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2014 Marzo
RITO DE PASAJE DE UN FENÓMENO CULTURAL
 
En esta sección intentamos aportar a la difusión de los trabajos que nuestros académicos o amigos nos hacen llegar. Y para inaugurarla, elegimos un trabajo que fuera presentado en el Primer Congreso de nuestra institución, de Claudia Forgione.


RITO DE PASAJE DE UN FENÓMENO CULTURAL
           
El Eisteddfod: un caso de folklore naciente en la tradición cultural patagónica.
(primera parte)
Claudia Alicia Forgione


RESUMEN

    En el presente trabajo se describe un fenómeno cultural que puede inscribirse en lo que Cortazar denomina “folklore naciente”. Se trata del Festival literario musical, el Eisteddfod, originalmente insertado en la provincia de Chubut por los colonos provenientes del País de Gales arribados al actual Puerto Madryn, hacia fines del siglo XIX. Es posible reconocer en este hecho cultural de trasplante condición cultural, resonancia popular y evidencias de arraigo, trascendiendo su propio límite cultural para satisfacer los intereses de una población ajena a aquel ethos. Sencillamente, desborda de la cultura que la transportó al nuevo hábitat  fertilizando otra cosmovisión donde ha iniciado un proceso de tradicionalización.


Hasta que las canta el pueblo
Las coplas, coplas no son
Y cuando las canta el pueblo
Ya no importa de quién “son”.

Copla popular

    La idea que generó esta ponencia partió de nuestro encuentro imprevisto con un fenómeno cultural del que habíamos oído hablar someramente: el festival literario- musical: el Eisteddfod, que un grupo de galeses , -llegados en julio de 1865 a la actual ciudad de Puerto Madryn , Chubut-, importaron desde su país natal: Lo reanimaron en el nuevo enclave pero su realización sufrió varios embates hasta decaer definitivamente. Un siglo después, en 1965, resurgió de sus propias cenizas para no volver a apagarse. Me  interesó el tema cuando me comentaron de la resonancia popular que había adquirido en la población criolla. Me aboqué a la consulta bibliográfica que me brindó una idea más acabada del hecho cultural y me hizo prever la posibilidad de estar ante un fenómeno en naciente proceso de folklorización si bien, como dice Cortazar ante un acontecimiento de estas características, “con ciertas precauciones técnicas.”

Mientras analizaba las implicancias sociales de este fenómeno en el ámbito chubutense, percibí que existía aquello que, también en palabras de Cortazar, “los técnicos pueden reconocer en una manifestación contemporánea condición cultural, circunstancias ambientales coadyuvantes, resonancia popular de suficiente envergadura y arraigo como para predecir su probable tradicionalización”(1975: 49-50)
Un año más tarde, merced a una iniciativa de mi colega, la Dra. Pelegrín, partimos hacia Chubut al encuentro de un hecho que me había cautivado desde la perspectiva folklórica. De esta forma, durante el trabajo de campo concretado en las localidades de Trelew y Gaiman y con pobladores de Trevelin -el enclave andino de población galesa-  , estos últimos entrevistados en Gaiman, constaté que no estaba alejada de aquella primera intuición.
    Resulta indudable que la colonia galesa, más allá de las situaciones críticas que vivió en los primeros años de su instalación en el área –hambrunas, inundaciones , etc.-, sin tener afanes de conquista ni predicación sobre su entorno –habitado exclusivamente por el pueblo nativo  tehuelche- se configuró con el tiempo en un núcleo irradiador de elementos culturales sin habérselo propuesto . Los galeses tienen a su favor, respecto de otros inmigrantes que se asentaron en la región, la particularidad de que “…vinieron en comunidad y se ayudaron mutuamente, solucionando entre todos los inconvenientes que se presentaban.” 
    Tanto los problemas sociales como económicos y espirituales  se solucionaban internamente a partir de una estricta organización de las funciones, así como haber precisado los derechos y deberes que correspondían a cada uno. Esta organización interna , que les permitió subsistir en un ambiente geográficamente hostil, fue perfilando al grupo como un núcleo de poder irradiador de cultura más allá de que esta idea estuviera presente en sus intenciones . 

POBLADORES PATAGÓNICOS

    Al substrato aborigen de la cultura tehuelche, cazadores nómades a pie  del área de la Patagonia meridional, ya muy debilitada por las políticas del gobierno de Buenos Aires  a mediados,  fines del siglo XIX, y comienzo del XX, se yuxtapone una población extranjera proveniente de ultramar compuesta por españoles, italianos , portugueses, franceses, yugoslavos, ingleses, alemanes, polacos, nativos de otros países –es el caso de Chile- que llegan a la región con el fin de procurarse un futuro mejor. Cabe precisar que esta región no recibió al gran aluvión que estaba destinado a colonizar los Territorios Nacionales  – (Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Tierra del Fuego, entre otras gobernaciones) en función de que se trataba de zonas prácticamente marginales respecto de la paradisíaca pampa húmeda. De todos modos, con el correr de los años se concretarían a mediados y finales del siglo XX varios ingresos de habitantes (de países limítrofes y de diversas provincias argentinas) , atraídos por las nuevas fuentes, permanentes o temporarias, de trabajo .
    El 13 de diciembre de1907, imprevistamente se descubre la existencia de petróleo  en el subsuelo de la provincia de Chubut. Según la historiadora G. Ciselli, el petróleo atrae a la primera gran oleada de inmigrantes italianos a Comodoro Rivadavia . Hacia 1920 los italianos ocupaban el tercer lugar, por su importancia numérica, luego de los españoles y argentinos. La segunda oleada de italianos se produce en  la época de postguerra entre 1946 y 1960 entre los que se encontraban técnicos y profesionales .
    Posteriormente, el boom petrolero que comenzó en 1958  transformó, especialmente a Comodoro Rivadavia, Chubut, en un polo de atracción laboral para la inmigración interna y externa, como la boliviana. En Bolivia ya se había encontrado petróleo en la región de Santa Cruz de la Sierra. Las compañías norteamericanas estaban complacidas con los trabajadores locales y los trajeron con ellas cuando comenzaron a perforar en la Patagonia.  Aquellos que desconocían este trabajo se ocuparon en la construcción como albañiles. Algunos de estos trabajadores retornaron a su país, otros se radicaron definitivamente en la Patagonia.En carácter de asilados políticos una colonia de " boers ", afrikáner o voortrekker, -campesinos sudafricanos de origen neerlandés- recaló también en estas tierras .
    Un nuevo contingente de población proveniente de Bolivia arribó en los años de 1970 con el propósito de insertarse en las labores petroleras pero para ese entonces esta explotación había decrecido, por consiguiente, se ocupó como mano de obra asalariada optando muchos por actividades relacionadas con la construcción. Algunos profesionales pudieron ejercer sus títulos como ingenieros o médicos. La mayoría de estos migrantes se asientan en la Patagonia.
    Sobre los intereses de algunas familias bolivianas Gabriel, profesor del Colegio secundario “Canwy”, e Intendente electo por Gaiman en noviembre de 2007, nos comentaba lo siguiente:

“Del año 1998 tengo una anécdota muy linda. Hubo una inundación acá muy importante que cortaron rutas y caminos. Había una madre que en realidad le convenía llevar a sus hijos a Trelew, estaba mucho más cerca y con más seguridad (hace referencia a los problemas causados por las grandes inundaciones) Por esta razón le dije -Pero, ¿por qué no lleva su hijo a la escuela de Trelew? usted tiene esa alternativa; la tienen ahí al lado, no tiene que venir con este barro. La mujer, que acompañaba a su hijo a la escuela,cargaba a la espalda a su pequeño hijo por caminos sumamente peligrosos por la inundación, le respondió: –Sí, pero allá no enseñan galés.”

    En el caso del valle del río Chubut, en sus sectores medio y bajo, son muchas las familias de origen boliviano que arriendan terrenos destinados a la producción agrícola que pertenecen a descendientes de galeses. Un dato más sobre la significación de esta presencia en el área está relacionado con el cementerio de Gaiman donde se observa un sector en el que se encuentran sepulturas de niños en donde se hace evidente la impronta de la tradición andina respecto de las creencias vinculadas a la muerte de los “angelitos”. El empleado del cementerio, que nos acompañó en esta recorrida, dio cuenta de los ritos mortuorios que, en este sentido, llevan a cabo. Sin embargo, y como nos lo expresara Gabriel, las familias bolivianas no quieren permanecer alejados del entorno de los galeses.

    Podemos aventurar que cada estamento inmigratorio procedente de países transoceánicos y limítrofes y  los migrantes internos –vasta diversidad étnica y lingüística-  se impusieron a la ya muy debilitada cultura tehuelche y constituyen un substrato disímil aunque tienen algo en común dentro de este conjunto, el tener la condición de inmigrantes, desarraigados de sus respectivos lugares de origen, es decir de sus respectivos micro-cosmos.
La condición de inmigrantes puede ser vista como un hilo conector que les permiten vivenciar situaciones semejantes, y una posible idéntica idea: sentar las bases de una historia en común.

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