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2014 Abril
Claudia Forgione
 
En esta sección intentamos aportar a la difusión de los trabajos que nuestros académicos o amigos nos hacen llegar. Y para inaugurarla, elegimos un trabajo que fuera presentado en el Primer Congreso de nuestra institución, de Claudia Forgione.


RITO DE PASAJE DE UN FENÓMENO CULTURAL

El Eisteddfod: un caso de folklore naciente en la tradición cultural patagónica.

Claudia Alicia Forgione

RESUMEN

    En el presente trabajo se describe un fenómeno cultural que puede inscribirse en lo que Cortazar denomina “folklore naciente”. Se trata del Festival literario musical, el Eisteddfod, originalmente insertado en la provincia de Chubut por los colonos provenientes del País de Gales arribados al actual Puerto Madryn, hacia fines del siglo XIX. Es posible reconocer en este hecho cultural de trasplante condición cultural, resonancia popular y evidencias de arraigo, trascendiendo su propio límite cultural para satisfacer los intereses de una población ajena a aquel ethos. Sencillamente, desborda de la cultura que la transportó al nuevo hábitat  fertilizando otra cosmovisión donde ha iniciado un proceso de tradicionalización.



RITO DE PASAJE DE UN FENÓMENO CULTURAL

El Eisteddfod: un caso de folklore naciente en la tradición cultural patagónica.
Segunda parte


EL EISTEDDFOD
    Es la más antigua tradición cultural de la provincia, continuación de una antigua costumbre, trasladada a Chubut por los colonos galeses  El origen del Eistedvod, que se realiza desde 1875 en la provincia de Chubut, se remonta a la costumbre antigua practicada por los bardos de Gales, que se reunían a recitar sus poemas o cantarlos acompañados por el arpa; continuaban así la tradición del culto de los druidas, sacerdotes celtas cuyas prácticas culturales se fueron perdiendo  a causa de las invasiones romanas.
        Durante siglos los druidas, más tarde el Cristianismo, desarrollaron en los pueblos celtas tradiciones literarias poéticas y musicales de tal arraigo que habían penetrado en todos los niveles de la sociedad “desde el lujo del palacio hasta la oscura profundidad de las minas” de carbón y de hierro.
    La primera competencia en su tierra de origen data del siglo VI, y en 1794, el mejor poeta fue premiado con un sillón de roble artísticamente labrado, costumbre que se mantiene hasta hoy en territorio argentino. También se estipularon una serie de reglas que promovieron la realización del Eisteddfod como fiesta nacional de Gales. En este país, durante la época medieval, se prohibía el ingreso de hombres armados al círculo bárdico. De aquellos antiguos días Chubut recibió la herencia de la ceremonia. El ganador, luego de ser proclamado, toma asiento en el sillón bárdico, donde es coronado. Se da a conocer su trabajo y el jurado lee un prolijo dictamen. A continuación, dos miembros de la comunidad desenvainan parcialmente un sable ubicado por encima del laureado, mientras preguntan tres veces a la concurrencia: -¿Hay paz?, a lo que el público responde -¡Paz!

 
   El vocablo Eisteddfod, de origen galés, es una declinación del verbo eisedd que significa “sentarse” y fod “ser o estar”, también “reunión”, “competencia”. Desde sus comienzos, el premio al mejor poema fue un sillón de roble, premio que aún se otorga al vencedor del mejor poema en idioma galés. En la actualidad participan del Festival poetas que compiten con sus obras poéticas en idioma galés y en idioma castellano, cuenta también con las interpretaciones de coros, solistas y conjuntos instrumentales y se inicia el día anterior con la ceremonia del Gorsedd Y Wladfa (Círculo Bárdico de Chubut).
    En el festival literario-musical  que tuvo lugar en Rawson , Chubut, en 1880 el primer Sillón Bárdico fue obtenido por el poeta T. G. Pritchard. En Trelew, el primer Eisteddfod se llevó a cabo el 1 de marzo de 1892, día de San David, patrono de Gales  se  conoce como el Eistedvod de los repollos, porque su realización coincidió con la primera Exposición Agrícola de la colonia galesa. 
    Desde entonces es una de las manifestaciones culturales más importantes y antiguas de Chubut organizadas indistintamente por entidades vecinales, oficiales, públicas o privadas del área, excediendo el marco de la comunidad galesa, desfilando por los escenarios de distintas núcleos cientos de niños, jóvenes, padres, abuelos.
    .     El Eisteddfod Mayor (Eisteddfod Mawr) se celebra actualmente en Trelew , en el mes de octubre, en Gaiman  tiene lugar el de la Juventud en el mes de agosto. Las ciudades de Dolavon  y Trevelin  tienen los suyos. En la actualidad se llevan a cabo tres festivales: el de la Juventud, el Nacional y el Internacional.


RITO DE PASAJE  Y CONSTRUCCIÓN DE LA TRADICIÓN POPULAR

    La condición cultural que permite el reconocimiento de este fenómeno desbordando de su propio contexto social tiene su fundamento en el hecho de que
la colonia galesa, una vez afirmada en el nuevo territorio, se constituyó en un foco irradiador de cultura: fueron los primeros colonos blancos asentados en forma permanente en ese sector de la meseta patagónica. Venían con la intención de no perder su cultura, su lengua su religión elementos esenciales que los mantuvo unidos.
La construcción de capillas en todo el valle, ya a partir de 1880, las prácticas cultuales en la cual el canto coral es un signo de unión y alegría para sus integrantes, la dedicación al trabajo, la solvencia culinaria de las mujeres y sus excelentes logros, aunado con el buen trato  que todos reconocen tanto por parte de los primeros colonos como de sus descendientes, fueron situaciones que capturaron gradualmente la
atención de la población de un grupo tehuelche –conocidos como Patagones - primero y posteriormente de inmigrantes que paulatinamente ocuparon el área.
“(..) La inmigración de los Galeses en la actual provincia de Chubut que si bien no tuvo la intención de una evangelización de los indígenas, la relación y la amistad que establecieron con los tehuelches dejaron la impronta de una profunda fe cristiana.”
    La unión entre los colonos galeses, su férrea lucha por ganar su batalla frente a una geografía desafiante, el reconocimiento de su buen proceder, hicieron de ese grupo un núcleo de prestigio y como tal irradiador y difusor de cultura .
    Las circunstancias ambientales coadyuvantes. Los galeses se conformaron como un grupo de colonos desde el arranque mismo de la iniciativa de emigrar y desde su instalación en la nueva tierra, circunstancia que les otorgó fuerza aunque no llegaron con planes de conquista: ni social ni espiritual. Un dato de interés que abona lo que expreso queda expresado en lo que comenta en su crónica el Reverendo Abraham Williams Mathews sobre los primeros tiempos de los galeses en la Patagonia: "Eran hombres y mujeres educados, interesadas en las artes y preocupados por mantener su idioma original y sus tradiciones." Así testimoniaron su fe (pero también, su convicción de fundar una nueva nación galesa), cantando el día de su partida: “Hemos encontrado una tierra mejor/ En una lejana región del Sur/ En Patagonia/ Allí viviremos en paz, / Sin miedo a traidores ni espadas/ Y allí Gales será rey. Loado sea Dios.”  El propósito que los impulsó fue el que posibilitó que más tarde se impusieran culturalmente sin proponérselo.
    Los inmigrantes de diversas procedencias geográficas y culturales que les sucedieron en el asentamiento en el área chubutense no arribaron conformando un grupo étnico consolidado como el caso galés sino en forma independiente unos de otros y no estuvieron en condiciones de recrear sus organizaciones sociales y políticas; en muchos casos ni siquiera estaba en sus proyectos radicarse definitivamente en este nuevo territorio.
   
ATRIBUTOS QUE FAVORECEN LA ADHESIÓN POPULAR

    Por otra parte, el Eisteddfod cuenta con ciertos atributos y evoca un sistema de valores, a mí entender muy relevantes, que actuaron como piedras de toque para que la atención popular reparara en su desarrollo. El Eisteddfod tiene un escudo que a partir de un proceso de adopción en la Patagonia se lo adecuó, estilizado, para complementar los tres rayos que representan las tres virtudes divinas: “amor, verdad y justicia” que proceden, a su vez, la bandera del Consejo de Bardos –Gorsedd-, de los bardos: Gorsedd que exhibe una expresión muy comprometida con el quehacer social: “La verdad frente al mundo”.
    Otro factor decisivo que favoreció la adopción por parte de la población criolla es la substancia ritual imprescindible otorgada por su historia casi mítica no solo para la propia colectividad  sino también para los habitantes de la meseta patagónica. Una historia que transcurrió en una lejana tierra –Gales- allá por el siglo VI, prácticamente en un tiempo primordial –in illo tempore; a este hecho se agrega el mensaje paradigmático de las virtudes que sobresalen en su escudo y en la bandera. Vale recordar que en las palabras pronunciadas en la ceremonia de coronación del poeta premiado, se actualiza, en la memoria colectiva, la reinstauración de un orden social basado en la paz. Durante el acto de coronación se premia el esfuerzo personal (el “héroe”, en términos míticos) Estos elementos -los más significativos- difícilmente pasen desapercibidos ya que son los que, de hecho, pueden actuar de sutil soporte popular para su total enraizamiento en la tradición de la Patagonia.  Debo decir también que esta mística del festival se retroalimenta con el aporte permanente de personas que llegan desde Gales, cada año, para integrarse a la celebración y dar brillo a la fiesta. De esta forma el sistema se mantiene vital, es una puesta en valor, se convierte en un rasgo cultural cada vez más prestigioso y este hecho dinamiza aún con mayor potencia, la apropiación y arraigo del fenómeno por parte del pueblo que lo adoptó. No es sencillo hacer predicciones en tiempo de las comunicaciones globales, sin embargo por las condiciones ambientales y sociales que rodean a este fenómeno creo que estamos en presencia de un nacimiento tradicional. Si bien, como dice Carlos Vega cuando se refiere a las danzas folklóricas argentinas “El nombre del río es el nombre del lecho; que el agua nunca es la misma.”
    Resonancia popular. En primera instancia, el tradicional Festival Literario Musical –revitalizado a partir de 1965 - y originalmente realizado en idioma galés abrió la posibilidad de participación de poetas argentinos en idioma español. Un festival con dos premios del mismo rango: uno para el mejor poeta en idioma galés –el tradicional sillón de madera de roble- y otro premio para la mejor poesía en idioma español.
    Más allá de la gestión galesa en esta fiesta con la participación de un jurado que viene del propio País de Galés para otorgarle mayor lucimiento, en las últimas décadas –desde 1980- se observa la apropiación del fenómeno por parte de la población criolla, comprobándose una integración espontánea del festival en su calendario festivo. Pero el festival no respeta las fechas establecidas por la colectividad, ni se limita a las artes musicales y literarias sino que optó por integrar a otras, múltiples, expresiones artísticas (tal como acaece en el Eisteddfod de la Juventud que se lleva a cabo en Gaiman.) Tanto la población llegada de ultramar en los distintos desplazamientos migratorios como la procedente de provincias argentinas y de países limítrofes, las artes en general –el canto , el baile, lo que consideramos artesanías –cerámica, tejidos, talabartería, etc.-, tienen una presencia importante. Por lo que pudimos constatar el fenómeno ha sido pasible de apropiación por que encontró un suelo fértil donde fructificar sin dificultad. Estos festivales criollos, al estilo del Eisteddfod, están organizados actualmente por centros vecinales, clubes, centros de jubilados, escuelas, y pasó a cumplir una función estética, intelectual y espiritual ,

 “(…) tienen lugar otras competencias en diversas artes: recitación, traducción, danzas folklóricas y modernas, fotografía, artesanía, dibujo y pintura, costura, tejido y computación (…)” En: “El Eisteddfod del Chubut”. Eisteddfod y Wladfa. Gaiman, 2007.

    Una de nuestras entrevistadas, de familia argentina nacida en Chubut, nos explica uno de los caminos que despertó el interés por el festival hasta su adhesión popular:
    “Por ejemplo en mi caso, por mis chicos en los colegios. Porque los preparan para  participar en recitación, en canto, en poesía, en manualidades, en cocina , en muchas cosas los preparan y entonces los chicos se entusiasman y empiezan a participar. Por lo tanto, detrás de los chicos participamos los padres porque los acompañamos y demás. La mayoría de la gente empieza a participar de esa forma. ” (Mirta Domínguez, Gaiman, 31.10.2007)
“(…) tienen lugar otras competencias en diversas artes: recitación, traducción, danzas folklóricas y modernas, fotografía, artesanía, dibujo y pintura, costura, tejido y computación, a lo largo de todo el Valle (Gaiman, 2007)

RITO DE PASAJE  Y CONSTRUCCIÓN DE LA TRADICIÓN POPULAR

   
    El rito de pasaje debe ser interpretado en este contexto de estudio, como un modo simbólico del paso de un fenómeno cultural de trasplante , en términos de la definición de Cortazar –el Eisteddfod-, en un tránsito-hacia y su posterior separación e incorporación y arraigo en otra realidad social externa al grupo que la generó, aunque habitante de la misma área, donde obtiene el reconocimiento popular, reiteramos, de fenómeno de cultura tradicional a partir de un proceso de apropiación y transformación sin perder su esencia. Al término de su trayectoria, adquirirá el status de folklore regional .
    La tradición –el otro eslabón de esta secuencia- se va conformando a partir de las intensas interrelaciones de las que participan los muchos conjuntos poblacionales de nuevo ingreso en territorio patagónico en la necesidad de manejar los mismo códigos y mecanismos de comunicación que han hecho posible dichas interrelaciones. La tradición, que se confirma en su característica diacrónica, se hace acto en tanto tenga la posibilidad de articularse gradualmente –rechazo o aceptación mediante- con el presente de la vida comunitaria y represente o llegue a representar su sello de identidad.
Decimos que la tradición –compuesta por representaciones y formas de acción en constante dinámica, puede ser definida como
    “un acervo intelectual creado, compartido, transmitido y modificado socialmente, compuesto por representaciones y formas de acción, en la cual se desarrollan ideas y pautas de conducta con que los miembros de una sociedad hacen frente (…) a las distintas situaciones que se le presentan en la vida (…)” 
    Los términos de este proceso de traspaso -del Eisteddfod- hacia la apropiación popular, ya están en acto. Hemos tenido oportunidad de observarlo en el pasado año en Gaiman y en Trelew, Chubut, y expresadas en los pobladores que nos brindaron su espontáneo testimonio.

    
Patagonia, misteriosamente lejana,
adusta, infinita, cobijadora del mito de una ciudad:
la Ciudad Encantada o Ciudad de los Césares,
 ¿Fundada por quién? ¿Habitada por quién….?

Ernesto Morales .

OBSERVACIONES FINALES
     
    En estos confines la Ciudad de los Césares o la Ciudad Encantada, aún permanece oculta a los ávidos ojos del hombre. Pero el tesoro íntimo de un grupo de colonos, el de las Artes fue descubierto por otros hombres que, desgajados de su tierra por diversos avatares, hicieron de la Patagonia su cobijo. Hallaron en estos fenómenos algo de lo que habían dejado en sus lugares de origen y lo adoptaron evocando aquellas fiestas que motivan la participación.

    Los hechos culturales no requieren de ninguna autorización de los miembros de una sociedad o de un grupo social, de un poeta, de un escritor, para desbordarse de sus propios límites sociales, territoriales, espirituales y traspasar su contenido al ámbito popular o rural.  Así como el primer canal de riego producto de la iniciativa de Rachel Evans -resultado del desborde del río Chubut-, fecundó accidentalmente el trigo sembrado al voleo por su esposo –según cuenta una legendaria tradición oral-, Aarón Jenkins allá por 1870, posibilitando que fructificara en forma inusitada, del mismo modo, los fenómenos culturales que aporta un pueblo -en el caso que nos ocupa procedente del país de Gales que emigra hacia tierras para él extrañas portando gran parte de su patrimonio cultural-, inicia desde su original situación de transplante,  sin proyectos intencionales por parte de sus portadores, su singular desborde de la cultura materna fertilizando otras cosmovisiones.
    Se observa de este modo que el Eisteddfod está cumpliendo con los caracteres de un rito de pasaje, un fenómeno que sin  dejar de serlo en esencia, se metamorfosea, muere simbólicamente a su condición de trasplante. En las nuevas versiones del Festival se dan respuestas a necesidades humanas y por consiguiente universales, una incontrastable asimilación funcional- que hacen al espíritu, a la recreación, al intelecto, a lo estético.  Respuestas no necesariamente coincidentes con el ethos y la cosmovisión ancestrales céltico-romanas (fundamentos de la cultura galesa), no por eso menos valiosas y consistentes.
       


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