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2014 Noviembre
El humor
 
12.    Literatura Folklórica: El Humor

Cuentos de Don Benito
María della Gatica de Montiveros


En “los Cuentos de Don Benito” de Ed. Plus Ultra, Bs As, 1994;   serie “Cuadernos de la poesía y el relato orales”, libro que recomendamos para su biblioteca,  está lleno de “cuentos de mentirosos” como la autora los denomina. De hecho  es esta  una clase particular de la narrativa popular, integrada por cuentos de especial vigencia oral con embustes, y exageraciones, de mucha comicidad, con antecedentes internacionales como los del Baron de Münchhausen y nacionales como los de Paí Luchi en Corrientes, Goyo Cardoso en Entre Rios, o Nazario Zerda en La Rioja.  En este caso la autora rescata a Benito Rosales, fallecido hacia 1940 en la Villa de  Lujan, San Luis (lugar en que este editor anduvo en años más mozos, construyendo Subestaciones eléctricas).

Don Benito vivió largos años en su puesto de cabras en  la Puerta de la Quebrada de Las Higueritas, con Liberata, su mujer. Extraordinario narrador de cuentos, incluso de viajes que nunca realizó… hasta a otras provincias, era buscado ya en sus años finales como  cuentistas en la “quema de ladrillos” en la noche. La compilación de aquellos cuentos es una gran contribución de la autora, y un tributo a la memoria del mentiroso oficial de San Luis. Por sus características colaterales y descriptivas, trasciende para este Pregón Criollo, la función de imaginativa humorada exagerada, complementándolo con observaciones certeramente descriptivas de una época del campo sanluiseño.
Algo más, en su función didáctica, el libro presenta la aclaración de términos que señala en negrita, y respetamos aquí, a los que agregamos nosotros (en llamadas con asterisco), otros propios, y  aporta en las ilustraciones, preguntas para desarrollar   como apoyo pedagógico, como: “Averiguen y escriban qué es una `luz mala’,  o ¿Que es una superstición”, justamente en el cuento que transcribiremos. La costumbre de la trilla nos permite ( nos requiere)  la descripción de costumbres laborales que ya no se aplican dada la mecanización actual del agro. Esto también es una de las causas de nuestra selección de este cuento Algunas observaciones como la de la descripción de su hijo “embellecido”  que fuera de tipo inglés , o parecido a familiar de la oyente, son sugestivas. Da para más análisis ¿no le parece?
Un anticipo de otras transcripciones que pensamos realizar en esta sección, también ¿Por qué no? de Pai Luchi o Goyo Cardoso.




    UN VIAJE AL SUR

     Erasmo, el primogénito de don Benito, se había ido al Sur. Cuando en la ausencia  se sumaron meses a los meses, y a las primeras buenas noticias siguió un silencio que parecía sin fin, en el rancho de Benito rosales las caras se alargaron, tristes, y faltaba ánimo para todo; la afligida familia no encontró más aliciente a la esperanza que la búsqueda del hijo en el Sur distante, cuya lejanía le daba cierto prestigio de leyenda: resolvió pues, don Benito salir a buscar al hijo bienamado. Liberata, como siempre, preparó las alforjas: “vicios” (*1) para el mate, tortas, carne fresca, y charque, un poco de café, un chifle (*2) de agua y otro de vino, una  muda de ropa…
     Partió una madrugada en su fiel Gateao de patas tiznadas, tomó por el camino de Las Higueritas, y escalando sierras se dirigió a Villa Mercedes. Desde esta ciudad se encaminó rumbo al Sur. Mientras va andando y cuando la ocasión se le presenta pregunta por el hijo (a quien describe cual él quisiera verle): alto, buen mozo, tipo inglés, muy parecido a Marcos Gatica, el de los ojos verdes, y los lindos bigotes torcidos. Nadie lo ha visto, nadie le da noticias, que lo puedan orientar: Mas sigue recorriendo la llanura del Sur, tan rica en aquellos años. Por todas partes el trigo en sazón. ¡Y qué chacras! La vista se perdía y no se alcanzaba el confín de ese mar dorado. Era el tiempo de la cosecha del cereal. ¡Velay si le gustaba ese trabajo! Y como en la búsqueda poco afortunada de Erasmo se le iban gastando “los pesitos”, ofrece sus servicios en una hermosa estancia.
    Estaban allí con el trigo amontonado en grandes parvas, pero sin poder empezar a trillar aún, pues no llegaba la tropilla de yeguas que esperaban. Los patrones, apurados por empezar el trabajo, aceptaron el ofrecimiento de don Benito, dando por descontado que traería los animales necesarios.
    Benito Rosales se dirige a la era (*3): dice que va a dar comienzo a la tarea y la gente se pregunta cómo va a trillar sin yeguas (*4): él le contesta que pierdan cuidado, que él sabe lo que hace. La gente se amontona mas por curiosidad que creyendo llegado el momento de empezar la faena de la trilla. El norteño se para en la era circular, y manda, más que dice, que arrojen el cereal. Los hombres, sin convencerse, comienzan a tirar en grandes horquilladas el trigo desde la parva. Don Benito empieza a girar en su Tiznao sin par. La parva disminuye rápidamente: Al rato los hombres están cansados de arrojar el trigo: pero Don Benito no deja de trillar, y de exigir que se apuren los otros. Y da vuelta con tal velocidad, que los circunstantes le ruegan que pare, que no quieren harina (*5), sino el grano del trigo.  Así fue como sólo con su Gateao Tiznao hizo el trabajo que hubiera hecho la mejor tropilla de yeguas.
    Concluida la faena, en ancha rueda de obreros y vecinos, don Benito se anoticia del hijo. Le informan que un joven del Norte, muy arrogante, vive desde hace más o menos un año en una gran estancia, más al Sur, rumbeando para Buena Esperanza...(*6)
    Urgido por las ansias de encontrar a Erasmo, luego de recibir la paga y despachar él la apresurada merienda, su parejero, el bien forrajwe que le dieron-¡para que estaban en tierra de alfalfares!- , retoma el rumbo de su andanza, lleno de ilusiones. Caía una tarde tibia, gozoso empezó a trotar por el camino recto y parejo. “¡Que pingo el suyo, que no conoce cansancio!” se iba diciendo don Benito.
    En realidad, jinete y caballo, tan frescos, parecían no haber sentido el esfuerzo de la trilla.
    En el filo de la medianoche se estaba ya cuando nuestro hombre se detuvo para hacer fuego, y luego matear un rato. En eso percibe en el camino que ha recorrido el fulgor de una lucesita muy lejana. Un instante después vuelve a verla. Y suigue viéndola con pequeñas intermitencias, como si avanzara sobre la línea del camino. “¡jJesús, María y José! ¿si fuera una luz mala?...” poco después, notando como se qagranda la luz y que no proviene de  uno sino de dos focos, pensó que bien podía ser una de esas máquinas que dicen automóviles, de los cuales vió varios en Villa mercedes… y le viene a las mientes (*7) la ocasión memorable en que pasó el primer automóvil por Luján , un año atrás.
    Los focos suben y bajan, obedeciendo sin dudas a las suaves ondulaciones de esos campos. Ya el ronquido de la máquina se deja oir. Y esta se acerca, tragando la distancia en la noche. De pronto, con una frenada audaz, se le planta el cochazo. Baja un hombre joven, con polainas (*8), breches, saco cuadriculado y pañuelo al cuello. Justo un tipo inglés.

-    Buenas noches don,; deme un mate
-    Soy tu pión?

Se largaron palabrotas, entre bromas y veras.


-    ¡Hijo é tigre overo hai ser este mozo! -dice don Benito- pero…
-    ¡Si es Erasmo, su mismísimo hijo  Erasmo! Este no tarda en reconocer a su padre, con el mayor asombro por encontrarle en tan inesperada circunstancia.

Toman unos mates, y Erasmo invita a su padre a subir al automóvil. Le insinúa asimismo que deje el caballo y el apero allí. Él tiene lindos parejeros en la estancia y en lo tocante al apero podrá elegir entre muchos que piensa ofrecerle… pero don Benito no quiere separase de su buen Tiznao, y lo ata ensillado al eje de las ruedas trasera, para que la máquina lo lleve a tiro. Hace esto rápidamente, a espaldas de Erasmo.

    Después de una hora de viaje, Erasmo le ofrece el volante. Rehúsa al principio el viejo, pero al rato nomás lo toma. ¡Como se entusiasma! Le producen alegrías las ondulaciones del terreno, y la brisa que pasa como un trapito mojado por la cara…
La novedad le había hecho olvidarse de su pobre caballo; a la madrugada fue a acordarse de él. Un hilo frío le corrió por el espinzao. Detuvo bruscamente el coche. Su parejero estaría destrozado. Se bajó casi sin atreverse a mirar hacia atrás… pero el Gateao sofrenó en ese instante porque no le daba más el lazo ¡tan alta la cabeza, tan fresco!... ¡Pingo bueno! Ni siquiera había sudado detrás de las orejas ….
    El sol, ya bañaba  la llanura floreciente y los ganados mugían en las extensas praderas, cuando Erasmo Rosales y su padre llegaron a la estancia. Toda la peonada y el mujerío acudió a recibirlos. ¡Con que alegría daban los buenos días al patrón! Y Erasmo, tan bizarro, presentó su padre a todos. Y todos se alegraron de conocer y le saludaron con respeto. Un mensual desató el Gateao, lo desensilló y lo llevó a una pesebrera grandiosa.
    Padre e hijo entraron después en la casa. Se lavaron en palanganas de losa floreada (*9), y luego se sentaron bajo el techo de la alta galería (*10), en grandes sillones, a matear en mate de plata con virola de oro (*11). El pensamiento de la madre se le vino a Erasmo, y de ella hablaron. Don Benito hubiera deseado a su Libra sentada en otro sillón, muy señorona, mientras una negrita le alcanzara el bien cebado mate…
Si esto no pasó nunca de anhelo (Liberata no era mujer de andar cambiando de aires) esto otro se hizo después de unos días realidad: en envío de Cipriano, un  muchacho que se había venido siguiendo a Erasmo en su viaje al Sur, a Luján. Junto con la carta que Erasmo escribió a su madre, fueron varios billetes de banco, nuevecitos….




Aliciente: incentivo, motivo
En sazón: maduro
Anoticiarse: adquirir noticias
Breches: pronunciación corriente de la palabra inglesa breeches, pantalones para usar con polainas.
Veras: verdad, sinceridad
Pingo: caballo ligero y de hermosa presencia. Flete.
Mujerío: reunión de mujeres, agrupamiento de ellas.
Bizarro: de buen porte. Robusto.
Mensual: criado o peón muy joven todavía a quien se paga por mensualidad.

N del E:
(*1) Vicios:
según el Pregón Criollo  en  Regionalismos: yerba para cebar mate (no comprende licor pero puede referir  refiere también a tabaco para armar ).

(*2) Chifle:
también del Diccionario de Cáceres Freyre, Recipiente para transportar agua, de un asta de vacuno, con tapa de madera en la base y un tapón  en la parte aguda.



(*3) Era:
Terreno descubierto,  de superficie llana  y limpia donde se trilla el cereal.


(*4) Trilla: Se denomina trilla a la operación que se hace con los cereales, tras la siega o cosecha, para separar el grano de la paja. Según las épocas y las regiones se han empleado diversos sistemas para separar el grano de la paja: La trilla a yegua suelta es una antigua tradición campesina que se realiza por ejemplo en Chile. Se usan yeguas y caballos que pisotean las gavillas para separar la paja del grano. Actualmente existen maquinarias que han desplazado esta actividad. Sin embargo se realiza por tradición, generalmente en los meses de verano. La celebración posterior incluye otras labores costumbristas, como Misa y casamiento a la chilena, carrera de perros galgos, rodeos, comidas típicas, etc.

(*5) Harina: se designa como harina, sin ningún otro calificativo, el producto finamente triturado, obtenido de la molturación del grano de trigo maduro, sano y seco, e industrialmente limpio. Los productos finamente triturados de otros cereales deberán llevar el nombre añadido del cereal del cual proceden. En este texto se aclara que la rapidez del pisoteo del caballo de don Benito molía más que separa granos de paja, y llegaba casi hasta triturar los primeros . Exageración que produce hilaridad en el cuento.


(*6) Al sur de la misma provincia de San Luis, a la altura de Villa Huidobro y Realico de La Pampa


(*7) Mientes : gauchismo por “mente”



(*8) Polainas:
una pesa de abrigo que protege la pierna desde la rodilla hasta el tobillo en el caso de la polaina  larga y desde el tobillo hasta el empeine del pie en el caso de la polaina corta. Son medias o calcetines sin pie que se colocan en el exterior de la bota y del pantalón




  (*9) Losa floreada: Palangana para asearse, que decorada con diversos motivos, señalaba la distinción del hogar.


(*10) La altura de la galería demostraba la importancia edilicia y el valor de la Estancia.

(*11) Asimismo muestra el poderío económico, selñal de la “fantasía” de Don Benito, la conformación del mate.





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