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2014 Marzo
Marzo 2014
 
Extraemos de http://www.latinoamericaviva.com.ar/texts/hantfolk/dupey.pdf este articulo, que enmarca teóricamente la temática del Folklore Laboral. Por su interés y extensión lo entregaremos por partes, comenzando en el Pregon Criollo nº 31, e incluyendo aquí la segunda de ellas. Tanto por el estudio de lo laboral, como su aplicación al ámbito urbano (y más específicamente de los artesanos de la Ciudad de Buenos Aires), nos parece muy útil, en tanto planteo conceptual, para su difusión.

  Reflexiones teóricas en torno al folklore ocupacional de los artesanos de Buenos Aires. (segunda parte)
Ana María Dupey


La alternatividad del proceder activo de los artesanos y la transformación de la norma institucional.

En el año 1993, a través de una serie de documentos producidos por los artesanos (13) (Manos de la gente. Memoria de mi pueblo) se registra un hecho
que pone en juego el sentido de la génesis de las ferias artesanales plasmado en las reglamentaciones municipales. Este consiste en una denuncia sobre el exceso del desempeño de un funcionario de la municipalidad, caracterizado por
comportamientos tales como amenazar, chantajear y coimear atribuido a ambiciones políticas personales y prácticas discriminatorias hacia el sector. La referida actuación del funcionario señalada como excesiva lleva a los artesanos a dos actos: a denunciar y a convocar una Asamblea General produciendo una argumentación en la que se opera la siguiente transformación del sentido de las ferias:

a) que las ferias pertenecen a los artesanos porque surgieron de su
voluntad por la índole independiente de su trabajo. Diferente al enunciado
de la ordenanza que señala la voluntad del estado por permitirlas bajo
control y vigilancia.
b) que los artesanos comprometieron recursos económicos, trabajo,
esfuerzo para la gestación de las ferias.
c) que las ferias anteceden a la medida legislativa.


Por lo que el funcionario es emplazado como un efecto del sistema de ferias y no quien las constituyó y en una situación de apropiación del capital económico, social y simbólico del artesano, que usa arbitrariamente en beneficio propio. Por otra parte, las acciones actuadas en el documento por los artesanos, denunciar y convocar a una reunión, se contraponen a las denominadas acciones pasivas con las que no pueden enfrentar el exceso.

Es decir, que cuando hay excesos por parte de los funcionarios que afectan el normal desempeño del trabajo de los artesanos en el marco de este ámbito público el accionar de los artesanos se transforma en activo y se reformula el argumento del origen de las ferias: de voluntad del estado (convención) pasa a
afirmarse el protagonismo y el aporte del artesano – se aduce la antigüedad desde 1969 en la que pasaron de individualidades a constituirse en un cuerpo social, que se afincó en las plazas siendo reconocidos oficialmente con la sanción de la ordenanza 28702.

Las distintas posiciones de poder y la diversidad de intereses de los agentes sociales involucrados en el sistema de ferias (artesanos, permisionarios, delegados, funcionarios) en sus procederes prácticos(14) favorecen las reinterpretaciones de la prescripción dada. Los intereses de los funcionarios para el período de referencia- se orientan a ejercer un mayor control y disciplinamiento e imprimirle a la actividad una dirección decididamente economicista que concretan en la elaboración de instrumentos de recolección de información sobre la producción, el ingreso y la ganancia de los artesanos, en el tratar de incorporarlos al sistema formal de la economía y clasificarlos como desempleados en lugar de productores culturales. Estas acciones contribuyen al despliegue de comportamientos por parte de los artesanos que reformulan las prescripciones dadas y muestran sus fronteras. La transferencia del sistema de ferias por parte del Poder Ejecutivo municipal del área de Cultura a la Dirección de Empleo, y la adopción de medidas de control económico sobre los ingresos mensuales, los márgenes de ganancia sobre las ventas de las artesanías y la modificación de la modalidad del trabajo artesanal para equipararlo al sistema promovido por el sector industrial lleva a una fricción entre funcionarios y artesanos. Los primeros, según la percepción de los artesanos, ejercen coerción a través de la generación del miedo manipulando el carácter precario de los permisos, es decir, de aquello que los artesanos tienen en forma temporal por voluntad del municipio, según la Ordenanza. Miedo que va a ser emplazado, al menos en la instancia del discurso, como el fundamento del accionar pasivo de los artesanos y sobre el que articulan un relato sobre la historia del grupo ocupacional. Esta narración convierte la experiencia vivenciada en conocimiento pero orientado hacia la situación por la que atravesaban en ese momento los artesanos. Las distintas etapas que se señalan en el relato vinculan dialécticamente la experiencia vivenciada en el ámbito grupal con los macroprocesos políticos nacionales, marcando en todos los casos, los efectos diferenciales cuando regía el orden constitucional y cuando el poder se ejercía de facto.

Señalan un primer momento a fines de la década de los 60, en el que generan el campo de la actividad, presentado como una alternativa de empleo entre los jóvenes que se plantea en un espacio público y en forma simultánea el inicio de la represión de los artesanos bajo la calificación de hippies, por las autoridades. A esta etapa le sucede el establecimiento de un trabajo de cogestión durante el gobierno democrático. En el transcurso del mismo se constituyeron las pautas para el funcionamiento de la actividad convertida luego en la ordenanza No. 28702. Interrumpido por la Dictadura Militar que no sólo prohibió el uso de los espacios públicos como lugar de trabajo, destruyó los elementos físicos vinculados a la actividad como los puestos y derogó la ordenanza que codificaba la actividad sino que persiguió e hizo desaparecer artesanos por su actividad participativa en la feria y por su militancia política. El retorno al período democrático posibilitó la vuelta de los artesanos a las ferias bajo la dependencia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llegando a trabajar entre 1000 y 2000 personas. El último período corresponde a la reubicación de los artesanos en la Dirección de Empleo que los desconoce como productores de cultura y los categoriza como desempleados por no responder a los criterios de economía formal.

Del relato se infiere

a) el permanente estado de precariedad que confronta la actividad por esta dependencia de la voluntad del Estado y por esta tolerancia que supone ser permisionario,
b) la constante tensión entre el desenvolvimiento del grupo y su relación con el Estado llegando durante los gobiernos de facto no sólo a la inactividad del sector sino a la desaparición de sus miembros y
c) la presencia en forma explícita o implícita del miedo bajo la forma de persecución, represión y desaparición. Como vemos frente a la situación por la que atravesaba el sector en los años 92 y 93 los artesanos en su proceder práctico tratan de transformar el miedo y la pasividad en un accionar activo actualizando su memoria laboral colectiva, con el objeto de presentar una interpretación de la situación desde su punto de vista, generar un sentido de cohesión a la interioridad del grupo, fortalecer su posición frente a funcionarios e imponer su visión de la historia que da fundamento a la actividad.

Cuando más arriba me he referido al miedo lo recupero no en la visión clásica como la alteración de un supuesto estado de ánimo tranquilo o imparcial por diferencia del estado “racional”, ni como estados externos que se añaden desde el exterior a una conciencia indiferente para enturbiarla sino como el tono de cualquier orientación cognitiva. El miedo, como las restantes pasiones, da tonalidad, expresividad y modula los significados. Como señala Remo Bodei
“Las pasiones preparan, conservan, memorizan, reelaboran y presentan “los significados reactivos” más directamente atribuidos a personas, cosas y acontecimientos por los sujetos que los experimentan dentro de contextos determinados , cuyas formas y metamórfosis evidencian”...(15) Acceder a cómo interviene el miedo en la orientación cognitiva de los comportamientos de los artesanos es completar su comprensión. Este miedo que surge cuando los hombres se ven limitados y sometidos a imposiciones y obligaciones que experimentan como ajenas, pero que son sustentadas por instancias de poder, que tienen autoridad para ejercer una opresión institucionalizada, nos introduce en la problemática del dominio político por parte de quien gobierna a otros. Como vemos las pasiones cruzan a los agentes sociales en las distintas posiciones que ocupan y llevan a la ejecución de comportamientos cognitivamente reactivos, donde se recupera no sólo lo significado sino también la dimensión expresiva -el tono emocional- a la que los folkloristas le han dedicado importantes discusiones (16) y que Bajtin reclama para analizar el proceder activo junto con la forma y el significado. Es decir, la relación activa interesada del sujeto con el deber ser, en la que se combina lo subjetivo y lo objetivo y el sujeto social es agente del acto en el que se concreta la visión de la prescripción teórica.

Conclusión

Si bien en la explicación del caso artesanal no he podido por razones de tiempo profundizar en la información referida a otras dimensiones teóricas necesarias para que determinados comportamientos sociales tengan la calidad de folklóricos, se ha tratado de reflexionar en forma minuciosa sobre la noción de lo institucional pues si ella no se encuentra planteada en forma pertinente no se
puede especificar lo folklórico. Asimismo, se ha señalado como a través del proceder activo de los agentes sociales se restituye la unicidad de lo objetivo (norma prescrita) y lo subjetivo (los intereses de los agentes sociales), y el haber incluido el tono emocional a través del proceder recuperamos la expresividad, además, del contenido semántico y la forma del comportamiento social.
Cuestiones centrales en los debates epistemológicos de las ciencias sociales.

No quiero cerrar esta presentación sin mencionar la importancia de las discusiones que los autores del trabajo: Conversaciones sobre Folklore han
tenido para esta presentación, en particular, cuando abordan los problemas
referidos a: la diferencia entre lo institucional y lo folklórico, base institucional y
metacódigo, pautas formales e informales , folklore y poder (17), con las que ha
sido enriquecida.

Notas

(1) Cortazar A.R. El Carnaval en el Folklore Calchaquí. Bs.As. Sudamericana 1949.
(2) Brunvand, Jan H. The Study of American folklore.AnIntroduction New York Norton &Co.1978
(3) Blache, Martha y Juan A. Magariños de Morentin "Enunciados fundamentales tentativos para la definición de Foklklore"12 años después. Revista de InvestigacionesFolklóricas 1992:7 págs.29-34.
(4) Kliewer W. Collecting Folklore Among the Menonites Readings in American Folklore Brunvand J ed. New York Norton & Co 1979
(5) Cortazar, A. op. cit. pág. 92
(6) Green, Archie Los Trabajadores en el amanecer: La tradición del trabajo. El retorno de los juglares. TristanCoffin ed. México Editores Asociados S.de R.L. 1972 págs 387-406.
 (7) Beck, Horace Las ocupaciones norteamericanas. El retorno de los juglares. TristanCoffined. México Editores Asociados S.de R.L. 1972 págs 95-112.
(8) Beck, H. op.cit. Pág. 99.
(9) Searle John R. Actos de habla. Ensayo de filosofía del lenguaje. Madrid Cátedra, 1980.
(10) Searleop.cit pág. 44
(11) Bourdieu, P. Cosas Dichas. Barcelona, Gedisa, 1993 pág. 83 a 91.
(12) Searleop. cit. págs.
(13) A los efectos del presente análisis asumimos los documentos como discursos en los que distinguimos a) las formas de que dispone el sujeto para expresar el aquí y ahora de su alocución y b) las formas del conjunto de modalizaciones : creer, poder, ordenar etc. que manifiestan la actitud del sujeto ante lo dicho y tiene una función reflexiva sobre el resto del enunciado. Es decir, el pasaje del texto a la praxis del enunciado a la enunciación según los lineamientos sugeridos por Parret citados en Enunciación de María Isabel FillinichBs.AsEudeba 1998 pág 29-35.
(14) Bajtin, M. “La filosofía del proceder “ Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de la URSS 1987 No, 4
(15) Bodei, Remo Geometría de las pasiones. Miedo, esperanza, felicidad, filosofía y uso político. México FCE1995 pág. 10.
(16) Abrahams R. D. Introductory Remarks to a Rhetorical Theory of Folklore. Journal of American Folklore 1968:81 pág. 143-158.
(17) Conversaciones sobre Folklore. 1era.Conferencia Comportamientos laborales entre los conductores de colectivo de Buenos Aires. Los conceptos de metacódigo y comportamiento folklórico. Expositora: A. Cousillas Participantes M. Blache. J. A. Magariños de Morentin, F. Losada, M. Bialogorski, R. Florio y M. Prelorán. (mecanografiada)

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