia actual (folklore histórico).” Esto  en el sentido de determinar que folklore es cultura del pueblo, mas allá de la “contaminación” o incontaminación ” de los grupos folk relativamente aislados, ya que “presta atención a las relaciones culturales de la comunidad con el conjunto más amplio de la sociedad contemporánea del país, pues el folklore está constituido en gran medida por la asimilación de elementos irradiados por los centros y ciudades prestigiosos. A la inversa, las proyecciones del folklore prueban que éste llega con frecuencia a integrar la cultura superior, letrada, en sus expresiones artísticas, industriales, sociales, etc”.

En el mundo actual y sobre todo, también en lo urbano, la temática de la narrativa oral responde, nos dice Blache, a preocupaciones vigentes, aunque se pueda rastrear en ciertos casos por varios siglos. “Además, es sabido que la transmisión  de los relatos tradicionales no está restringida  solo  a, la oralidad , también circula a través de medios escritos  y audiovisuales, logrando una difusión mucho más rápida y extendida”. Por eso, desde hace tiempo  “los folkloristas exploran la influencia recíproca existente entre la narrativa oral y los medios de comunicación”

En este campo, se separa del maestro Cortazar quien colocaba como característica de lo folklórico la transmisión por medios no escritos ni institucionalizados. La escuela formal, claramente, no representaba transmisiones espontaneas y colectivas como las que Cortazar tenía en mente. Hoy, el boca a boca equivalente  ¿Se da por twiter, o facebook, o por escuchar la televisión o la radio…?
Dejamos planteada  la cuestión concluyendo, como dice Blache en la citada introducción:
“los folkloristas han recuperado los objetivos disciplinarios originales(…) atendiendo a la relación entre folklore y sociedad, a sus respectivas transformaciones e interdependencias , a las diferentes esferas de la comunicación- cara a cara, pública y mediatizada- y a los modos en que los saberes tradicionales tienen de codificar y poner simbólicamente en funcionamiento elementos de la modernidad. Todo este ayuda a comprender la vida social en el mundo moderno”
Posicionamiento claro el de la autora.   Esperamos, de nuestros atentos lectores los suyos respectivos. O  refutaciones, aportes o críticas… Como siempre, serán bienvenidos .






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