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Armando Poesías
Armando Poesías
Una sección que pensamos como homenaje y difusión y a cargo de nuestro editor: la poesía de Armando Tejada Gómez no merece, no debe estar encerrada en bibliotecas. Era y es una poesía para ser dicha, repetida, liberada.
 
Una sección que pensamos como homenaje y difusión y a cargo de nuestro editor: la poesía de Armando Tejada Gómez no merece, no debe estar encerrada en bibliotecas. Era y es una poesía para ser dicha, repetida, liberada.
Armando Poesías fue su vida, Armando, poesía,  fue su lucha.
Les presentamos aquí algunas de las poesías que Armando construía con su pueblo:
En 1974 Juárez Editor publicó  en Bs. As. “Los compadres del Horizonte”  de Armando Tejada Gómez.  Tercera  edición (de algo que había nacido en 1963 en ediciones Horizonte, de La Rosa Blindada , con diagramación de tapa de Oscar Díaz, Ilustraciones de Norberto Onofrio y edición por Horacio Casal), con esta estrofa dedicatoria:
Acostúmbrense a cantar
en cosas de fundamento
JH


El índice del libro nos muestra sus dos partes  claves

1. Los Compadres

Fundamento (José Hernández)
1 (Retomemos...)
Incendio del Compadre
2 (Inevitables...)
Nochedanza de la Matilde Luna
3 (Salirse...)
Memoria del Guitarrero
4 (La muerte...)
Destinación de las Gaviotas
5 (Sobre ceniza...)
Espera del Pedro Changa
6 (Así, pues...)
El Porfiao
7 (Había galerías...)
La Juana Robles llorando
8 (De repente...)
Doña Florencia Arboleda
9 (-qué fue?...)
La Verdadera Muerte del Compadre
10 (qué se yo...)

2. Manifiesto del Horizonte

1 (Aquí la gente...)
2 (A esta hora...)
3 (El compadre...)

De esta excelente composición estructural, elegimos compartir de la primer parte,


Incendio del Compadre

Por su contenido… y por su voz
En este poema se observan con claridad  las claves que a nuestro entender atraviesan la obra de Tejada Gómez, como una lanza atraviesa el símbolo de las ocupaciones de tierras del sur… como instrumento, tradición, sangre y símbolo. La revolución, el cambio, una forma distinta de llamar al porvenir, está, agazapada, lista, esperando el catalizador, en la potencia, en la misma raíz del hombre campesino. La tradición, así,  no es rutina sino intento continuo de despertar a un futuro… que es social, grupal, puro país, hechura regional del tiempo; determinado por sus genes y por el mañana, en el sol que amanece, que es, justamente, cuando el poeta amanece… Uno es vanguardia del otro, o es simultáneo del otro.
Estas claves, decimos, atraviesan, en proporción diversa de componentes, pero de una misma fórmula, que solo espera el detonante componente justo, toda su poesía.
Es que es la esperanza,  lo que hace vital su poesía.
Una esperanza militante y pre- clara. Asegurada y a la vez abierta.
La figura del “Compadre” es materia paternal, es decir hombre y padre. Engendrador de raza y continuidad en lo nuevo. Una realidad que siempre amanece… y hace el día, o el día lo hace desde lo macho, desde lo que constituye fuerza, potencia, capacidad de hacer “lo robusto de la sangre”.
Pero no aparece en la cima, no aparece en el centro, es subalterno,  desplazado, lateralmente esencial, pues al sujetar el origen, SU origen, por los márgenes demuestra que en ese rol y por él, “siempre estuvo aquí”: Y de allí, margen y marginal, es dueño., naufrago y testigo. Para sembrar, para ganarse o hacerse un lugar. Hacerse sitio. Es puro país. Es la esencia, pueblo y heredero… si no es dueño, lo será. Y lo será porque es capaz de librarse de las obligaciones económicas de alquilar brazos, para festejar su día… el día de su historia que es su futuro, donde no hay modo de atajarlo… ya no hay medida… la revolución está en marcha… cuando se hace uno con el paisaje y se bebe el paisaje…
La liberación del vino es la liberación del hombre en su historia… y por la historia.
La obsesión por “el día” es de otra manera, la obsesión por esa fecha esperada en que todo se descubre, empieza, el big bang anunciado. Que está en la tradición, si ésta es vista, como la ve Armando, con sus gérmenes de victoria y cambio, más que los de derrota y estancamiento.
Y una invitación a acompañar….

Incendio del compadre

Materia paternal,
siempre amanece
pisando en lo robusto de la sangre.
Su estatura rotunda se sostiene
en la sombra floral de la mañana.
De una orilla a otra de la vida,
sujetando el origen por sus márgenes,
entra a lo geográfico del día
la filiación terrestre del compadre.
Él siempre estuvo aquí. Sobre esta tierra
su boca ha sido náufrago y testigo.
Por donde fuera el viento iba su rostro
buscando semillar y hacerse sitio.
Él siempre estuvo aquí. Tuvo sus hembras,
sus parientes de luto, sus vecinos.
La costumbre rural de su alegría
anda diseminada por el vino.

Yo lo sé amanecer cuando amanezco
claro, puro país, pueblo, heredero
y él pasa ante mis ojos por la tarde
como una hechura regional del tiempo.

-patrón, hoy no me espere. He cumplido otro tranco.
No hay modo de atajarme si ando de calendario.

La tarde va vestida de estival amarillo.
Giraluz de la altura su bandería clara.
Rodeada está de ríos. Ceñida de palomas.
Se le ha quedado inmóvil la silueta en los álamos.

-patrón, borre este día. Más tarde lo igualamos.
Qué primavera el mundo después del primer trago.

Hoy es día de grillos. Fecha de cancionero.
El compadre ha salido a celebrar su Santo.
Por la tarde que pasa con el aire dormido
la luz alza las ropas del cielo desflorado.

-patrón, tenga su sombra. Guárdese su salario.
Hoy no me da la gana de alquilarle los brazos.

Ahora no hay medida. Se ha incendiado el compadre.
La alegría le llena de pájaros la sangre.
El día sale a verlo. Él saluda a los árboles.
Como un zonda de júbilo avanza por la calle.

El sol cae de cobre degollando los cerros.
Topetando las sombras va el grito del compadre.
Allá espera el boliche con la noche en el medio.
El paisaje lo bebe. Y él se bebe el paisaje.


En su voz, puede escucharlo aquí

http://www.youtube.com/watch?v=9cedSVVE_0A


Y esperamos que lo  comparta. Armando lo merece.
El Editor

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