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2013 Noviembre
2013 Noviembre
Un ícono cultural de los últimos años es el sitio de Internet www.fundacionmemoriadelchamame.com; este espacio virtual se transformó en una poderosa arma de difusión de nuestro género musical autóctono. Se trata de un sitio de consulta permanente que cuenta con 19 mil visitas mensuales y que busca que el chamamé crezca a través de diferentes actividades que realiza la fundación....
 
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De “Página 12”- Martes, 15 De Octubre De 2013



Como una peña de las buenas
Durante cuatro jornadas, el encuentro celebrado en el Espacio Cultural Nuestros Hijos, que las Madres de Plaza de Mayo sostienen en el predio de la ex ESMA, fue una gran celebración alrededor del folklore que se está haciendo hoy.

  Por Karina Micheletto

La invitación es a un “encuentro” y no a un “festival”, como es costumbre en los eventos folklóricos. Y el nombre calza de lo más atinado, porque eso fue lo que se vivió durante las cuatro jornadas del Noveno Encuentro de Músicas de Provincia, celebrado entre el jueves y el domingo pasados en el Espacio Cultural Nuestros Hijos, que las Madres de Plaza de Mayo sostienen en el predio de la ex ESMA. Un encuentro y una celebración alrededor del folklore que se está haciendo hoy, con exponentes más y menos conocidos provenientes de diferentes provincias, y también con talleres, charlas, proyecciones de documentales y muestras de artes visuales. Con muy buenos momentos artísticos propuestos sobre el escenario y ricos espacios de intercambio vivenciados también abajo, este encuentro se consolida como un espacio folklórico de esos que no abundan, cuyo clima muchos recordaron similar, por ejemplo, al de la ya desaparecida Peña de los Copla en Cosquín.

Los organizadores hablan de “noveno” encuentro porque aparece como la continuidad natural de aquel que llevaba adelante la Ciudad de Buenos Aires, con este mismo nombre, y cuya suspensión fue una de las primeras medidas de gobierno en materia de cultura llevadas adelante por la gestión de Mauricio Macri. Tras el corte abrupto de años, éste es el segundo que se realiza en este espacio, y la continuidad se nota en el entusiasmo y la concurrencia lograda en esta edición. En cuanto a lo que se ofreció en el escenario del auditorio, algunos momentos destacados fueron la actuación del joven grupo Castañas de Cajú, oriundo de La Plata, abriendo la primera fecha del encuentro, o de la cordobesa ViviPozzebón, que en la segunda jornada levantó el pulso del ECuNHi meta ritmo de cuarteto. Destacadísima fue la presentación de la orquesta popular de cámara Los Amigos del Chango, creada por el recordado Farías Gómez, que actualmente sigue sorprendiendo con la dirección de Mono Izarrualde, Luis Gurevich y Néstor Gómez. Lo que lograron en escena el sábado pasado los once músicos que la componen –entre ellos, el baterista Jerónimo Izarrualde, que pone también la voz en un registro sorprendentemente en línea con el del recordado Chango– fueron altos momentos para la música popular, como los que logran en sus versiones de “Entre a mi pago sin golpear” o de “La oncena”, de Eduardo Lagos.
Pero más allá de las actuaciones individuales, otro atributo destacado del Músicas de Provincia es que el “encuentro” del que habla su título también se dio, en forma natural, con varios de los participantes sobre el escenario. La juntada que, casi sin planearlo, terminaron protagonizando Peteco Carabajal, Bruno Arias y Rodolfo García –no es que formara parte de la programación: el ex Almendra es coordinador del área de Música del ECuNHi, junto a María de los Angeles Ledesma–, o la del litoraleño Carlos “Negro” Aguirre con la catamarqueña Nadia Larcher, y más tarde con Ramón Ayala –a quien el encuentro rindió un tributo–, o el dúo propuesto por el cordobés José Luis Aguirre y el riojano Ramiro González, fueron algunos de los momentos más recordados.
La cantante riojana Bruja Salguero, el acordeonista y compositor Hernán Crespo, la cantante Lorena Astudillo, la bandoneonista, cantante y compositora Susana Ratcliff, o Tomás Lipán, gran voz del Noroeste, fueron algunos de los muchos otros convocados. Se destacaron también dos muestras fotográficas: María Elena Walsh. Biografía visual, inaugurada por su curadora, Sara Facio; y el homenaje a Suma Paz, Una mujer con alma de guitarra. Hubo tiempo para una mesa debate sobre el Nuevo Cancionero y para la proyección de un documental sobre este movimiento, para un taller de danzas a cargo del Negro Valdivia –el bailarín que inspiró el tema “Celador de sueños”, de Orozco Barrientos–, para otro documental inédito: Eduardo Falú. Canto al paisaje soñado. Y, sobre todo, para el encuentro que se anunciaba en el título, y que se cumplió dotando de sabor provinciano a Buenos Aires.


B) DE  DIARIO EPOCA DE CORRIENTES  27/10/13


NUESTRA MÚSICA EN EL SIGLO XXI

Memoria, presente y futuro del chamamé


Un ícono cultural de los últimos años es el sitio de Internet www.fundacionmemoriadelchamame.com; este espacio virtual se transformó en una poderosa arma de difusión de nuestro género musical autóctono. Se trata de un sitio de consulta permanente que cuenta con 19 mil visitas mensuales y que busca que el chamamé crezca a través de diferentes actividades que realiza la fundación.
Verborrágico y apasionado, Juan Pedro “Topo” Zubieta nos recibe en su casa en donde es la sede transitoria de Museo Virtual del Chamamé, un espacio en Internet que recibe 19 mil visitas al mes de personas interesadas en conocer más del género guaranítico.
Como encargado de contenidos del Museo Virtual, músico y estudioso del chamamé, maneja un volumen de información y tiene posturas firmes y claras de cuál es la situación actual de nuestra música.

¿Cómo nace la fundación Memoria del Chamamé?

Cacho González Vedoya, que tuvo la idea de hacer una fundación que contiene todo lo que tiene que ver con el género, rescate puesta en valor, investigación. El chamamé tiene largas décadas de injusticias por varias razones; el paisano músico correntino tiene un doble destierro, el paisano que se va y cuando vuelve su pueblo no es el mismo, son dos destierros distintos y uno más cruel que el otro. El 80 por ciento de la gente que se fue a Buenos Aires, como por ejemplo Ramón Porfilio Chaves, quien es de Charata (Chaco) y en su pueblo nadie sabe quién es, es uno de los artistas más importantes de la historia del chamamé.

Cuando empezamos a hacer el trabajo del museo, se convirtió en virtual por falta de espacio y no tenemos lugar para colocar todas las cosas que tenemos. El museo virtual se convirtió en un monstruo, en agosto tuvimos 19 mil visitas, y lo bueno es que la gente colabora de manera desinteresada, y eso es muy lindo.

Hay muchas cosas por hacer, y creo que las estamos realizando: ciclos de entrevistas, talleres literarios, de guaraní, de composición de música, hemos hecho discos de artistas jóvenes, creo que no hay faceta en la difusión de género que no hayamos abarcado, pero sin duda se lleva las de ganar el museo virtual ¿Por qué? Porque se convirtió en un ícono. Pero eso entraña mucha responsabilidad; no es un blog, es un museo.
 
¿La fundación sistematizó el rescate del chamamé?

Hay varios fenómenos en uno, pero respecto a la sistematización, el otro día hubo un taller en Chaco, en donde están trabajando muy bien en cultura -nos llevan una estancia de ventaja-; hicieron un taller musical y lo invitaron a Jorge Fandermole; allí él me dice que en Santa Fe ello no tienen ningún trabajo de sistematización similar.

Yo creo que no es muy difícil de hacer, solamente debemos establecer algunas pautas. Nuestro museo es único, en ningún género argentino hay algo igual y la universalización de la información es la clave. Por ejemplo ahora estamos armando una discoteca virtual, se podrá escuchar en tu casa gratis, escuchar no bajar, la colección completa de Montiel es algo muy importante. Por eso hay que sistematizar la información para que sea así, “www” significa red abierta mundial, esto nos permite romper algunas barreras de los coleccionista que están sentados arriba del disco y no lo  quieren prestar.

Lo otro es que el chamamé está en un proceso muy especial, ojalá que estemos a la altura, es como que explotó el chamamé; tenemos una fiesta fantástica, sobre todo en lo escénico, en lo musical no coincido mucho, pero escénicamente es un festival apabullante y no hay provincia argentina que haya dado más súbditos que los correntinos…hay correntinos en todos lados, es inentendible que haya radios exclusivamente de chamamé en Ushuaia, en Catamarca, en Bariloche; el género está pasando por un momento muy especial, hay una juventud maravillosa y eso coincide con nuestra fundación, nosotros estamos surfeando la ola.

¿Hay que defender los espacios de chamamé ante la masificación y la posibilidad que desde otros lugares exploten mejor el género?        
          
Nosotros creemos que somos los inventores del chamamé, probablemente lo seamos, por lo menos somos el epicentro, eso seguro. En 1982 cuando Federal hizo un festival y se autodenominó Capital Nacional del Chamamé, los correntinos querían subir a caballo e invadir Entre Ríos y ahora nosotros estamos regalando espacio, resulta que tenemos un conjunto de chacarera arriba de nuestro escenario, tenemos al recitador surero en horario central, entonces cuál es la coherencia nuestra respecto al género.

Brasil es invasivo de buena forma, nos están abriendo puertas; ellos tienen una Casa del Chamamé que nosotros no la tenemos en Corrientes, sí lo tiene Santiago del Estero con el Museo “Chazarreta”, o el de “Calle Angosta” en San Luis, y nosotros no lo tenemos, entonces hay que darse cuenta que dejamos espacios. Tenemos que ser más coherentes.

Lo que pasa es que esto no depende únicamente de nosotros; las fundaciones, que hay varias, y entre todos debemos decir que “si el chamamé está pasando por este momento aprovechémoslo, no lo perdamos” y ojalá estemos a la altura.

Pero tenemos la suerte que el Gobernador es chamamecero y es genuino, no es que se disfraza. Pero el chamamé tiene que estar más allá de una gestión de gobierno.         

¿Se debe enseñar chamamé en las escuelas?

Este es un tema muy importante. Yo colaboro con la Academia del Folclore de la República Argentina; se sancionó una ley de enseñanza de folclore en las escuelas. Pero esto siempre son chispazos, que siempre coincidieron con gobiernos militares no sé por qué; bueno, pero ahora hay una ley, pero el problema que tenemos es quién enseña y qué cosa enseña.

El año pasado se hizo el Congreso Provincial de Folclore; se habló largamente de ese tema, el problema es quién enseña; pasó lo mismo con el guaraní o con el portugués hace 15 años.   

La Fundación Memoria del Chamamé presentó un proyecto a la Secretaría de Cultura de la Nación, en un programa que se llama Puntos de Cultura, y salió elegible, esto nos dio un financiamiento para hacer un taller literario que lleva adelante Cacho González Vedoya con la profesora Alicia Díaz, recibiendo poesías de Berón de Astrada, CaáCatí y está muy lindo; es decir que la gente está ávida de hacer cosas, lo que hay que hacer es poner pautas y que esté  de manos de gente que sabe.

 ¿Cómo observan la relación actual de los medios de comunicación y el chamamé?

Hoy en día todo el mundo habla de chamamé, esto se va a terminar en algún momento, porque son procesos; por eso digo que hay que estar a la altura de los acontecimientos.

La página del museo tiene 19 mil visitas, pero desde que hicimos el suplemento en papel (se edita en el diario época y sale con la edición de los días viernes) no es otra cosa que volcar lo que está en el museo; la gente está enloquecida con el papel y lo quiere guardar.

La gente está ávida, pero con lo que no hay que equivocarse es con la calidad. Por eso hay que estar atentos a los medios de comunicación.

¿Los medios de comunicación ayudan?  

Los medios ayudan mucho y hay una predisposición, que tiene que ver con un fenómeno del festival. Pero hace falta algunas cositas, como por ejemplo radios que pasen 24 horas de chamamé pero no dicen el autor, eso es peor que no se difunda. Por eso tiene que haber información de calidad, estamos todos un paso adelante, pero debemos estar a la altura de los acontecimientos.

El chamamé es el único género argentino que no tiene investigadores, todos son del Noroeste. Piñeiro empezó una tarea de investigación y eso hay que alentar; los medios y la gente joven lo tienen que hacer.

¿Cuál es el futuro del chamamé?

Yo lo que quiero para el chamamé es que haya una legislación adecuada, para cubrir a los artistas que no tienen resuelto el tema provisional, entonces el músico mayor correntino tiene que esperar una pensión política para poder tener un beneficio. Por eso antes de hablar del futuro del género, hablemos de nuestros músicos, ahora hay un pequeño pasito adelante y el Gobierno le dio obra social.

Respecto al futuro del género, yo soy muy optimista porque hace 50 años había un músico que sabía música y 90 no sabían, ahora 90 chicos saben y uno no sabe, eso es muy valioso, abre muchas puertas porque además lo interrelaciona con un montón de géneros.       

Soy optimista, pero lo que estamos necesitando es que todo el mundo hable el mismo idioma.
 
-¿Qué significaría esto?

Por ejemplo, tenemos una orquesta folclórica de lujo, que viaje al interior, pero que vaya un rato antes para que haga un taller de bandoneón, de guitarra, y de paso acercar el placer de la música a aquellos que estando muy lejos no pueden acceder a capacitaciones así. Con esto no se está inventando nada, eso ya se hizo una vez y tuvo muy buenos resultados.
 
¿Cómo ves  que músicos de otros géneros se animen a tocar chamamé?
Eso es todo sanata…
 
¿No estás de acuerdo con eso?

Absolutamente en desacuerdo…

 ¿Ninguno cantó bien?

Sí. Cuando Julia Zenko cantó mal, Patricia Sosa arrasó. Esa idea fue de mi amigo Carlos Lezcano y fue muy interesante, pero los músicos venían a tocar chamamé y se ensayó. Lito Vitale vino e hizo un show con los dos hermanos Flores, pero ese tipo se preocupó y ensayó. Ahora subir al escenario y sanatear como este chico Copani, con una armónica, es vergonzoso e insultante. Eso no nos ayuda en nada, traen set folclórico que tocan Kilómetro 11 o Puerto Tirol, que es lo único que les cabe, no sirve para nada. Porque, además, jamás no invitaron al festival de la Salamanca o de la Calle Angosta, o sea no hay reciprocidad. Mateo Villalva dijo un frase el otro día que fue impresionante, le preguntaron qué opinaba que venga gente de otro palo a tocar a la Fiesta del Chamamé y dijo “me parece perfecto, lo que si habría que hacerle un seguimiento para ver qué chamamé toca el resto del año esa gente”.




C) De Tiempo de San Juan- 17/10/13

El hombre que vio nacer a La Tropilla de Huachi Pampa

Ventura Manrique conoció a Eusebio Dojorti cuando tenía 14 años. Por Viviana Pastor.



Memorioso como Funes, el protagonista del cuento de Borges, a sus 93 años Ventura Mario Manrique recuerda los días de su adolescencia, cuando con apenas 14 años fue testigo de los primeros pasos de lo que sería La Tropilla de Huachi Pampa, aunque fue muchos años después que pudo hilar fino y definirlo así.
Su hermano mayor, Pedro Adolfo, era amigo de Eusebio Dojorti, más conocido como Buenaventura Luna, y en la casa paterna, ubicada en calle General Acha 828, se hicieron las primeras reuniones de talentos para conformar lo que después sería la famosa Tropilla de Huachi Pampa.
La historia la relató Manrique en un pequeño libro de su autoría, aunque a él no le gusta decirle 'libro' por considerar esa palabra demasiada pretensiosa para su obra, “es un ensayo”, dice, llamado "El mensaje cristiano de Vallecito de Huaco".
Allí aparece impresa la misma historia que le repitió a Tiempo de San Juan. "Todo comenzó después del fallecimiento de mi madre, en septiembre de 1934 cuando yo tenía 14 años. Por este motivo no debía oírse en el exterior de la vivienda el más mínimo sonido musical o de canto, ya que era considerado "desprolijo" en una casa de luto", cuenta Ventura.
Por eso su hermano eligió para esas reuniones una de las habitaciones ubicadas en el segundo patio de la casa, bien al fondo.
"Pedro era dos años más grande que Buenaventura y congeniaron mucho, los dos eran escritores. Mi hermano llegó a ser diputado por Jáchal y ambos fueron muy amigos. La Tropilla Nació, en parte, en mi casa de antes del terremoto, una casa que había heredado mi mamá.  Yo era el niño de los mandados, entraba sólo para llevar agua o café, y cuando podía me quedaba más tiempo del necesario. Allí escuché canciones como "Los último gauchos", "Allá en el Quinto Cuartel" o "Puentecito de mi río".
A Don Buena lo recuerda como un "hombre muy inteligente, gran decidor de las cosas nuestras. El no sabía tocar la guitarra, aunque le hicieron una estatua con una guitarra. Mi hermano tampoco tocaba".
Cuando tiene que recordar nombres, Manrique se toma su tiempo y duda, pero termina encendiendo su memoria.
"Físicamente era alto, buen mozo, más bien robusto sin ser gordo. Era periodista, tuvo un diario, La Montaña, fue preso político de Cantoni habiendo sido Bloquista en un principio. Estuvo detenido con otros tres y lograron huir a Mendoza", reseña.
Rodeado de libros y de fotos de sus hijos y nietos, Ventura destaca que Eusebio era gran fumador y que por ese motivo murió joven, a los 49 años, de cáncer. "La última vez que lo vi, vino a visitar a mi hermano, antes del terremoto del '44, ya  tenía dificultad para hablar", dijo. Don Buena falleció en 1955.
-¿Por qué se le ocurrió escribir el libro?
-Yo quiero mucho a Jáchal, mi padre era jachallero. Me parecía que tenía que escribir estas circunstancias, este aspecto interesante de la mirada cristiana de Vallecito de Huaco.
El libro está en línea con el pensamiento cristiano de Manrique, él y su esposa Beba, estuvieron entre los fundadores del Movimiento Familiar Cristiano en San Juan y crearon los cursillos para novios.
El "ensayo" lo terminó a antes de cumplir los 90 años y fue el souvenir que entregó en su fiesta a sus amigos y familiares. No lo presentó nunca en sociedad.
 La Tropilla y sus inicios
Para el escritor, investigador de la obra y nieto de Buenaventura Luna, Carlos Semorile, "el valor del testimonio de Manrique, a mi entender, radica en que seguramente él sea el último testigo vivo de los verdaderos inicios de La Tropilla, o de la ‘Proto-Tropilla’, y estos ensayos suyos en Jáchal y en San Juan hablan a las claras de que este fue un conjunto nacido de su esfuerzo y su trabajo, y que fue probando distintas variantes hasta dar con los cantores y guitarristas adecuados", señala Semorile.
Y agrega: "creo que es muy valioso saber que en tal casa de San Juan y en tales fincas de Jáchal se pergeñó tamaño conjunto".
 


Abogado y profesor

Aunque nació en la Ciudad de San Juan, don Ventura Manrique se crió en Jáchal y eso lo marcó, sobre todo en sus recuerdos camperos. Tanto es así que puede recitar Vallecito con con tonada jachallera. “He sido muy feliz en mi juventud”, dice y si bien quedó huérfano de madre muy joven, en las vacaciones su padre lo mandaba a la casa de un tío que tenía finca en 25 de Mayo, y también a Jáchal, de donde era su padre y tenían propiedades. “Yo me iba a caballo de Jáchal a Villa Mercedes o hasta Huaco y San Isidro”, cuenta.
“Soy hijo de un abogado, yo para no ser menos que él también soy abogado, egresado en Córdoba en 1946. Andes de eso fui maestro de la normal en Jáchal, en Villa Mercedes, de donde era mi viejo”.
Ya como abogado fue inspector de Sociedades Jurídicas, integró el PJ (Poder Judicial, aclara), fue abogado del Banco Nación y profesor en la Universidad Católica de Cuyo durante 40 años.
Dice que el estudio de abogados que abrió su padre es el más antiguo que trabajó de forma ininterrumpida en San Juan y donde sigue trabajando uno de sus hijos, Luis Marique.
Hincha de Boca Juniors y de San Martín, Ventura lleva 63 años junto a su esposa Beba; “todavía no nos hacemos pis en la cama”, bromea. Van juntos a un instituto de estimulación para personas mayores que les ayuda a mantener muy activa la cabeza. “Estamos en la última etapa, somos conscientes de eso, pero creemos en la vida eterna, claro que primero hay que cortar el lazo”, dice.
Los Marique tuvieron 4 hijos, uno es abogado, dos son contadores y la única mujer es fonoaudióloga. Además tienen cinco nietos y cuatro bisnietos. “Hemos sido muy viajeros con la vieja, yo dejé de manejar a los 90 años, pero anduvimos por todo el país y por el extranjero también”, relata.


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