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2014 Noviembre
Analizadas por Carlos Molinero
 


Analizadas por Carlos Molinero


Si el primer poema de su primer libro giraba en torno al protagonismo de esa madre naturaleza, Pachamama,  en el destino invocado (“cusilla, cusilla”) por “cortezas de canto” a su destino con el grito encerrado, en sus propias palabras, la evolución no debiera dejar lugar a dudas de su intención y postura. Evolución que no puede seguirse en un índice bibliográfico… que no está…

Pampa y Zonda, la Montaña, el Agua,  y finalmente La raíz del Canto, no solo son etapas geográficas de su visión poética.
En la primera, comienza con su concepción de orden cronológico, de etapas que en definitivas son humanas, lo único que da sentido y paisaje a la roca o el vegetal.
“Después desolaciones” dice en su primer verso,  para poner “la gran pregunta alzada”.
Que es tal vez la misma de Neruda: “¿el hombre, donde estuvo?”

Ese hombre “niño” como lo describe, viene con
ya el dolor  en la carne
Instalado,
Punzando.


Asi, en un universo plano (antes de la montaña, poemas siguiente)  los pasos eran arena “la agonía en el tranco” porque “el sol viene del sol, hasta la tierra en tierra, en el hombre curvado,  cae como una hoguera”.
Ese hombre  al aire, es imagen del que sale a l mundo a enfrentarlo, “ sin cavernas, erizado, luchando”. No será casualidad esa lucha reivindicada desde los tiempos . El hombre transpirando …
Es su destino. Y para eso está en esta tierra: para “decirla hasta en su polvo. Entera pronunciarla”. Y si la palabra es “seductora tremenda” él tiene misión y lugar: “yo vengo por tu nombre rodando por mi canto”.


Pero a esa montaña que es causa del hombre externado,  que es humano fuera de su caverna, trabajando, le suma el Zonda, que permite “traer desde un relámpago la música a la Pampa”. El viento, que será múltiple fuente de simbolismos en su obra, como la fuerza ideológica que a la vez es invisible pero mueve a los hombres, en esta primera etapa de su evolución poética, con nombre y apellido Zonda, es ya  “toda fuerza empujando con un hombro tamaño de caliente de caminos”  y que a él, con destino claro prefijado, le permite “enredarme en el Zonda con insomnio de canto y un largo sueño abierto manoteando el destino”
    Es asi que la caverna expulsa, para que el viento abra camino. Y él, esta para el canto hacia el largo sueño.
Predestinacion de su poética.
Aunque claramente con tres veces mas palabras que en sus posteriores poemas, e imágenes más elucubradas y argumentadas. Primeros pasos, son esto pero no dados  al azar.



Decúbito Montaña” está, “buscando la raíz genital de la atmósfera”. Poemas de imágenes con algo del precedente Jaime Dávalos, si, pero también de si mismo anticipando la cintura cósmica del sur. Por ello, le falta canto en la montaña “debo tu tiempo frío(…) estoy debiendo tiempo de carne y corazones”. Es silencio . Tal vez un silencio reclamado como silencio del pueblo que esta esperando ser llenado, o mejor, que esta esperando despertar en su grito “ese silencio lleno como una madre encinta o como un niño nuevo”.
Aunque la producción posterior de Tejada nos haga más fácil entender esta primer producción, se le ven aquí los rasgos inaugurales de una conciencia dispuesta a poner canto motivante. Destino elevado del poeta: Y lo dice para sí “sueño que tengo sueños de altitudes y astas”.
Se sabe protagonista. Se llama a ello, pues se ve y declara ser capaz de lograrse y hacerse, solo por estar en y en concordancia con el tiempo:
Solo hombre y regresando de Dios (…) hombre y capaz del hombre que se expande en mi cuerpo (…) ando como la luna, mis claras plenitudes, mi estatura de tiempo (…) pensando que las hojas me sublevan la hora y el destino”.
Así, el Agua, es su constituyente, su potencia en movimiento “un oleaje turbio me oprime los dorsales” . Pero a la vez es fuerza a ser usada, a la que reclama “límpiame estas regiones, esta zona de noche que me ha atado las manos” en la que va “sumergiendo el canto”
Por todo ello en el final , “la Raíz del Canto” se plantea “recordar los orígenes:
“Que la piedra es la piedra, el árbol es el árbol y la tierra es la tierra (…) el hombre es lo que ama” y no deja en la duda cómo ejecutar ese amor:

Ahora reclamando
Con la salud de tierra
Cultivo la protesta
Por la risa y la vida
Por un canto de auroras
Que se abra hasta en las piedras”

No es  timorato: “no tengo voz en suplica. Transpiro los clamores” (…) Estoy en la esperanza. Despertarás conmigo. Con un pan, una estrella y un poema de niños.”
En Los Oficios del Pedro Changa concluirá “en mi guitarra todos los días se despierta un niño”. Ninguna de esta imágenes, está por casualidad. Tejada se plagia a si mismo más de una vez en toda su obra. Es obsesivamente insistente con su mensaje despertador. “te anuncio y te contengo, muchacho color tierra por la tierra te espero. Me quedaré en canciones para tu buen regreso”.
Si es un llamado que despierta, no será el líder,  en estos iniciales poemas,  despierta conciencias, hace notar la realidad oculta. Aún no mostrará el camino, lo acompañará, esperando, cantando, complementándolo. La función excluyente del poeta como protagonista del futuro….deberá esperar todavía algún tiempo.
Le anuncia al muchacho interpelado que “Estas en las mentiras y en las contradicciones (…) por la fe de panfletos por los diarios y el cine. Estas acurrucado”
  Pero “nunca más a las armas, nunca máqs al soldado
El pacifismo combatiente, que será ferviente en la década militante asoma aquí, mientras la función esperanzadora es el eje. Y así concluye el libro. No casual, sino Causal. No te llevo a ninguna parte, le dice a su lector. Te espero, debo hablar hasta despertarte, y entonces juntos, y  para el fin de la historia ( alumbrando los siglos) , claramente no capitalista… tendremos materialidad ( pan)  e intelectualidad y objetivo (una estrella):

“Estoy en la esperanza
Despertaras conmigo
Con un pan y una estrella
Alumbrando los siglos”





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