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2014 Enero/Febrero
2014 Enero/Febrero
Tomamos del CUENTAN LOS MAPPUCHES edición de César A. Fernández (Biblioteca de la CULTURA ARGENTINA- Bs As 1995) algunos cuentos, folklóricos, recogidos en la extensa región patagónica de nuestro país.
 
Cuentan los Mapuches

Tomamos del CUENTAN LOS MAPPUCHES edición de César A. Fernández (Biblioteca de la  CULTURA ARGENTINA- Bs As 1995) algunos cuentos, folklóricos, recogidos en la extensa región patagónica de nuestro país.
Estos, que forman parte de la literatura de nuestros pueblos, plantean un primer interrogante, que se presenta a los investigadores ágrafas, sobre  si puede emplearse esa palabra para referirse a una cultura que carece de escritura o que al menos no la ha tenido hasta fines del siglo XX. De hecho, etimológicamente literatura proviene de Littera (letra del alfabeto, en latín), concepto ligado a la escritura.  Cesar Fernandez menciona que el sentido restrictivo es usado por Walter J. Ong mientras que Iván Carrasco M usa “producción verbal artística” o etnoliteratura mapuche. Rodolfo Lenz al presentar  la literatura araucana junto a la española y la chilena la definió “anónima, popular y exclusivamente oral”, ya Calvún (su relator) como “mediador de las piezas literarias”. Así parece que la literatura mapuche ha sido, dice el autor” encerrada en un círculo áulico” y no se ha proyectado ni difundido por toda  la sociedad nacional. , una actitud de exclusión. Las resistencias a su denominación no son extrañas entonces al valor simbólico.
La clasificación en cantos y no cantos, y dentro de éstos entre  ficción (epew) e históricos (ngütram),  y los “no narrativos”.
Los epew mas conocidos  tienen como protagonistas a los animales (zorro y puma, especialmente), los míticos hacen alusión a mitos antiguos o seres sobrenaturales, como Latrapay, o sompail y el trülke wekufú. , y por fin los maravillosos (con el cherufe como personaje más usual)
El nutram (conversar)  constituye  un relato con componentes narrativos pero cuyo objetivo es explicar un hecho. Algunos  (Lucía Galluscio entre ellos) distingue entre mitos (kwifike dungu, o palabras antiguas) y  los nutram o relatos históricos. Entre los primeros se distingue el mito del Trentren , de los primeros tiempos “cuando solo había mapuches”. El kwifike dungu se caracteriza por ser antiguo, sagrado y verdadero.
    Transcribimos del libro esta parte:
“El concepto de realidad constituye uno de los ejes fundamentales para determinar la tipología textual mapuche, ya que los modos como se estructura el mundo, responden a categorías diferentes de la occidental- racionalista. En su mundo conviven:
d)    Una naturaleza donde todo tiene vida y es manifestación de lo trascendente, y por lo tanto, tiene poder. Habrá así animales benéficos ( el ñamku por ejemplo) y alimañas habitadas por los wukufú o espíritus malignos ( como la víbora y el matuiasto o lagartija) y usadas por los brujos(kalku)
e)    Una ‘sobrenaturaleza’ pobladas de seres de horror muchas veces incompletos o deformes (el chonchon o cabeza alada: el walicho) de aspecto atemorizador (como el witranalwe, representado por un esqueleto brillante o un negro de dientes relumbrosos). Y todos, tanto los benéficos como los maléficos, conforman su realidad, son su realidad. El que dice que los vio, los vio. No los soñó ni los imaginó: los vio. (Golluscio de Garaño, Lucía: “Algunos aspectos de la teoría literaria mapuche” en  Actas de las Jornadas de Lengua y Literatura Mapuche, 1984, p 110).
Este concepto de realidad hace que se acepten cono verosímiles los relatos donde el tigre conversa con el hombre y lo salva de un peligro o donde se cuenta de la existencia de una ciudad en un volcán, o de la aparición de un tipo de huecufü. Para un mapuche eso existe, se trata de una narración histórica, en tanto es auténtica  en su concepción del mundo. Los relatos que reúna esas características serán nutram y constituirán medios a través de los cuales se irán transmitiendo los valores y costumbres de los antepasados.



1.-Lo que pasó con el Nahuel, la dama y el chüpeitoro

Publicado por Cesar Fernandez (1989)
Narrado por Rosa Alluelef de Huenufil, Aucapán , 1979.

En este relato aparecen los motivos de  “la novia comprada”, “refugio en un árbol”,  “noche pasada en un árbol”, “animales salvajes auxiliadores”, “tigre auxiliador”, “animales que hablan”, “tierra que habla”, “toro mágico”, “origen de un canto particular”. Los textos recogidos por Golluscio y Fernández, son considerados nütram, por los relatores. La primera versión de este texto fue publicada en 1981 bajo el título “Leyenda y tayül del Nahuel”, análisis en colaboración entere Ricardo Nardi, Livia Scheteinman, y César Fernández, e incluye la transcripción y análisis del tayül. En simultaneo Lucía Golluscio recopilaba otra versión en Chubut, publicada como “Presencia del narrador en un relato oral mapuche”, que aparece en la obra ya citada, en análisis resumido. Hemos mantenido la transcripción del libro aunque a veces la misma palabra se la registre diversa (tayül o tayil, por caso, en otros  textos transcripta como tallil):

El nahuel es el tigre. Antes le decían nahuel. Este salva a la gente, la saca de un apuro. El león es otro, es el puma.  Antes, mucho antes, los antiguos pedían a las chicas. Las que le gustaban a ellos, a los viejos, ¿no? Las peleaban y las llevaban. Las pedían y las llevaban adonde tenían su domicilio. Contra su voluntad las llevaban.
Por ahí dicen que se volvió una tía mía. Entonces la llevaron contra su voluntad adonde estaba el hombre, a matrimoniarse.
Los antiguos le daban regalo al padre de la hija.
Dicen que volvió, que no podía estar allá, que lloraba todo el día, que no podía conocer. Como antes dicen que hacían toldito nomás, de cuero de guanaco, de choique, para vivir. De eso era la comida.
Dicen que la chica volvió, se escapó. Se hacía de noche.
-    Mejor me voy a subir acá – dijo la chica y subió a una lenga.
Cuando subió, el nahuel gritaba como gato.
Se hizo de noche y se presentó ese Nahuel. Se presentó donde ella estaba. Miraba y miraba. Gritaba y miraba.
-    Yo me voy a morir –dijo la chica- me voy a morir, no puedo bajar ahora.
Amaneció ahí. Adonde estaba la chica amaneció el nahuel, cuidando. Llegó el día. Parece que le dio como sueño. Por ahí habló ese nahuel como una persona.
-    No tenga miedo, amiga puede bajar nomás, puede bajar.
Por ahí, dicen que el nahuel lloraba y limpiaba las lágrimas. Entonces corajeó la chica y bajó. Cuando estaba bajando se retiró el nahuel. Se retiró un poco y quedó sentado.
La chica caminó, caminó. Retiradito venía el nahuel. Por ahí apareció el chupeitoro, que es un toro silvestre. Por ahí cuando gritó ese toro, venía cerca, cerca decían que venía. Subió a otro árbol. Subió por ahí. Llegó ese toro. Escarbaba la raíz. Entonces, por ahí, ya tiene todo perdido la chica esa. Ya va a morir.  Pensaba en morir nomás. Por ahí cae el compañero. Estaba sentado el nahuel; viene arrimando. El árbol estaba por caer, seguía el toro escarbándolo. Por ahí dio un salto el nahuel y mató al toro. Cayó y le abrió la panza y le sacaba la riñonada para que coma. Le saca la riñonada. Hacía como dos o tres días que andaba sin comer. Por ahí cuando sacó esa riñonada comió y caminó otra vez.
Adonde estaban los viejos viene a dejar ése. Lo fue a dejar la chica. Y así se salvó. Estaban llorando.
Cuando llegó, como los antiguos eran muy salvajes con la hija, el padre le dijo:
-    Porqué volviste? Puede ir de vuelta.
Entonces habló la madre:
-    Mi hija no va a volver nunca. Antes de volver mi hija me mata a mí-dicen que le dijo.
Entonces la chica se alojó y soñó con el nahuel.
Yo tengo ese tayül. Por eso cuando hacen rogativa, hacen ese tayül, porque al nahuel no hay que olvidarlo.



2. Contada del tigre

Publicado por la fundación Banco Neuquén, 1992
Narrado PORF Desiderio Calfinahuel, Ruca Choroi


Interesa marcaren este cuento, decimos nosotros, que el malón es protagonizado por los blancos.  El cautivo era un adolescente mapuche en este caso,  de catorce años, y obligado a hacer de baqueano, mientras que lo manejaban encarcelado, con centinelas “milicos”. Es este el protagonista de la huida que el nahuel permite, mediante el otorgamiento de una fuerza para su escape, dándole comida de un animal (como en el relato precedente). Al igual que el anterior, este relato concluye en un tayül (canto sagrado de mujeres) del nahuel, especialmente el nahuel tayul es canto del linaje Kümpen o apellido nahuel.


Era época de malón. En los años de antiguos, mucha gente, paisanos y paisanas estaban fondeados en la cordillera. Entre las montañas más altas.
Cuando vino el malón a hacerle guerra a los mapuches, mucha gente alcanzó a disparar.
Pero los blancos agarraron a una persona mapuche, a un chico de catorce años. Lo llevaron cautivado.
Se hicieron dueño de ese hombre, o de ese muchacho. Le servía de baqueano. El cautivado, por obligación, tiene que decir dónde está la familia de él u otro grupo de familias. Puede dictar donde están para bombardear esa gente. Los blancos lo llevan y lo manejan encarcelado, con centinelas que lo cuidan.
Pero en un descuido, los milicos quedaron dormidos y atrás se escapó uno.
Escapándose del corralón se dirige a su pago el paisano. Pasando por grandes montañas y por las llanuras. Hasta que se alejó.
En una de las montañas se encontró con el tigre, el nahuel. Efectivamente le agarró un miedo al paisano. Y el tigre se quedó parado y luego se sentó. El paisano ruega al tigre que le dé una facilidad, una fuerza de salvación. Entonces al tigre le dio pena. Le rodó una lágrima y se pasó la mano derecha por los ojos. Y luego, lo convidó al paisano a dirigirse a donde vivía el paisano.
Convidándolo con la misma mano.
Cada momento pegaba una mirada el tigre para ver si venía el paisano. Y venía atrás de él.
Pasaron montañas grandes y pampas. Se encontraron con un árbol hueco y le indicó el tigre que quedara ahí y que él iba a buscar comida. Al momento se trajo un avestruz y comió crudo. El resto le convidaba el tigre.
Agarraron fuerza y siguieron caminando. Y llegaron al lugar donde se encontraba su gente.
Por eso el tigre fue muy favorable de los paisanos mapuches de antes. Por eso hay nombres como Calfinahuel, que tiene el quempell del nahuel . TY así hacen el tayil en la rogativa. El quempell del nahuel el son de la canción es: tuaia pel pel, miaia calhue.



•    Leyendas …y realidades norteñas

EL ANTIGAL
En Palabra Viviente, un libro de Herminia Terrón de Bellomo.

Porque  centra su interés en el análisis de cuentos folklóricos del NOA, de él extraeremos para nuestro interés en este número del “Pregón Criollo”  los  testimonios recogidos sobre los antigales, lo que nos permite  además extendernos algo sobre estos “lugares trascendentes”.

En su introducción leemos que “mucho antes de experimentar la necesidad de la escritura, el hombre creó los cuentos. Tan antiguo como la humanidad, el cuento parece responder a necesidades intrínsecas del ser humano, ya que no se conoce la existencia de algún pueblo que no lo haya tenido. (…) que en sus orígenes fuera anónimo, es decir de propiedad de todos, confirma la universalidad del relato y su inherencia al ser humano. A través de los tiempos y en cada lugar ha ido asumiendo apariencias y contenidos diversos, aunque con rasgos caracterizadores: colectivo, tradicional, popular, mágico.”
Aunque volveremos sobre los cuentos y su clasificación, en otros números, aquí deseamos  subrayar la parte de las leyendas. Según Stith Thompsom “las leyendas  dan a entender que relatan acontecimientos que pasaron en cierto tiempo y lugar”. Así, es el hecho ocurrido, el que da lugar a la narración. Dentro de ellas las etiológicas  o explicativas son las que alcanzan mayor difusión  y “explican el origen de un rasgo característico humano o animal, o el porque de alguna configuración topográfica u otro fenómeno de la naturaleza”. Herminda Terrón de Bellomo toma sobre todo las leyendas de lugares, partiendo de un hecho real de tiempos remotos, por lo que los elementos localizadores son fundamentales para la leyenda. Las Leyendas del Antigal pertenecen a la zona de la Quebrada y Puna; “las únicas proyecciones que de ella se encontraron  fueron: una en Norte Pencoso, de Joge W. Abalos y otra de Leonardo Pereyra, aparecida en un folleto que se imprimió para la promoción de la venta de artículos de madera de cardón en Tilcara, en 1957. Su falta de difusión se debe probablemente a la parquedad de los habitantes de la región, quienes difícil ente entablan diálogo con los forasteros. Estos hechos permiten abordar su estudio en estado natural, sin contaminaciones ni deformaciones.

Los antigales son poblados prehispánicos que comprenden casas, calles, andenes y cementerios; los restos materiales y esqueletarios allí enterrados son atribuidos a los “antiguos”. En la zona se reserva la voz quichua “chullpa” para designar la tumba de los antiguos, pero por su etimología este término abarca a “los pobladores del Altiplano en el período anterior a la conquista”.” La autora retoma para su estudio las variantes publicadas en el tomo VIII de la Colección “Cuentos y leyendas populares de la Argentina” por Berta Vidal de Battini.

 Dice Susana Chertudi que  “en general las leyendas ofrecen una estructura simple con un solo motivo narrativo” Y Bellomo encuentra al analizar la del Antigal, motivos locales, encajados en los universales: aquellos son
a.    Hombres refugiados bajo tierra con sus enseres
b.    Transformación de seres humanos en plantas, motivo general universal con características locales

Y como motivo general universal, el diluvio enviado como castigo . Las civilizaciones prehispánicas  tenían una concepción cíclica del tiempo, que no era una mediada abstracta, sino algo concreto, una fuerza, sustancia o fluido que se gasta y consume. Pero el tiempo, además de constituir algo vivo que nace, crece, decae, renace, era sucesión que regresa (Octavio Paz en “El laberinto de la Soledad”). Esta secuencia, dice Herminia, es ejemplificad ora  sobre el influjo de la religión cristiana, pues ésta solo afectaba la superficie de la conciencia, dejando intactas las creencias colectivas, y ayuda a comprender la indiferencia ante las excavaciones  de los arqueólogos en los antigales (podrían interpretarse como profanación de tumbas). Los antiguos pertenecerían, en realidad, “a una era anterior, desaparecida luego del diluvio enviado por la justicia divina como castigo, o sea: no hay lazos relacionantes entre una era y otra, entre los antiguos y actuales habitantes de la Quebrada y Puna”. Pero no es total la indiferencia: Con Claudia Forgione, se debe recordar la creencia que quien participa de estas excavaciones sufre erupciones en cara y cuerpo… a sanarse con intervención del curandero. A la vez la expresión “Como antes eran razas de indios”  es toma de conciencia del tiempo y  a la vez escisión entre esas “razas” y el “yo” actual. El Popol-Vuh y el Inca Garcilaso de la Vega aportan trazas en el estudio de Bellomo, sobre el paso de la oscuridad a la luz, pre y post hispánico. Con la aclaración que el terror a la luz puede interpretarse hasta como terror al bautismo.
Esta visión es clave: continuidad y ruptura, que marca a nuestro entender las  columnas vertebrales de una cultura.
Por su lado,  Alfred Metraux (Ensayos de Mitología)  encuentra gran cantidad de mitos sudamericanos con plantas asociadas al cuerpo humano,  y esto contribuye a la explicación del cardón (su tronco es la madre, sus brazos son los hijos… o “guaguas”).
Entones, gente atemorizada,  que busca refugio bajo la tierra, se transforma en vegetales (y decimos nosotros… están entonces aún… aunque fueran  escisiones de una humanidad en etapas), en un lejano momento ( antes del diluvio)… “de muchos años”, señalan un dato clave: “su valor de prolongar el ayer hasta hoy” (…) incalculable el valor de este tipo de relatos como testimonio de pensamiento y creencias arcaicas. Incluidos en una educación bien planificada, con objetivos claros, contribuirán a configurar una cultura auténtica”.
Que con el proyecto de que el pueblo enseñe su folklore (como Mirta Molinero expresara) van formando una forma de entendernos… para el trabajo integral que nuestra cultura viva necesita.


Tomamos un par de los “cuentos” de antigales para su reproducción:

1)
Dicen qui en los tiempos di antes, cuando vivían los antiguos, la gente era muy mala y pecadora, por eso Dios, nuestro señor, debió mandar el diluvio  para que muera ese gente mala y venga otra más güena.
Aquí en esta quebrada, sabían haber muchos pueblos y caseríos, cosa que se ve clarito, y le vuá decir porqué. Cuando caía l’agua del diluvio, muchas personas desesperadas buscaban refugio bajo tierra. Cavaban aujeros, ponía áhi un tinajo grande y ellos se metían adentro: por esos es que en los antigales se encuentran ollas grandes con esqueletos de personas. En cambio, los que se han quedao ajuera de tierra con sus hijos, se han transformau en cardones. El tronco del cardón es la madre, y cada brazo que tiene es una guagua. Si la planta tiene, en un ejemplo, seis brazos es que ha sidu una familia con seis guaguas
Ande hay muchos cardones, señal que ha sidu un pueblo, y si hay un poco menos ha sidu un caserío. Ande hay muchos cardones, siguro que es un antigal.
Informante: Guillermina Abro de Méndez, 70 años, Alfarcito, Tilcara, Jujuy, 1948. Versión registrada por la Prof. Berta Vidal de Battini (Cuentos y leyendas Populares de la Argentina, tomo VIII, pag 798, nº 2291).


2)
Como antes eran raza de indios, diz que vivían en la oscuridá. Cuando Dios había dicho que iba a dar luz, la gente había tenido miedo, Diz que tenían miedo a la luz. Que sabían pensar que era un castigo la luz porque ‘taban acostumbrados a la oscuridá. Entonces la gente tenía ollas grandes y tinajas como nosotros, se entraban en esas tinajas y otros se enterraban vivos. Otros se metían en sus ranchitos con todas las cosas que tenían para morir.
En eso ha pasado Dios que iba a dar luz. Y ellos no se  han enterrau todos del miedo. Y áhí es que se ven esos pueblos enterraus. Todo eso quedo bajo tierra igual que si los habría tapau un volcán.
Y áhi ‘tan los indios, ésos son los antiguos que decimus. Y áhi se van  los antigales enterraus con ollas, con morteros, con puiscas, con todas las cosas que ellos tenían. Son todos di antes del diluvio, porque ellos murieron  cuando se inundó todo. Nosotros vinimos después del diluvio.
Diz que los que un han teníu tiempo de enterrarse, ésos ha quedau duros de miedo. Esos si han vuelto cardones. Esos son los cardones que se ven como pueblo en los cerros. Ande hay muchos cardones, seguro que es antigal.
Informante: Regina Humacata de Patagua, 60 años, La Banda, Tilcara, Jujuy, 1959. Versión registrada por la Prof. Berta Vidal de Battini (Cuentos y leyendas Populares de la Argentina, tomo VIII, pag. 794, nº 2287).


HERMINIA TERRÓN DE BELLOMO. Dra. en Letras por la Universidad Nacional de Tucumán. Profesora Titular de Literatura Latinoamericana I y II en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNJu. Ha publicado numerosos libros referidos a los relatos orales de Jujuy. Es autora de El cuento fantástico en Jujuy, Palabras de poetas,  Al llegar la Nochebuena, Lo que la abuela nos contó, Continuidad de la memoria, entre otros libros. Participa en Congresos nacionales e internacionales.


Acotaciones:

En las proyecciones folklóricas (manifestaciones artísticas  referidas a hechos folklóricos) no puede obviarse la zamba de Ariel Petrocelli y Daniel Toro, “El Antigal” que le ofrecemos en diversas variantes

Zamba Quipildor: http://www.youtube.com/watch?v=O4RlqEar7-I

Los Carabajal: http://www.youtube.com/watch?v=AEfEBOCO7-c

Daniel Toro: http://www.youtube.com/watch?v=4usu0qFbPto

Los Nombradores: http://www.youtube.com/watch?v=fPnEa9uKUgQ

Micaela Chauque: http://www.youtube.com/watch?v=4ayGyNoboGo

Abel Pintos: http://www.youtube.com/watch?v=A9YHD3fTJz0

Sobre antigales como mito, hay un gran trabajo de Claudia Forgione, que bien podría ser publicado próximamente. Sobre los entierros en sí, señalamos el artículo Chuchos o cutis y chacpas. El culto a los cadáveres de infantes y adultos dentro de ollas según los extirpadores de idolatrías andinas de  Mariel Alejandra López, que trata sobre la extirpación de ideologías, que se enlaza con las observaciones de Bellomo. Más datos, ver:

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1668-80902011000100002&script=sci_arttext

Cuyo resumen sería el siguiente (los subrayados nos pertenecen):
Las exhortaciones e instrucciones escritas en el Perú del siglo XVII para luchar contra las idolatrías del mundo andino coinciden en describir a los entierros de los  Chuchos  o  Cutisy  Chacpas  como idolatrías a las cuales era preciso extirpar. Se trata de los característicos entierros de niños y adultos en ollas, frecuentemente hallados en el mundo andino y, en particular, dentro de nuestra región en estudio, Quebrada de Humahuaca, dentro de los recintos domésticos de los sitios conocidos como “pueblos viejos o antigales” y pukaras. Entre las fuentes consultadas, la de Villagómez revela la naturaleza y origen de esta costumbre que no se habría generalizado a todos los niños y adultos y que constituiría, desde el punto de vista de la cosmovisión europea, parte de un ritual funerario pero también ceremonial en tanto se consideraba a estos individuos como “seres sagrados”. En este trabajo se presentan datos relativos a lo que en arqueología denominamos “contexto de uso” de estos hallazgos, su vinculación con el problema de la extirpación de idolatrías y las observaciones actuales en registros arqueológicos de colección y excavaciones contemporáneas.


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