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2014 Marzo
La Zamba en las Costumbres riojanas
 
La Zamba en las Costumbres riojanas
(2ª parte)




Nosotros retomamos el  artículo de Teófilo Celindo Mercado, que nos sirve como excusa para conjugar danza y costumbres gracias a su descripción minuciosa. Y bastante alejada de lo “idílico” para asomarse a lo orgiástico…
Por su extensión lo publicaremos en dos partes. En esta ultima parte, las descripciones “coreográficas” son la clave: Disfrútelo.

Las reglas del baile, los movimientos, los compases, ritmos, giros y pasadas se interpretan con facilidad siguiendo  la  disposición estrófica del “cantor” (quien canta la letra de la danza). Situados frente a frente los bailarines que componen la pareja, en la “cancha” (lugar donde se baila) y previos trinos y acordes de afinamiento de los instrumentos, generalmente guitarras y acordeones, solko esperan la “voz de mando” para iniciar la danza. Según los pueblos ésta varía: “adentro” (la que se ha hecho más popular mediáticamente) o  Entren, Arriba, Aura, Primera, o Primerita, recoge Don Celindo en su provincia.
Iniciada la interpretación poético-musical, con la primera copla o estrofa y dada la voz de mando, se inicia la danza. Terminada la primera parte de la zamba se hace un prudencial intervalo que es aprovechado por los danzarines y por los presentes para los más diversos objetivos y exteriorizaciones propias del momento. Actualmente esta se “llena con la introducción musical reiterada en ambas partes de la zamba.

Los enamorados, novios o “filos”, aprovechan este lapso para sus amatorios coloquios, parados en el campo del baile. Otros para charlar simplemente, haciendo chistes de oportunidad, recitando coplas picarescas o derrochando bromas de segunda intención. Generalmente este lapso es aprovechado, más que todo para “mojar el garguero” a los bailarines.

-Chá que han bailao lindo hom… Han sacau trago- dice uno de la concurrencia como excusa para brindar a la pareja o parejas sendos vasos de licor.
También se aprovecha el momento “pa’ mojar las cuerdas”. Es decir interpretando el argot regional de parrandas, para dar de beber a los músicos y cantores. Templados los cordajes y prontos los instrumentos, se da por terminado el intervalo, que a veces dura varios minutos, según el estado de ánimo de los actores: entonces uno de los músicos grita:

- Una sin otra no vale!...

Despejada la cancha y listos nuevamente los bailarines para la “segunda” se reinicia la danza. Esta es la segunda parte de la zamba. Y repitiendo el mismo juego coreográfico de la primera parte, finaliza el baile con la ocupación por parte de los bailarines de sus lugares iniciales.

El habitante provinciano, y esto sucede en todo el interior mediterráneo, acostumbrado a la vida sedentaria y monótona, propia del medio que imponen las exigencias, solo encuentra lenitivos y reparadores deleites y esparcimientos, en las obligadas parrandas festivas y domingueras, donde generalmente se liba, se canta y se danza.  Cansado de cuerpo y alma, el paisano se siente nuevamente fuerte tomando vinos lugareños, cantando coplas y tonadas nativas y bailando zambas, gatos y chacareras de “la tierra”.
En la rioja, particularmente, al igual que en las demás provincias andinas y norteñas, las fiestas tradicionales, religiosas, profanas y rurales, son esperadas por los nativos con verdadera devoción y desbordante entusiasmo. Las celebraciones patronales, terminaciones de novenas de santos, la chaya y las mingas por ejemplo son verdaderos acontecimientos en la vida costumbrista de los pueblos.  Lo mismo sucede con ciertos acontecimientos y prácticas sociales lugareñas, tales como casamientos, compadrazgos, nacimientos, bautismos, “cacharpayas” y llegadas de ausentes al “pago”.
En las fiestas patronales de los pueblos riojanos, después de la celebración litúrgica en los templos; después de elevar con fe sincera las plegarias al cielo; después de pasear con devoción los íconos sagradosen procesión por las plazas y callejas lugareñas; después de “cumplir con Dios”, como dicen los nativos, las gentes se entregan al esparcimiento popular, a las más diversas y típicas maneras de expansión y recreo.
Como nunca faltan los músicos criollos, especialmente guitarreros, acordeonistas y tamboreros (hoy también los bandoneonistas) de inmediato se “arma la farra”. Lugares no faltan: patios caseros, galpones y salas familiares, “canchas” debajo de los árboles copudos…En fin, en cualquier parte es “pampita”.

-¡Una zamba, una zamba, músicos!-grita cualquiera: un viejo, una vieja, una chinita, un chango. Y ya está también el baile. Se hace “ruedita”  y la danza comienza. Al principio baila una sola pareja o un “cuarto” (dos parejas). Pero al poco rato la “rueda” se agranda, se “abre más cancha” y los bailarines son varios, muchos. Y el fandango popular está en su apogeo. Música, canciones, gritos, jaleos, restallido y chisporroteo de cohetes, etc…

     Terminada la zamba, se baila “la cola”, que asi llaman los riojanos al gato bailado después de aquella (se dice zamba con cola) luego se bailan chacareras y otros bailes.

En las fiestas patronales de Malligasta, el 1º de enero, son célebres los bailes improvisados en los patios familiares y debajo de los cordiales parrales de verdes pámpanos y “pintones” racimos.
En las chayas (carnavales) de los pueblos y villorios el colorido de las nativas escenas festivaleras es más vigoroso aún . Fiesta esencialmente profana y báquica, las gentes se entregan con desenfreno a reuniones donde se canta, se baila y se bebe a tal punto que muchas veces resultan verdaderas orgías. Y precisamente es en ese ambiente de excesos cuando se baila con más ardor, con más entusiasmo y con mas liberalidad popular. No solamente los patios y salones caseros utilizan los diversos “chayadores” riojanos para sus expansiones. En los poblados de la provincia vemos en las calles, callejones y agrestes plazas lugareñas a todo el vecindario entregado al jolgorio, “brincando la chaya” jugando con almidón y agua bailando al son del indiano tamboril, zambas gatos y chacareras que son el primor de la gente carnavalera.
En el oeste riojano y en la “costa” (Castro Barros)se usa “baratear” a la bailarina que danza bien la zamba. El acto, simpático y honrosamente justiciero, consiste en lo siguiente: cuando una mujer demuestra cualidades excepcionales de expresión coreográfica, es decir que baila con gracia y donaire, al terminar al terminar de bailar la primera pieza y antes de que tome asiento un joven cualquiera del concurso se levanta precipitadamente, y parándose delante de ella grita:

- ¡Barata la niña, barata la niña!

Ella, entonces, se queda parada en la “cancha” siendo sustituído su primer compañero de baile por el improvisado “barateador”. Acto continuo rasgan los instrumentos y la danza comienza. Y si la agraciada sigue simpatizando por su belleza y gracia interpretativa a otros bailarines, la siguen “barateando” por muchas zambas más, sin darle tregua ni lugar a  sentarse. Y esto, entre muchachas especialmente, constituye un señalado triunfo para ellas y un timbre de honor dispensado a sus personas.
Hay casos que el “barateado” es el hombre, motivando la actitud, por parte de la “barateadora”, un simple sentimiento afectivo o también porque el agraciado es merecedor de la distinción por sus buenas cualidades de bailarín. Es obvio que en esto, muchas veces prime el embrujode la simpatía y los designios del corazón.
Costumbre arraigada también, en las reuniones de danzas criollas, en toda la Rioja, es la de los “obligos”. El juego consiste en “obligar”, con parsimonia y distinción, a que una persona tome una cantidad determinada de bebida. Honor y acto de simpática insinuación resulta para el obligado, sea hombre o mujer, dentro del concierto de las típicas normas del ambiente festivo que se vive.

Por ejemplo, uno del concurso, levantando en alto su copa de licor y dirigiéndose a una señorita, o señora, de su simpatía o amistad , le dice:

-Salud, con todito…

Es práctica de obligación el que la agraciada con el “obligo” deba pagar el mismo tomando igual cantidad de licor. Sin embargo, si le parece excesivo, protesta:

-Le pagaré con la mitad; mire que es muy mucho. No me quiero “chumar”…

La galantería del varón accede, comprendiendo la circunstancia

- Bueno, con lo que sea posible, doñita.

A veces los “obligos” en los bailes son motivos de quejas y reproches entre los enamorados. En pinchas, en un baile familiar del barrio de Cochangasta, hace algunos años, sentí este dialoguito pintoresco y propio del dulce ambiente provinciano:

-Salud con todo, joven Gabino – decía ella

No por incapaz, sino por mero motivo de entablar un coloquio más íntimo yd e oportunidad, el galán protestaba:

-¡Es muy mucho!...Me quiere hacer “machar” ¿no? Tomaré la mitaíta nomás.

Y ella rezongaba:

-Ta bien entonces. Si no toma toda es seña que no me quiere.

Al final, como es de suponer, el “obligado” tuvo que tomar todo el contenido del vaso.

En algunas partes se acostumbra chocar los vasos, copas y jarros de los “obligos”.

-Chocando ha’i ser pa’ que valga- dicen los paisanos y las mozas.

Otra costumbre riojana popular entre los farristas, es la de hacer “aro” mientras se bailan zambas. Esto consiste en un acto espontáneo que lo provoca cualquier persona presente, hombre o mujer más que todo para poner una nota de jocoso colorido en el ambiente del momento. Consiste en lo siguiente: empezando el baile de las parejas, al compás poético- musical, uno del concurso se levanta precipitadamente con una copa de licor en la mano, y dirigiéndose a los músicos a la vez que interrumpiendo deliberadamente sus ejecuciones, grita:

-¡Aro, aro, aro, mojado!...

Los músicos, que comprenden la situación , callan con sus instrumentos y canciones. Entonces el interruptor del baile se dirige a los bailarines y brindándoles el licor, les dice:

-    El baile en seco no vale. Hay que mojarlo

Luego siguen los “obligos” entre los bailarines y otros que no bailan. Por supuesto que los músicos son preferidos en este pequeño lapso, “pa’ mojar el garguero”. En algunos pueblos del departamento de Famatina se “hace aro” muchas veces para hacer tomar sendos “obligos” únicamente a los músicos:

-Hay que mojar las cuerdas, pa’ que suene más lindo pó…-dicen los del “aro”.

Otros entusiastas parrandistas dicen a los guitarreros:

-¡Aro!¡Aro! Que pague este “obligo” la guitarra…

En otros pueblos del Noroeste riojano , se usa un popular refrán que se dice en el momento de “hacer aro”:

Aro aro

Dijo la Pancha Alfaro
Que cuando bailo, me paro…

Esta costumbre, la del “aro”, no es mal vista ni molesta entre la gente nativa que baila. Por el contrario, es motivo de jocosas escenas y diálogos entre los divertidos circunstantes, que en ningún momento pierden oportunidad de solazar sus espíritus abiertos a las mejores manifestaciones del criollo jolgorio.
También se usa la “Zamba de Damas”. Esta característica costumbre la he observado en todo el territorio riojano entre la gente de diversiones danzantes. Consiste en lo siguiente: una persona cualquiera, generalmente los jóvenes enamorados, o que andan simpatizando, colocan sus pañuelos de mano en el clavijero de las guitarras o en cualquier otra parte de los instrumentos musicales  de los ejecutantes. De hecho, con este acto, el varón pierde su derecho a “sacar” a bailar a la mujer. El derecho, por dicha razón, corresponde a ella, quien se siente con la libertad ocasional de invitar a danzar al galán que le agrade o simpatice, o con el que ya tenga sus sentimentales compromisos, demostrándole así su lealtad, su correspondencia su respeto y su homenaje

Terminología:
Cacharpaya: personaje que es como lapersonificación del carnaval. También esta fiesta, y especialmente la despedida.(de kacharpari , voz quechua significa acto y efecto de despedir o despedirse)
Chumar: emborrachar
Aro Aro: viene de la expresión mapudungun (idioma mapuche), en el cual significa “con permiso”

Selección y extracto de Maria Victoria E. de Schettino,
fuente: Selecciones Folklóricas Codex, nº7 pag 50

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