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2014 Junio
La Conquista del Desierto
 
La Conquista del Desierto

Análisis- Segunda parte
Carlos Molinero


Siguiendo nuestro análisis (o mejor, acotaciones) al texto, más que interesante, profundo, de Carlos Di Fulvio “La Conquista del desierto”, que comenzamos en el número de Mayo de 2014,  hoy recordamos, nos recuerda, que ésta no comenzó con Roca. Por ello el protagonista de la cantata irá cambiando, aunque siempre está, por debajo de su variabilidad temporal, la presencia subalterna del que vivió en la frontera, no solo geográfica, sino social. La guardia del Monte, y Bahía Blanca son los ámbitos que escenifican su canto. La época histórica de la “Conquista” de Rosas, en tiempos de malones (que luego de ella frenaron sustancialmente en la zona de la provincia de Buenos Aires), atraviesa el fragmento de la Obra que analizamos en esta segunda parte.
La pasión por la historia, nos hace completar con datos la obra que se comenta sola.

Recitado

Fuerte argentino de la Bahia Blanca o “huecuvú mapú”:
El pais del diablo
Su salitre es la continuación del mar
Y todo su alrededor es lejanía
Por alli pasó Rosas
en compañía de  Francisco Sosa
Pacheco, Pedro Ramos
Su rumbo? las márgenes del colorado
Y su destino: el médano redondo

El “problema del indio” era en esa tercer década del siglo XIX, nacional, federal y a la vez económico. Por lo nacional, en septiembre de 1832 Rosas preparó un plan de conquista basado en una expedición que debía partir desde la Fortaleza Protectora Argentina (Bahía Blanca) para evitar que Chile se instalara en País de las Manzanas o Neuquén y en el sur de Mendoza, por donde ya Bulnes había expedicionado contra los hermanos Pincheira. Por lo federal, Chocorí (principal jefe indio contrario a Rosas) había logrado que Yanquetruz atacara a las provincias de Córdoba, San Luis y Mendoza, por lo que las legislaturas de estas dos últimas solicitaron al riojano Facundo Quiroga que las defendiera con la División Auxiliares de los Andes.
Por lo económico, Rosas mismo declaró en su mensaje a la Legislatura(negritas nuestras):
Hacendados, vosotros sabéis que la campaña y la frontera se encuentran hoy enteramente libres de los indios enemigos; que aterrados por los repetidos golpes de muerte que han sufrido en sus mismas tolderías, se han refugiado al otro lado del río Negro de Patagones y a las faldas de la Cordillera de los Andes. Nuestras divisiones acampan o corren sin recelo desde la laguna grande de Salinas hasta las márgenes del río Negro. Un esfuerzo más y quedarán libres para siempre nuestras dilatadas campañas y habremos establecido la base de nuestra riqueza pública, y acabado la empresa que ha burlado por más de dos siglos el valor y la constancia de nuestros mayores. Vosotros prestareis con el patriotismo acostumbrado cuanto sea indispensable para expedicionar sobre los últimos asilos de los indios enemigos y para perfeccionar la población de nuestras fronteras. La nueva administración tendrá la gloria de coronar al fin esta grande obra.

Rosas propuso en definitiva resolver estos problemas, planteando a la Legislatura de Buenos Aires coordinar las acciones con las provincias de Cuyo y con Chile con un nuevo plan conjunto en el que actuarían tres divisiones:
 Quiroga, con la División Auxiliares de los Andes, expedicionaría por el río Desaguadero y el Atuel en busca de Yanquetruz y luego se uniría a Rosas en el río Colorado;
 Rosas, desde la Fortaleza Protectora Argentina, avanzaría por la rastrillada de los chilenos a unirse con las fuerzas de Quiroga y atacar a Chocorí en la isla de Choele Choel para luego continuar hacia el País de las Manzanas o Neuquén;
Bulnes (chileno) atacaría a los mapuches del sur de Llanquihue, pero del lado chileno.
La expedición tardo más de un año, pero logró una paz duradera, a costo medio, para ambas partes. Concluida la Campaña de Rosas al Desierto, éste firmó tratados de paz con caciques hasta entonces secundarios, que se convirtieron en útiles aliados . Al año siguiente se sumó el más importante de ellos, Calfucurá. Hasta la caída de Rosas en 1852, no hubo malones en la Provincia de Buenos Aires. De hecho Calfucurá daba aviso de los posibles ataques de los pequeños grupos indígenas que no respondían a su mando y eran fácilmente contrarrestados. Sirvió también para distribuir el alcohol y las mercaderías que les enviaba Rosas, junto con vacunas para la viruela. La Gaceta Mercantil de Buenos Aires publicó el 24 de diciembre de 1833 que la campaña resultó en 3.200 indios muertos, 1.200 individuos de ambos sexos prisioneros y se rescataron en total unos mil cristianos cautivos. Adolfo Saldías cifra en 10 000 los indios muertos. No deja de señalarse que  se recuperaron 2200 cabezas de ganado vacuno, 1600 lanar, 1800 yeguarizos y 2435 caballos. Todo esto es retratado en breves palabras y sensaciones por la obra.
Como señaló Ezequiel Gallo: “Las consecuencias de la Conquista del Desierto en el posterior desarrollo de la economía argentina fueron de inestimable trascendencia. Como ha sido señalado recientemente, el proceso de expansión económica en la Argentina descansó, fundamentalmente, en la gran disponibilidad de tierras vírgenes localizadas en la línea de fronteras” Gallo, Ezequiel y Roberto Cortes Conde 1972. Historia Argentina 5. La república conservadora. (pag: 42).


******-
La Guardia de Monte
Solita ha quedado
Con Pacheco y Ramos
Rumbo al Colorao
Don Manuel se va

El que habla en la obra es ahora un participante de la campaña de Rosas. De allí que pide (nos pide), en la próxima estrofa , que  no lo olviden (“recuerde mi nombre”). Es siempre la suerte dura del de un lado de la frontera que pasa al otro, línea virtual pero rela de la cual no sabe si vuelve. Esa línea es vida o muerte, pertenencia o destierro…

Vicente Gonzalez
Carancho del monte
Ud no se asombre
Recuerde mi nombre
si no vuelvo mas

Facundo Quiroga
Tigre de los Llanos
Huidobro y Aldao
Por otro costado
me habrán de cuidar

La apelación a los más fieles generales de Rosas, parece que refirieran a el mismo. Aunque se aproveche para describir la táctica del ejército federal. De alguna manera en realidad está marcando (pese a su declarado NO rosismo) la pertenencia popular y afecto o confianza, en los caudillos federales, con Rosas involucrados. La anterior creación del Canto Monumento, al general unitario por excelencia, no nubla la visión histórica de Di Fulvio

A la infantería, le dio carabina
La caballería por atrás armó
En varias carretas cargó a las mujeres
Y un buey artillero arrastraba el cañón

Ahora que somos varios veremos lo que sucede
No han de ser mujeres los que esta vuelta van a llorar

Oreja cortada
Los caballos patrios
Juntamos  aprestos
Por un juez de paz
Que fue panadero y también fue  pulpero
Por lo visto arriero:  un hombre muy capaz

Ahora que somos varios, veremos que sucede
Sable chuza y bola
En el desierto se medirán

Se marca así  un sentimiento de igualdad entre bravos. Gauchos e indios, hombres, que enfrentan malones o los hacen. Si parejos eran los combatientes (con las fuerzas de Rosas, que entre paréntesis más que una lucha lo que estableció a largo plazo es un gran y perdurable acuerdo de tregua), tal vez los blancos enfrentaran, sable contra chuza y bola (boleadora), y con éxito. Por oposición, se declara que  hasta entonces, lo habían hecho sin éxito (ahora que somos varios no han de ser las mujeres las que llorarán). Se pinta al indio, en toda esta parte, como dueño real de una fuerza ocupacional, permanente, que sostiene su imperio sobre el territorio.


Con mucha seguridad decía Rosas
Que al otro marzo la expedición volvía
La  Valchetas , Choele Choel
Balva y Mahuida
Fue el triunfo del ejército

Las expectativas de lucha rápida no fueron tan rápidas, y sus “victorias” en visión de Di Fulvio con sus “medallas” correspondientes, dejan lugar a dudas, aunque no  de su valor. Recibió Rosas una espada guarnecida de oro con la inscripción La provincia de Buenos Aires grata á los servicios de su ilustre defensor brigadier general D. Juan Manuel de Rozas; una medalla de oro, imitando un sol, con círculo de brillantes, para usar pendiente del cuello, con la inscripción: La expedición á los desiertos del Sur del año 33 engrandeció la provincia y aseguró sus propiedades; y una banda de seda de color escarlata.



Y alli vino Don Rosas luciendo sobre su pecho una medalla
Nunca sabremos si bien o mal ganada
Pero sabemos que fue por corajudo




Por el ancho camino de los chilenos
Avanza a paso lento una caravana
¡Vamos a los medanos a esperarla ¡
La voz de Rondó retumbo en las Salinas

Pueden venir las mujeres con sus crías
Y salieron desarmados, caminando,
Al frente iban, Rondó, Melín, Venancio
Atrás, Caluquirque, chusma y capitanes

Una nube de polvo en los medanales
Henchida de clarín, tropel y relincho
Revento en un rayo de amarillo grito
Y se desplomo el cielo del boroga

La caravana no fue benefactora
Traía unos doscientos indios de lanza
Y entre ellas la más brava, la más larga
La que hará la pata ancha
Sobre el pecho de la pampa por cuarentena de años
La piedra azul de CHILE  desmoronando en aluvion de piedras la cordillera
La que enterró a los borogas en la arena
Quedando para siempre  como lapida

LA TRANCA DE LA PUERTA  EN Salinas grandes
La piedra fundadora de aquel imperio que abollaría las arcas del gobierno
Durante mucho tiempo
Exigiendo dadivas
Y no dudaria en aplastar su alianza de  compromiso
Cuando cayera Rosas

La que se acostumbro a mirar las cosas, con el mismo modo que las mira el dueño
La que mando felicitar al gobierno
Cuando sus malones fueron inservibles,
O su pesame
Si los grandes motines rebalsaban de cautivas y de vacas
Asi fue que en medanos de Masallé
Trono de arena y sangre coagulada
El nombre de Calfucura se proclama
Cacique general del imperio Pampa

El relator cambia al interpelado. Ya no relata (así como quien cantaba era un perjudicado protagonista), sino que le habla directamente a uno de los personajes  centrales del drama… casi como para moverlo, o convencerlo, cuando está en el fondo retratándolo, en su religión, en su formación y cultura guerrera transmitida a su descendencia.

Calfucurá:

 Si en realidad Gnechen  fue el que te dió el talisman de Piedra
Y si tus hijos, en Piedras esculpidos
Fueron a la semejanza de su abuelo
Puente-cura,  molécula de tu piedra,
Lo menos que pudo pretender tu imperio,
fue la dureza de tu alma, como piedra



Los malones, que son los “otros protagonistas centrales” del drama, no fueron aislados ni ocasionales, más bien parecen haber sido personajes de una actividad económica bastante previsible. Carlos Escudé y Andrés Cisneros, en “Historia de las RREE de Argentina” dicen, justamente:

 “Las partidas que incursionaban y robaban ganado tenían por objeto principal cruzar a Chile y vender el ganado en el país vecino con importantes ganancias y conveniencia por ambas partes. Los aborígenes arriaban el ganado por una difícil senda en la patagonia norte que estaba en su primera parte, carente de agua que la hacia muy dura y en la que el ganado sufría los efectos de la sed, pero luego, en la zona de lo que hoy es Neuquen y antes de cruzar la cordillera, con el beneficio de pasturas y aguas aumentaba su peso y su valor.(…) Las autoridades de Chile favorecían el cruce de ganado en pie. Se trataba de un ingreso conveniente para los consumidores del país andino, que después de la campaña de ROCA experimento una importante reducción.(…) A pesar de la exitosa campaña al desierto efectuada por Juan Manuel de Rosas en 1833, y de los arreglos de éste con los indios, los malones indígenas constituyeron un problema permanente durante todo el período rosista, el cual se potenció tras la caída del Restaurador de las Leyes en 1852. Una estimación señala que entre 1820 y 1870 los indios robaron 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas, y robaron bienes por valor de 20 millones de pesos. Con su acción, los indios habían puesto límites al uso de las tierras y a la colonización. Desde el punto de vista económico, el dominio que los indios tenían del sur de la provincia de Buenos Aires, la actual provincia de La Pampa y el sur de Mendoza implicaba una forma primitiva de producción, cuyo superávit era enviado a Chile. 

El artista lo ve, en la obra, desde  el drama, y más allá de las condiciones socioeconómicas que lo motivan.


PASA EL MALON


Los estancieros se entregan al sueño
contando vacas  sueñan con mas vacas
no han reparado que  el cielo nublado
ha despertado una luna fortuna
En las lagunas ha puesto la lluvia
Lo que el caballo del indio olfateo

Santa María de Buenos aires
Santa María Madre de Dios
Santa María de Buenos aires
Santa María ruega por nos

Y las  mujeres cumpliendo deberes
besan al hijo como a un crucifijo
Mientras el sebo  se va en parpadeos
Dando reflejos de velas que aterran
Toda la tierra se vuelve de arena
Por que el desierto moviéndose está

Santa Maria de Buenos aires
Santa maria viene el malón
Santa maria, paso el malón

Los estancieros, durmiendo murieron
Entre la chusma se dejan las viudas
Los alaridos con forma de niño
marcha cautivo entre el polvo hacia el polvo
Mugen los toros relinchan los potros
Tan solo queda un incendio total

Santa Maria Madre de dios
Santa Maria
Ten compasión

Al crucifijo le falta su Cristo
Doña abundancia se fue de la estancia
Solo el espanto se adueña del campo
Porque hasta el pasto que crece estremece
Cuando anochece con luna florece
Como un infierno de luna el malon

¡¡¡Huinca trepa
Maiu malon!!!!
(haha haha)

Silencio… la imagen deja tragedia, en el oyente/participante
Algo hay que hacer… algo debe seguir… la pregunta no excluye el posicionamiento, pero interpela al oyente. Hasta el próximo paso.
O próximo número.

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