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2014 Septiembre
2014 Septiembre
María del Carmen Tormo “Ser profe de Danzas Folklóricas”
 
María del Carmen Tormo
“Ser profe de Danzas Folklóricas”



Al encontrarme frente al papel para poner en palabras mi experiencia como profesora en Danzas Folklóricas, confieso: tuve unos cuantos prejuicios. Ya los grandes maestros han escrito textos muy valiosos para nutrirnos del conocimiento acerca de las danzas tradicionales. Entonces me he planteado qué decir para aportar, para sumar. Simplemente contar cual fue el germen que me motivó a realizar un trabajo afín a una idea, qué observaciones me influenciaron para determinar un rumbo que permita traducir esa idea, qué deseos me motorizaron para expresar un sentimiento.
Cuando comencé a bailar, de cada maestro que me transmitía sus conocimientos, tomé elementos que constituyeron un saber que me permitía expresarme; más cuando realicé mi profesorado descubrí un mundo al tomar contacto con los textos de quienes investigaron y estudiaron profundamente los momentos históricos, las tradiciones y tuve un sentimiento de responsabilidad que me acompaña hasta hoy pretendiendo con mi tarea ser fiel a los datos conocidos.
Hay vastas discusiones acerca de lo folklórico o la proyección, lo tradicional o lo estilizado. Creo que el transcurrir del tiempo implica progresos en la creatividad humana y es muy natural que así sea, luego los pueblos se ocuparán de naturalizar los temas que van surgiendo y quizás también puedan subsistir.
He observado en el mundo de los certámenes y festivales de danza, que se presentan  trabajos de estilización muy acabados en los que se han tomado temas de raíz y enriqueciéndolos con técnicas contemporáneas se han logrado productos artísticos  que permiten al espectador reconocer una obra de raigambre con aspectos estéticos valiosos;  también he observado tristemente cómo en nombre de la estilización se han deformado hasta lo inadmisible nuestras danzas, con obras en las que lo único que se reconoce es el ritmo y luego las trayectorias coreográficas y figuras no conservan un solo elemento de la danza original, sin profundizar acerca de los atuendos con detalles de brillos y confecciones llamativas que no evocan en nada las vestimentas acordes a la danza que se interpreta, acompañados por un maquillaje que responde más a una obra de danza jazz que a la danza folklórica.

Me pregunto entonces cuántas Chacareras aparecerán a lo largo del tiempo? Tantas como la imaginación personal de cada intérprete? Cuál de todas las que surjan mostraremos al mundo explicando que ésa es folklórica argentina? Cómo haríamos para sostener esos argumentos endebles? Quién se ocupará de preservar nuestros bailes?
Estas dudas que se me plantearon desde la observación, me ubicaron en el rumbo a seguir.
Pues es muy fácil, allí están los documentos,  las pinturas costumbristas, los escritos de los investigadores, la historia, las tradiciones… y los profesores!  que  tenemos una gran responsabilidad con quienes eligen bailar folklore. Debemos aprovechar el interés de los bailarines por interpretar las danzas y orientarlos al conocimiento de lo puro,  lo genuino, lo trascendente. Es necesario revalorizar lo nuestro con respeto, porque de otro modo se perderá.
Los elementos históricos  innegables  nos reflejan claramente de donde surgen los modos de bailar, la forma de vestir y lo más interesante cómo perduraron las tradiciones del pueblo de las artes y en este caso de los bailes que nos identifican. Aún hay lugares en nuestro país en donde las tradiciones están intactas y es una gran responsabilidad la de los directores de grupos de danzas, al momento de recrear esos ambientes costumbristas, el ser leales al folklore que se cultiva en cada región. Así como al recrear danzas que no son vigentes pero son históricas.
Cualquier persona espontáneamente puede reconocer un ritmo folklórico, o un baile, o un atuendo típico, ése es un hecho natural que significa sabiduría popular que se transmite de unos a otros, y ése hecho también debe ser preservado.
Siento que mi misión como profesora de danzas folklóricas es trabajar en el rescate de estos aspectos para realizar una construcción lo suficientemente fuerte que no nos haga perder de vista, que nos permita reconocernos e identificarnos y cuidar esa identidad. No debemos permitir que se deformen los bailes tradicionales con innovaciones y modas sencillamente porque en el tiempo se perderían. 

Siempre tuve la idea que nuestras danzas argentinas bailadas en un escenario, con una distribución estéticamente equilibrada, con  bailarines expresivos interpretando el espíritu picaresco propio de los bailes criollos, con los atuendos y acompañamiento musical acordes a la época y ambiente que se desee evocar; habrán de constituir un espectáculo digno de ser apreciado por los espectadores  y por sobre todo auténtico. 
Nuestras danzas están plagadas de detalles picarescos, sus figuras son variadas y ricas en cuanto a formas, la gracia de los movimientos de una paisana zarandeando, la destreza de un paisano zapateando son un manifiesto del carácter social y festivo y nos ubican en un momento fundacional de la identidad y el acervo popular.
Ésta idea no invalida las iniciativas de coreógrafos que deseen tomar la raíz folklórica y realizar obras estilizadas para brindar un espectáculo, siempre y cuando se diga al público de qué se trata el trabajo, no debemos engañar al espectador.
En virtud de las reflexiones precedentes y con motivo de plasmar las ideas en concreto, en el año 2005 realicé la formación de un elenco de bailarines con el objetivo de interpretar las danzas tradicionales argentinas en sus formas originales. Han transitado por mi Compañía de Danzas Argentinas infinidad de bailarines de distintos lugares y diversas formaciones académicas y hemos representado a nuestro país en diversos festivales internacionales de folklore con la satisfacción de expresar nuestras danzas argentinas, compartiendo  con elencos de otras culturas la misma pasión por el folklore y el empeño por no desvirtuar su auténtica belleza.
De la creatividad de cada director dependerá la calidad de la presentación. Los recursos de iluminación, calzado de baile, maquillaje escénico, textura de telas, variedad de colores, excelencia interpretativa, creatividad en la evocación de costumbres y ambientes, pueden hacer de cada presentación un hermoso espectáculo. Personalmente he vivenciado  la aceptación de las obras y la alegría al interpretar los bailes que nos identifican.
Finalmente esta breve nota no es más que contar mi experiencia y manifestar con entusiasmo mi felicidad por ser una trabajadora inquieta por la preservación y la puesta en valor de nuestros “Bailecitos de la Tierra”…

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