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2014 Septiembre
La Conquista del Desierto. Análisis- cuarta parte final
 
por Carlos Molinero


La Conquista del Desierto
Análisis- cuarta parte final

Siguiendo nuestro análisis (o acotaciones) al texto, más que interesante, profundo, de Carlos Di Fulvio “La Conquista del desierto”, que comenzamos en el número de Mayo de 2014,  nos toca hoy la parte final de la Obra, que  implica de cierta manera el mensaje más fuerte.
Como hemos advertido, el carácter historicista de algunas de las Obras Integrales del Folklore argentino conllevan la necesidad de contra y explicar, es decir recuperar, resignificando, los grandes episodios históricos. En la parte final de la Obra de Di Fulvio se llega por fin ala campaña de Roca, y sus protagonistas. Individuales (Pincen, Villegas), asi como  colectivos (el soldado de frontera). Una forma de plantearse una visión histórica no “ejemplar” sino casi “subalterna”, mas integrada



Recitado

8)
Alla vá el Toro Villegas
Con sus trescientos hombres de fierro
Pasa por K’apenke primero y por Pigüehue después
Cruza de noche el desierto por no alertar a la indiada


El apelativo de Toro muestra la imagen de salvaje fuerza, otorgada a Conrado Excelso Villegas (1841 - 1884) general de artillería y caballería del ejercito argentino, aunque de origen uruguayo, que actuó en los inicios de su carrera militar en la Guerra de la Triple Alianza.  No por casualidad . Su ejercicio de la imagen (con los hombres de fierro) es significativo. Se presenta a uno de los personajes, en las dos “guerras” al otro, de la segunda mitad del siglo XIX. Paraguay como  conflicto “externo” y el indio como interno, o más precisamente “salvaje” lo tienen a Villegas por protagonista. Y con la múltiple acción que esto llevó. La tarea de expansión del dominio del blanco,  fundando Trenque Lauquen el 12 de abril de 1876 y posteriormente acompañando al general Julio Argentino Roca en la famosa Conquista del Desierto, durante la cual erigiría el «Pueblo de Avellaneda» —actual Choele Choel— el 9 de julio de 1879. Su Busqueda, su meta,  es Pincén. Tampoco casual. El cacique ranquel que resistió a la conquista del desierto y que fue conocido como "el terror de los fortines”. Emblemas de los bandos en pocas frases presentados y en conflicto.


Porque de día en la Pampa
el indio mira en el viento



    Allá va el Toro Villegas
        (Buscando a Pincen, buscando a Pincen)
    Con su tropilla toda de blanco
    La que allá por Trenque Lauquen
    En una noche serena
    Se la llevo campo afuera
    Pincen haciéndose el zorro

Allá va el toro  Villegas
        (Cuidado Pincen)
Pensando siempre donde encontrarlo
        (Tal vez en Licaucho, tal vez en Malal)
Ha dividido su tropa
En dos columnas y entonces
Dio la orden: al galope
Haganles pitar del fuerte

Ya llega el toro Villegas
        (Despierta Pincen, despierta Pincen)
La indiada duerme a pata tendida
Lleva en las ancas a un hijo
Que lindo gesto el del bruto
Se abrazaron los dos juntos
Y el potro se alzó en carrera

¡Deguélleme cuando quiera!
Cuando lo aprendieron, dijo Pincen

 “Mi amigo ud , no se haga problema”
Reía Villegas diciendo a la vez
Pero la chusma que había
Al verlo ya derrotado
Al viejo ranquel lloraron
Con una sublime pena

Y al conflicto “militar”, a la batalla entre personajes, o tipos históricos si se quiere, se pasa rápidamente a las fuerzas de la historia. A la confrontación entre la revolución industrial y el vivir tecnológicamente con recursos menos sofisticados, solo pueden determinar un resultado: la derrota. La forma artística de expresarlo (telar industrial, contra telares  artesanales) se extiende para nombrar al alambre, que dividió los campos, propiedad industrial y a la vez cerco casi de prisión.


9)

El gran Huso de Inglaterra
Hila vellones de fierro
Aquí la zanja y el cerco
Ya no pueden con los indios

Pero un dia llega un gringo
con varios rollos de alambre
Y a otra cosa compadre
Que lo crucen si son brujos

La tierra era solo tierra, nomás
No habia dueños
Que lindo, parece cuento
Primero fueron los vascos
Por las estancias
Andaban cavando zanjas

Después vino en cerco vivo
de cina-cina
Cuidado con las espinas

Por mano de varios gringos
cortando el aire,
compadre llegó el alambre

Ya no hace falta el rodeo
buscando hacienda
El encierro fue su querencia

La zanja no fue el atajo
de los malones
La indiada cruzó al galope

A ésta no me la cruzan
se dijo Alsina
Los indios se le reian
    (Huinca trepa..)

La nivelaron de ovejas,
puente de lana
Cruzaba la malonada

Tampoco la cina-cina
Sirvió de alarde
El triunfo fue del alambre

Ya no ha de cambiar de dueños
La hacienda alzada
Que digo, ya esta encerrada

Por fin, el protagonista real aparece. Recorridos los “héroes”  (blanco e indio), pasadas las fuerzas económicas, queda el hombre. El que puso el cuerpo, el subalterno. Usado por los que buscaban gloria, o posesiones, estrategias nacionales o ventajas políticas. No solo es cuestión, nos dice Di Fulvio, de recordar al dominado/ expulsado. La Conquista del “desierto que nunca fue tal, por supuesto”, solo con bombacha de brin y chaqueta de lana, sin ni siquiera el Desierto de frente.
Solo por participar de una epopeya… que ojala no vuelva a ser jamás.


10)
Viejo soldado de frontera
Si tu vida, martirio eterno
Fue útil para devolvernos lo que no nos pertenecía :
20000 leguas apenas conocidas apenas por nombre:
desierto
Que nunca fue tal, por supuesto ,
El aborigen ya vivía

Como?
eso no es lo que importa, lo importante es
que vivía

Decía, soldado,
tu vida eternamente sobre ascuas
Que nos dejo lo que solo alcanza aquel que nunca pensó en la muerte

La barbarie estaba de frente
a tu mente civilizada
Y en tu frente las rastrilladas
Huellones por donde te fuiste

Donde?
Eso no es lo que importa
Lo importante es que te fuiste



Del fortín al cantón
Soldado frontera
Solamente el dolor te acompaño
Tu alegría fue pena

Si tan solo la muerte
consolaba tu vida
El desierto debía
pertenecer a vos

Todo ha sido así
Soldado frontera,
solamente el fortín fue tu confín
¡Que vida tan perra!

Si en verano tenias
tu chaqueta de lana
El invierno cribaba
Tu bombacha de brin

Y si tu sueño al fin
Era como la pampa
Todo llano… y después
Una intriga total

No pudieron ser verdes
Las huellas de tu tierra
porque allá la frontera
De rojo las pintó

Que proteste el clamor
Del  clarín y la rompa
Que te llore la sal
del desierto y después

una huella de gloria
cubra las rastrilladas
Y que se abra la pampa
Que no fue para vos

Soldado , tu vida, decía
Sin un cariño en la frontera
Sin caricias para tu penas
mas que ráfagas de pampero
Cubrieron tu alma y tu cuero
con poco sueldo y mucho sable
No del que se lleva al combate Eh?
Sino aquel, con el que te dieron

Quienes?,
eso no es lo que duele,
Lo que duele es que te dieron

Tu vida decia, soldado
que nunca supo del  reposo
se te fue secando en los ojos
como una sorda lejania

Las golondrinas que existian
No existian para tus sueños
Al ver revolotear los cuervos
Vestido de luto dormias
Como?
Por sueño tu guitarra
Por desvelo tu carabina


.............................................................................................................

El final de la epopeya
Ha llegado a su fin la mas grande epopeya
Que se pudo soñar en el confin de  toda la tierra

El clarín
ha tocado a silencio ya,
ojala que no vuelva a llamar
jamas!!

Donde estarán los que se fueron
Con una lanza en agonía
Tras de una esperanza,
dejando la vida
Habrán ido a buscar la paz

Y por donde andaran
Los soldados de Roca
Habran ido a cambiar por el fusil
un sitio en la gloria

Un lugar
donde reine tan solo paz
Donde nadie ya vuelva a matar
jamas

Que lave Dios nuestro pecado
original de la conquista
que bendiga el suelo
del indio en el trigal .

Por la espada y la cruz , ¡ amen!



Soldado, decía,
tu vida,  si devolvértela pudiera
Y al resucitar se te viera
Prendiéndole fuego a la Pampa…

Seguro que no nos  alcanza el bronce
Para el monumento
Que te debemos hace tiempo
Y que nunca se hizo nada
        (Amen)

Hasta aquí, la palabra alcanza.
Lo demás: ¡que lo diga el tiempo!
        (amen con la espada y la cruz)

Amen, Amen!, Amen…!!


Y así, recorrida la obra, se aprecia la necesidad de traer a hoy, aprender, y no justificar, sino amar.
Un ejemplo.
Con el que solo queda, para consolidarlo, el rezar con la espada y la cruz (todo el mensaje sobre la Conquista  en américa y en este caso del sur patagónico). Amen.


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