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2014 Octubre
EL FOLKLORE COMO CIENCIA DESDE 1979 HASTA NUESTROS DÍAS Y MAS....
 
Visiones como las de Marta Blache y Ana Maria Dupey se complementan con otras miradas. En este caso presentamos el Documento Inicial del Primer Congreso Nacional de Folklore de nuestra Academia, realizado en 2010, en San Luis. Este, redactado por Olga Fernandez Latour de Botas, Elena Rojo y Maria Azucena Colatarci, presenta la Historia  de la Ciencia Folklórica, su relación con las restantes y la visión  útil y asentadamente consolidada,  que en su primer parte sobre las tres que lo componen,  reproducimos aquí. Disfrutelo, coméntelo, es la base que todos debemos conocer, para a partir de allí construir, crear, reveer.


“Pasado y presente del Folklore como ciencia en la Argentina”
Olga Fernández Latour de Botas- Elena Rojo- Maria Azucena Colatarci
                                tercera parte

EL FOLKLORE COMO CIENCIA DESDE 1979 HASTA NUESTROS DÍAS.

    Una mirada retrospectiva sobre el desarrollo del Folklore en la República Argentina lleva a reflexionar acerca de la necesidad de proponer un renovado impulso relativo a este tipo de estudios a partir de plantear el reconocimiento pleno del Folklore como campo científico y, a partir del mismo, generar la multiplicación de espacios de formación académica, reuniones científicas, centros de investigación, publicaciones y todo otro tipo de acciones tanto en el ámbito oficial cuanto en el privado considerando que es el Estado Nacional, esencialmente, el que debe diseñar y apoyar las políticas que coadyuven a dicho fin.

LAS REUNIONES CIENTÍFICAS


    Multiplicidad de reuniones científicas se realizan con diversa frecuencia en la República Argentina en las modalidades de Congresos, Jornadas y Simposios entre otras que, convocadas por diferentes organismos tanto oficiales como privados, nacionales, provinciales o municipales, reúnen a los estudiosos del Folklore. A modo de ejemplo, y entre aquellas que se realizan en forma discontinua se mencionan: Encuentro de Investigadores de Folklore, (1984: Salta, provincial); Jornadas Entrerrianas de Antropología Cultural y Folklore (1985: Concepción del Uruguay, Entre Ríos); Jornadas de Folklore (1985: Buenos Aires); Jornadas Nacionales de Folklore (1995: Jujuy); Congreso Binacional de Folklore y para los países del MERCOSUR (1997: Salta, binacional); Congreso Internacional de Folklore (Córdoba); Congreso Regional de Folklore (2007: Río IV, Córdoba) y tantas otras iniciativas.
En cuanto a las reuniones científicas periódicas se destacan: Jornadas de Estudio de la Narrativa Folklórica (Santa Rosa, La Pampa); Simposio de Folklore (Cosquín, Córdoba); Jornadas y Talleres de Folklore (2002: Lanús, Bs. As.); Jornadas Nacionales de Folklore (1991 en adelante: Buenos Aires) y Congreso Latinoamericano de Folklore del Mercosur (1995 en adelante: Buenos Aires,  Congreso Universitario de Folklore y Jornadas de Arte Popular (Córdoba) entre otros tantos.
 Los trabajos que se exponen en dichas reuniones se difunden, en algunos casos, por medio de la publicación de las correspondientes Actas. Asimismo hay que tener en cuenta que, en líneas generales, este tipo de encuentros cuenta con un conjunto de auspicios nacionales, provinciales, municipales tanto del área educativa como de cultura, de universidades y de diversos organismos según tramiten sus organizadores.
    Frente a tantas iniciativas, concreciones y continuidades (también discontinuidades) que posibilitan el encuentro, la exposición y los resultados de la labor de los estudiosos del Folklore, se advierte la ausencia de acciones tendientes a la convocatoria nacional e internacional de Congresos de Folklore organizados por el Estado Nacional. En ese sentido sólo en tres oportunidades la Nación se hizo cargo de la convocatoria, organización y concreción de Congresos de Folklore durante el siglo XX: 1) Congreso Internacional de Folklore (Buenos Aires, 1960), 2) Congreso Nacional de Folklore (Laguna Blanca, Formosa, 1979) y 3) Congreso Internacional de Folklore Iberoamericano (Santiago del Estero, 1980). Estos Congresos contaron con sus respectivas comisiones organizadoras integradas por destacados investigadores quienes diseñaron las correspondientes convocatorias y propusieron los grandes temas a debatir y considerar, así como también tuvieron a su cargo invitar a prestigiosos investigadores nacionales y extranjeros que se dieron cita en cada una de estas oportunidades.

    Cabe destacar que de los dichos Congresos quizás se puede decir que el que se desarrolló en 1960 (fecha anterior al período aquí considerado) fue el de mayor envergadura. De todos modos los folkloristas estuvieron siempre alertas en cuanto a “las vísperas” de las conmemoraciones y de las festividades por ello es que, cuando desde el Centro de Folklore Aplicado de la Secretaría de Estado de Cultura de la Nación, se promovió la realización de un Congreso Internacional de la especialidad “a veinte años del memorable encuentro de Buenos Aires- 1960”, se  planificó otro un año anterior, tendiente a tomar contacto con los estudiosos de todo el país, sus investigaciones, las instituciones existentes, las cátedras de todo nivel y modalidad que entonces se dictaban. Así, con el patrocinio de la Secretaría de Cultura de la Nación y del gobierno de la provincia de Formosa, se realizó, pues, el Congreso Nacional de Folklore que se celebró del 21 al 23 de junio de 1979 en la localidad formoseña de Laguna Blanca, reunión preparatoria para el  Primer Congreso Internacional de Folklore Iberoamericano que se realizaría, en la ciudad de Santiago del Estero, septiembre de 1980. La Comisión Organizadora estaba presidida por Ramón Alberto Alderete Núñez, Vicepresidentes: Bruno C. Jacovella y Julián Cáceres Freyre, Secretaria Olga Fernández Latour; vocales Martha Blache, Alicia Quereilhac de Kussrow y Rafael Rumich (de la provincia de Formosa).  Además de los citados  concurrieron allí con sus ponencias los siguientes estudiosos de distintas regiones del país: Leonor Acuña, Carlos Aguayo, Gregorio Álvarez, Roque Raúl Aragón, Teresa Beatriz Barreto, Graciela Campins, Jorge Castillo, Rita Castro, Raúl Oscar Cerruti, María Azucena Colatarci, Félix Coluccio, Norma Inés Cuello, Carlos Dellepiane Cálcena, Nilda Fandos, Alma García, Silvia García de Rossi, Marí Delia Gatica de Montiveros, Alcira Imazio, Dora Jiménez de Puparelli, Mabel Ladaga de San Cristóbal,  Dora Lestani, Ana María Locatelli de Pérgamo, María Delia Millán de Palavecino, José Isidoro Miranda,  Ercilia Moreno Cha,  Marta Amor Muñoz, Ángel Jorge Novati,  Dora Ochoa de Masramón, Clara Passafari de Gutiérrez, Juan Pedemonte, Rubén Pérez Bugallo, Mario Quiroga Luco, Alberto Rodríguez, Irma Ruiz de Novati, Fray Salvador Santore, Carmen Vayá,  Berta Elena Vidal de Battini y Jehan Vellard.  


    El Congreso Nacional de Folklore (1979),  fue un hito importante ya que luego de tantos años se volvían a reunir los estudiosos en una convocatoria realizada y financiada por el Estado Nacional y la provincia de Formosa, asimismo este encuentro posibilitó la participación de algunos jóvenes investigadores que pudieron interactuar con destacados referentes del campo científico del Folklore.
Los temas planteados para este congreso en torno a los cuales se presentaron las ponencias fueron:
Tema I: Teoría del Folklore.  Problemática de los conceptos básicos.
Tema II: Métodos y técnicas de la investigación folklórica. Experiencias y resultados.
Tema III: Vitalidad actual de los hechos folklóricos en las distintas regiones culturales del país.
Tema IV: a) El folklore artístico. b) El folklore artesanal. Realidad actual y proyecciones en el marco de la política cultural.
Tema V: Folklore aplicado.

Los trabajos expuestos en el Congreso, así como la convocatoria y las conclusiones de las sesiones se publicaron con posterioridad.

    Al año siguiente, en 1980, se logró nuevamente que el Estado realizara otra convocatoria, pero esta vez a un Congreso de  Folklore Iberoamericano, cuyas sesiones tuvieron lugar en Termas de Río Hondo en la provincia de Santiago del Estero entre el 22 y el 27 de septiembre. Como en años anteriores los grandes temas a considerar incluyeron todos los aspectos de la cultura tradicional que son objeto de estudio del Folklore, así como la transferencia a la sociedad. A continuación se transcriben los temas de las Comisiones:

Comisión 1: Teoría del Folklore. Problemática de los conceptos básicos.
Comisión 2: Métodos y técnicas de la investigación folklórica.
Comisión 3 (A) y (B): Grado actual de vigencia de los hechos folklóricos en los distintos países de Iberoamérica.
Comisión 4: Folklore Aplicado.
Comisión 5: El folklore y la sociedad industrial. Interacciones y neoformaciones culturales. Caracterización y terminología.
La presencia de investigadores de otros países Iberoamericanos y de la Argentina, invitados por la organización del Congreso, redundó en fructíferas sesiones de puesta al día del estado de los estudios de Folklore,  así como importantes debates y conclusiones. Lamentablemente, hasta la fecha las actas de este último Congreso de Folklore oficial no fueron publicadas en su conjunto , sin embargo para ilustrar la importancia de las ponencias, digamos que  la nómina de los trabajos está publicada en Atlas Histórico de la Cultura Tradicional Argentina – Prospecto – (Fernández Latour de Botas;  Alicia Quereilhac de Kussrow  y colaboradores, 1984: 127-129).

Como se observará en ambos congresos tuvo un lugar diferenciado el tema del Folklore Aplicado, es en este período que por iniciativa de Olga Fernández Latour de Botas se creo el Centro de Folklore Aplicado, en el ámbito de la Secretaría de Cultura de la Nación, cuya continuidad fue interrumpida por intereses ajenos a su creadora y pasó al ámbito privado. 

LA FORMACIÓN ACADÉMICA

Con respecto a la enseñanza del Folklore cabe decir que debería estar contemplada en todos los niveles del sistema formal y, en ese sentido, son muchas las iniciativas tendientes a que tal aspiración se concrete tanto con declaraciones en todas las reuniones científicas y artísticas que se realizan, así como en variados proyectos de ley entre otras alternativas, pero hasta la fecha no se cuenta con legislación al respecto como no sean algunos objetivos enunciados en las leyes de educación que hacen referencia a la cultura nacional u otros modos de mencionar las manifestaciones de la cultura tradicional objeto de estudio del Folklore.
Sin embargo interesa destacar que la formación específica en Folklore, es decir la existencia de carreras de nivel superior en el sistema formal de educación con reconocimiento oficial, titulación y validez nacional, estaba anclada en la que fuera la Dirección Nacional de Educación Artística, del Ministerio de Educación de la Nación, de la que dependían las instituciones que brindaban este tipo de estudios tanto de nivel medio como superior, sin olvidar que también se contaba con cursos de danzas folklóricas desconcentrados  dirigidos a niños.
El origen de dicha formación (el profesorado de Folklore)  tiene su antecedente en la creación de la que fuera la Escuela Nacional de Danzas Folklóricas Argentinas creada por Decreto 27.860 del 13 de setiembre de 1948, en el marco del Plan Quinquenal de Gobierno (1947-1951) que refería “...muy especialmente al estudio y difusión de las tradiciones nacionales;... . Dicha creación tenía como antecedente inmediato “...un curso de Danzas folklóricas,...”  que funcionaba en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico.
    La creación de la citada Escuela  marcó un hito fundamental en lo referente a la formación de profesionales en Folklore inserto en el sistema formal oficial de enseñanza de la República Argentina ya que, si bien se habían creado instituciones oficiales vinculadas al tema , se trataba de organismos dedicados a la labor de investigación y su finalidad no era formar sistemáticamente a dichos profesionales.
La idea y el proyecto de creación se deben al Profesor Antonio Barceló (1912-1994) , su primer Director, quien  “...fue el autor de una metodología para la enseñanza de las danzas folklóricas argentinas cuya aplicación oficial data de 1939....y ...constituye hasta hoy la base de una técnica pedagógica estructural, única en el mundo, para la transmisión de los pasos, figuras y demás elementos de las danzas sociales del folklore argentino.”
Resulta necesario destacar que la creación de aquella institución contó “...con el apoyo del gran poeta y novelista Leopoldo Marechal, entonces Director General de Cultura.”

    En virtud de aquel Decreto fundacional se creaba la Escuela Nacional de Danzas Folklóricas Argentinas con dependencia directa del Departamento de Institutos de Enseñanza Superior y  Artística de la Secretaría de Educación de la Nación (Art. 1º), en el artículo 2º se disponía el presupuesto necesario para su funcionamiento; la duración de la carrera y la titulación final se establecía en el artículo 4º y en el 5º se encomendaba al Departamento ya citado, junto con el director que se designara, la elaboración del plan de estudios y los programas, “...así como el funcionamiento de los Cursos Elementales para Niños....”.

Sobre el particular se aclara que dichos cursos fueron 20 y se radicaron en las escuelas del ex Consejo Nacional de Educación. Por otra parte es importante tener presente que, tal como lo puntualiza Fernández Latour de Botas , la Escuela Nacional de Danzas Folklóricas Argentinas fue, desde sus orígenes, de nivel terciario: “...Su función fue, desde el principio, la de formar Profesores, por eso su historia no debe  confundirse con las de las actuales Escuelas Municipales de Danzas que son el resultado de creaciones posteriores debidas a la notable ex-Directora de Educación Artística  que es la profesora Orfilia Pérez Román....,”. .
En el año 1950 la institución cambió de denominación y se le impuso el nombre de Escuela Nacional de Danzas pues acrecentó su oferta educativa al serle incorporada la sección Danza Clásica del Conservatorio que estaba a cargo de la profesora Mercedes Quintana; de este modo, y siendo director general el profesor Antonio Barceló ya en ese año la Escuela contaba con dos profesorados, cada uno en la especialidad de referencia.

    Ya para la década del ’70 del siglo XX el título de Folklore que otorgaba la Escuela Nacional del Danzas era Profesor de Danzas Nativas y Folklore , el mismo reflejaba con claridad que aquellos que  lo obtenían poseían una triple formación: teórica, práctica y docente, peculiaridad que este tipo de estudios tuvo desde sus inicios. Esta década fue pródiga en creaciones desde la Dirección Nacional de Educación Artística pues se crearon los Centros Polivalentes de Arte y otras escuelas de formación artística, todas de nivel medio, por iniciativa de la ya mencionada profesora Orfilia Pérez Román.
    Con posterioridad, y casi como una consecuencia del desarrollo de los niveles medios de Educación Artística, se crearon en algunas ciudades de provincia los niveles terciarios con los correspondientes profesorados en las diversas modalidades, como por ejemplo en Tandil, Mar del Plata y Salta entre otros.
    Retomando la cuestión de la Escuela Nacional de Danzas fue durante el decenio del ’80 del siglo XX que se produjeron algunos acontecimientos de importancia para la misma que se especifican sintéticamente:
•    Creación del Profesorado de Expresión Corporal.
•    Imposición del nombre María Ruanova a la institución.
•    Modificación de planes de estudios y nuevas propuestas curriculares; con respecto a Folklore el nuevo plan del profesorado pasó a tener cuatro años de duración con titulación final de Profesor Nacional Superior de Danzas Nativas y Folklore; asimismo se crearon dos carreras nuevas, también de nivel terciario, de tres años de extensión, con las siguientes titulaciones: Técnico Nacional Superior en Folklore uno, y el otro Intérprete Nacional Superior de Danzas Nativas. A modo de aporte y como reflexión se comenta que estas dos últimas propuestas curriculares tuvieron escaso éxito pues los aspirantes siguieron optando por la carrera docente a pesar de tener, en general, un perfil artístico.
•    El Poder Ejecutivo Nacional decretó el programa de Jerarquización Institucional y Académico de la Enseñanza Superior (Decreto Nª 1763/87), el mismo daba una herramienta normativa para la normalización de las instituciones de nivel superior nacionales conformando consejos provisorios, integrados por los diferentes claustros) con el objetivo de iniciar los concursos para la cobertura de las cátedras correspondientes a los planes de estudios , dicho programa no se pudo concretar por diversas cuestiones que justificarían un análisis de mayor profundidad que excede los objetivos de esta síntesis; sin embargo (y como se explicará más adelante) en el ex Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folklore el Consejo se constituyó tal como normaba el decreto y sesionó con la regularidad y atributos previstos en el mismo.
•    El año 1988 marcó otro hito de fundamental importancia en esta cronología que se reseña ya que durante el transcurso del mismo, más precisamente en el mes de agosto, se produjo la división de la ex Escuela Nacional de Danzas. De la citada institución, que a esa fecha ofrecía una variada gama de carreras vinculadas con las disciplinas ya mencionadas, surgieron tres nuevas e históricas (si se permite la paradoja ya que las mismas a la fecha han desaparecido) instituciones. Las mismas fueron:
1)    El Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folklore del que dependían las carreras terciarias de Folklore, los 20 Cursos Infantiles y 4 Cursos Juveniles desconcentrados de Folklore.


2)    El Instituto Nacional Superior del Profesorado de Danza María Ruanova bajo cuya dependencia quedaron los niveles terciarios de Danza Clásica y Moderna o Contemporánea, además de Expresión Corporal, y los cursos desconcentrados de dichas especialidades.

3)    La Escuela Nacional de Danzas en la que quedó todo el nivel medio de danza clásica y moderna o contemporánea, con un tema a resolver como era el de la titulación final de las mencionadas formaciones.
    El inicio de otra década, en este caso la del ’90 del siglo XX, marca cambios y nuevos rumbos en la educación argentina en general y artística en particular.  

En el Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folklore se implementaron los planes de estudio que habían sido modificados y propuestos en la década anterior, asimismo se puso en funcionamiento el Proyecto Áreas de Perfeccionamiento y Especialización Superior, (propuesto por su autora, María Azucena Colatarci,  quien asumió la Coordinación General en forma honoraria),  desde las que se organizó, creó y difundió la extensión artístico-académica vinculada al Folklore, es así que en el marco de dicho proyecto se fueron implementado los objetivos planteados en el mismo, en consonancia con los mismos se crearon los dos elencos artísticos: uno coreográfico y otro instrumental, se dio inicio a la celebración anual de Jornadas Nacionales de Folklore y Congresos Latinoamericanos de Folklore del MERCOSUR que reunían anualmente a especialistas del país y del extranjero y se logró tener dos líneas de publicaciones entre otras acciones. Con respecto a las líneas de publicaciones una fue la denominada Serie Trabajos del INSPF con sólo dos títulos, y la otra fue primero la que correspondía a las Actas de las Jornadas Nacionales de Folklore y Congreso Latinoamericano que luego se transformó en Folklore Latinoamericano, publicación periódica con referato que era una compilación anual, en el año 2007 y ante un cambio que no nos concierne, volvió a ser una publicación de
actas a pesar de conservar la denominación.

Hasta el año 2006 integraron la Comisión Honoraria de las Jornadas Nacionales de Folklore y del Congreso Latinoamericano de Folklore del Mercosur los referentes más destacados del Folklore científico en el orden nacional y en el iberoamericano tales como Olga Fernández Latour de Botas, Manuel Danneman, Martha Blache y Juan José García Miranda, además de los ya desaparecidos Isabel Aretz, Paulo de Carvalho Neto, Félix Coluccio, María Esther Sant’Anna de Karwinsky y Fernando Assunçao.

En cuanto a los elencos estables interesa destacar que:

a)    El Conjunto coreográfico estaba integrado por egresados de la carrera terciaria que accedían al mismo por concurso, su primer director fue Héctor Aricó y, posteriormente asumió dicha responsabilidad Liliana Toccaceli quien con anterioridad había sido una de las coreógrafas invitadas, también fueron coreógrafos del grupo Teresa Barreto, Alberto Barrientos y el mismo Aricó entre otros. En la etapa en que Liliana Toccaceli fue su directora - y a propuesta del mismo grupo - se le impuso el nombre de “El Giro”.

b)    El Conjunto instrumental estaba integrado tanto por egresados como por músicos provenientes de otras formaciones, al igual que en el caso del Conjunto coreográfico, se ingresaba por concurso. Su primer director fue Carlos Palmero, sucediéndole en la función Rubén Pérez Bugallo . A propuesta de este último el Conjunto se conoció por un tiempo con el nombre ANTIGAL, denominación que le pertenecía. Fue con esta formación que se grabó un CD con el repertorio del Conjunto.


En el transcurso de esta década el sistema educativo se enfrentó a propuestas  de cambios que generaron variados debates, enfrentamientos y coincidencias los que se plasmaron, por lo menos en la legislación, en las siguientes leyes:- Federal de Educación, - de Transferencia de Servicios Educativos de la Nación a las distintas jurisdicciones del país y  - de Educación Superior. Resulta innecesario puntualizar que las tres impactaron en el sistema de la Educación Artística Nacional ya que la primera llevó, por lo menos, a replantear la formación de nivel medio; en cuanto al impacto que produjeron las otras dos se hará una síntesis aclarando que para plantear la situación de la formación en Folklore es ineludible mencionar el sistema en su totalidad:
1)    Como resultado de la aplicación de la Ley de Transferencia de servicios educativos, toda la oferta educativa que dependía de la ya inexistente Dirección Nacional de Educación Artística  fue transferida a cada una de las provincias sin distinción de nivel (es decir los terciarios también), con excepción de la Escuela de Títeres de Rosario - provincia de Santa Fe - (de nivel terciario) que fue la última en pasar al sistema provincial por causas que la autora de la presente no conoce en detalle ni cuenta con documentación que le permita abordar esa situación.
Con respecto a los servicios educativos que dependían de la misma Dirección pero que estaban radicados en el territorio de la ciudad de Buenos Aires tanto la Escuela Nacional de Danzas, como las que se habían creado con posterioridad, al igual que los denominados cursos desconcentrados fueron transferidos al Gobierno de la ciudad ya que en este caso la primera etapa involucró a los niveles medios.  Era evidente que el próximo paso sería la transferencia de las Escuelas e Institutos Nacionales Superiores de Arte, ubicados en el radio de la Capital Federal, los que serían municipalizados con la consiguiente desjerarquización de sus titulaciones finales. Las instituciones involucradas eran: Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación “Ernesto de la Cárcova” , Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”, Instituto Nacional de Cerámica, Escuela Nacional de Arte Dramático “Antonio Cunill Cabanellas”, Conservatorio Nacional Superior de Música “Carlos López Buchardo”, Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folklore, Instituto Nacional Superior del Profesorado de Danza “María Ruanova” , integrados en la actualidad en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA).
2)    Esta situación provocó alarma en sus comunidades educativas que tenían plena conciencia de sus trayectorias institucionales y del reconocimiento nacional e internacional con el que contaban, esto movió a sus autoridades normalizadoras a reunirse y, acompañadas por la entonces Directora de Eduación Artística (Olga Fernández Latour de Botas) dirigirse al entonces Ministro de Educación de la Nación con el fin de evitar dicha situación. De allí resurgió la propuesta de un antiguo y más que justificado anhelo, crear una Universidad Nacional del Arte a partir de las mismas.
De este modo y luego de un tiempo de espera, el Ministerio convocó a las autoridades para constituir un grupo de trabajo en el seno del mismo, integrado con representantes de todos los claustros, para elaborar el Proyecto de Ley. Fueron meses de intenso trabajo en los que se analizaron proyectos anteriores sobre el mismo tema que nunca se habían concretado los que se enriquecieron con los aportes institucionales e individuales que cristalizaron en el Proyecto de Ley de creación de la Universidad Nacional del Arte, Trámite Parlamentario, Período 1993, Nº 112, del Lunes 4 de octubre de 1993 de la Cámara de Diputados de la Nación.
Lamentablemente no fue considerada la propuesta de Universidad elaborada por la Prof. Olga Fernández Latour de Botas que hubiera posibilitado que en todo el país se dictaran las carreras universitarias de todas las modalidades artísticas cubriendo la Nación, de este modo y por medio del sistema universitario, la demanda de la población de las distintas jurisdicciones del país, pero la historia fue otra.

Se omitirá en el presente trabajo la descripción de las tratativas de las que fue objeto este Proyecto el que, finalmente, fue archivado en más de un período. La sensación que quedaba siempre era que no existía firme voluntad para crear la ansiada universidad.
Hacia finales de 1996 las instituciones nacionales que no habían sido transferidas dependían del Ministerio de Educación y reportaban a una denominada Unidad de Servicios Educativos no Transferidos, entre ellos se encontraban los Institutos y Escuelas Superiores de Arte Nacionales sitos en la ciudad de Buenos que, junto a los otros eran denominados, en el habla cotidiana: residuales, resultaba urgente definir la situación de los Institutos y Escuelas Superiores de Arte Nacionales ya que el Ministerio (en el marco de la transformación educativa) debía ser un organismo sin servicios educativos; fue esta circunstancia la que determinó que el Poder Ejecutivo adoptara la decisión política de retomar el proyecto de ley, adecuarlo a la Ley de Educación Superior (que ya se había sancionado) manteniendo el articulado original y el 3 de diciembre de 1996 se firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 1404 que creó el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA).
    Una vez creado el IUNA el Ministerio designó un Rector Normalizador para la elaboración del Proyecto Institucional (estatutos, organización interna, carreras de grado y posgrado, etc.), para tal fin el Rector Organizador del IUNA convocó a las autoridades de las instituciones involucradas y, después de organizar un sistema de  elecciones involucrando a todos los claustros, propuso un mecanismo de trabajo para unificar criterios y propuestas que permitieran concretar el Proyecto Institucional que debía ser presentado ante la CONEAU. Los debates en que todos participaron  fueron fructíferos pero no se puede dejar de puntualizar que la existencia de una unidad académica de Folklore fue duramente cuestionada  desde los distintos sectores (las otras escuelas e institutos), hubo que cerrar filas para explicar lo que parecía evidente que no era menester, sin embargo y a pesar de todo se logró dicho espacio, y es este un importante capítulo de la historia de los estudios de Folklore en el IUNA en particular y en la educación argentina en general.
A esta altura es preciso recordar que en el período que se trata (exceptuando las que se dictaban en el Instituto Nacional Superior del Profesorado de Folklore transferido al IUNA), no había ninguna carrera terciaria de Folklore que fuera nacional como tampoco las había ya de nivel universitario, es decir que después de la experiencia que a propuesta del Dr. Augusto Raúl Cortazar se llevó adelante en la UBA con la Licenciatura en Folklore, luego subsumida en la posterior Licenciatura en Ciencias Antropológicas, el espacio universitario quedó vedado para la formación específica en Folklore.

Asimismo cabe destacar que hasta principios de los ’80 (s. XX) una de las orientaciones de la carrera de Ciencias Antropológicas que se dictaba en la Universidad de Buenos Aires era en Folklore pero, después de la reforma de los planes de estudio dicha orientación desapareció; en la actualidad Introducción al Folklore es una asignatura cuatrimestral en la citada carrera.
Era esta la oportunidad, sin embargo y como un dato a tener en cuenta, en esta nueva institución universitaria creada a partir de las escuelas e institutos superiores de arte nacionales que estaban en la Capital Federal, no se logró que Folklore tuviera el rango de Departamento quedando inscripta en un espacio denominado Área Transdepartamental, y fue a partir de la concreción y puesta en marcha del Proyecto Institucional del IUNA que comenzó el trabajo para lograr la departamentalización, sobre el particular corresponde comentar que a propuesta de quien esto escribe a fines del año 2004 se hizo un petitorio al Rector de la institución acompañado de más 1.800 firmas solicitando que Folklore sea Departamento, al que se le fueron agregando adhesiones en la medida en que iban llegando; sin embargo los avatares internos de la institución y los intereses sectoriales malograron el petitoriomotivo porel que aún Folklore no es Departamento en el IUNA.
En el año 2000 se dio inicio a la carrera universitaria de Folklore en el IUNA, asimismo se creó una oferta curricular de articulación, denominada Seminario de Equivalencia Universitaria , que tenía como objetivo principal que los profesores de Folklore egresados de la carrera terciaria pudieran obtener el grado universitario una vez cursados y aprobados los seminarios y la elaboración y defensa de un trabajo de graduación final o tesina.
Retomando la cuestión de las carreras en el IUNA se dicta una carrera de grado cuyo título final es Licenciado en Folklore, la misma cuenta con las siguientes menciones: a) en culturas tradiciones; b) en danzas folklóricas y tango; c) en tango; d) en instrumentos criollos. Asimismo ofrece las carreras de Intérprete en danzas folklóricas y tango; Intérprete en tango e Intérprete en instrumentos criollos.
Asimismo el Área de Formación Docente del IUNA también tiene entre sus profesorados uno con la orientación en las carreras ya mencionadas.

En síntesis es posible decir que el único espacio de formación profesional en Folklore de nivel universitario nacional en la actualidad es el Instituto Universitario Nacional del Arte. Hasta ahora parece que ninguna otra universidad nacional ha tenido interés en generar carreras de formación en ese campo del conocimiento de modo que aquellas personas que tienen interés en recibir esa formación deben venir a Buenos Aires; sin embargo en varias provincias se está dictando la carrera en la modalidad semi-presencial a partir de convenios entre el IUNA y algún organismo de la provincia de que se trate, me eximiré de comentarios sobre esta cuestión.
Hacia el final del año 2008 el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires creó el Instituto Superior Metropolitano de Arte con el objetivo de aportar a la formación de profesores en las distintas modalidades artísticas, entre las que se destaca el Profesorado de danzas folklóricas y tango cuya primera cohorte corresponde al año 2009. En este mismo año se sustanciaron concursos para la cobertura de cargos docentes para las materias del primer año de las carreras referidas.


OTRAS INICIATIVAS  QUE PERDURAN.


    El Proyecto Atlas de la Cultura Tradicional Argentina, elaborado y dirigido por Olga Fernández Latour de Botas, fue presentado en 1978 a la Secretaría de Cultura de la Nación. Dicho proyecto, “…que fue incluido entre las primeras diez prioridades enviadas por nuestro país al Programa de Participación 1979-1980 de la UNESCO,…” (Fernández Latour de Botas, 1979:55), se articulaba en dos subproyectos, el Atlas Histórico de la Cultura Tradicional Argentina y el Atlas Permanente de la Cultura Tradicional Argentina. Este Proyecto, único en su tipo en la República Argentina, que a grandes rasgos contemplaba la utilización
de material bibliográfico, material de investigación de campo, trabajo de gabinete y transferencia de los resultados,  publicó parte de sus resultados en Atlas Histórico de la Cultura Tradicional Argentina – Prospecto – y en Atlas de la Cultura Tradicional para la Escuela (ver bibliografía) y contó en ambos casos con la colaboración de Alicia Quereilhac de Kussrow (Jefa de investigadores) y de los profesores  Teresa Beatriz Barreto, Graciela Campins,  Rita Castro, Pablo Maestrojuan y Matilde Quereilhac, para el primero; Susana Coluccio, Luis Paniagua  y Marta Silvia Carolina Ruiz ( creadora y realizadora de las valiosas Guías didácticas ) para el segundo.   Los citados Atlas se encuentran agotados y, pese a los esfuerzos realizados ante las instituciones que en otro tiempo los imprimieron y a la demanda constante de docentes y alumnos, no se ha logrado concretar su reedición en las condiciones que pone la titular de sus derechos: que sea para distribución libre y gratuita en todos los establecimientos educacionales del país.

En materia de publicaciones, además de las ya mencionadas, a partir de 1986 la Sección Folklore del Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA (Facultad de Filosofía y Letras) editó la Revista de Investigaciones Folklóricas cuya directora fundadora fue la Dra. Martha Blache, en la actualidad la revista es de publicación virtual. En este mismo período se publicó la Serie de Folklore (Facultad de Filosofía y Letras de la UBA), dirigida, asimismo, por Martha Blache. También ha tenido continuidad la publicación de los trabajos que se presentan periódicamente en las Jornadas de Narrativa que se realizan en la provincia de La Pampa.

El espacio impide abundar en datos motivo por el que con seguridad much
as e importantes publicaciones y acciones específicas en Folklore no aparecerán en el presente, pero sin duda serán objeto de una publicación posterior.
Tampoco resulta posible dar a conocer la labor de otras instituciones provinciales, municipales y privadas que sin duda son un aporte al desarrollo del Folklore en nuestro país.
           La reciente creación de la Academia de Folklore de la República Argentina* con sede en la Ciudad de Buenos Aires tiene, en este contexto, una  significativa relevancia y su amplio programa de acción está destinado a impulsar, desde todos los ámbitos de la cultura y de la educación, las más diversas actividades genuinamente vinculadas con el folklore nacional. 
* Al momento de transcribir este texto en  el Pregón Criollo ya ACADEMIA NACIONAL DEL FOLKLORE

A MODO DE REFLEXIÓN FINAL. EL ESTADO DE LA CUESTIÓN

    Ya se ha planteado que en esta época la única institución universitaria que tiene oferta de grado en Folklore es el Instituto Universitario Nacional del Arte que se encuentra en la ciudad de Buenos Aires: sería plausible que otras Universidades Nacionales ubicadas en diferentes lugares del país consideraran la importancia de brindar una formación de este tipo posibilitando entonces que los aspirantes puedan estudiar y  capacitarse profesionalmente en Folklore en sus propias regiones.Otro tema que queda pendiente es el relativo al campo de la investigación científica en Folklore. En múltiples institutos y centros de investigación radicados en diversas universidades hay investigadores dedicados a los estudios de Folklore mas es posible adelantar que un afinado relevamiento indicaría que los citados centros cuentan con alguna línea de trabajo en Folklore pero no son específicamente centros o institutos de investigación en Folklore, por supuesto que las causas de tal situación exceden largamente el espacio disponible así como el tratamiento en una reflexión final que es, además aproximativa.
    Por fin, también regresamos a la consideración ya expuesta respecto de que  el Estado Nacional debería volver a convocar a un Congreso de Folklore, y una excelente ocasión sería hacerlo en el marco de las diversas acciones vinculadas con el Bicentenario y con el apoyo de la Academia de Folklore de la República Argentina.
   
No obstante, y teniendo en cuenta que este sintético trabajo se enmarca en el Congreso organizado por la Universidad Católica, resulta pertinente recordar que en esta Universidad existe el Centro de Estudios Folklóricos Augusto Raúl Cortazar, cuya directora actual es la Dra. Olga Fernández Latour de Botas, y que debería ser el espacio natural para la radicación y desarrollo de investigaciones en Folklore, así como para la transferencia de los resultados a la sociedad en su conjunto.


BIBLIOGRAFÍA.Y DOCUMENTACIÖN

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Doctora Olga Fernández Latour De Botas
Profesora Elena Rojo
Magister María Azucena Colatarci

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