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2014 Diciembre
Este nuevo espacio es para que ud NO LEA, sino que escuche. Tal vez los encabezamientos que pongamos, como en este caso, sean especialmente valiosos. Pero lo esencial es que pare la mente, detenga el tiempo y abra los sentidos. Conéctese en cualquiera (o mejor, en todos) de los enlaces… y disfrute de la música folklórica
 

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Vamos Mujer el 12/11/73 un día después de la muerte de Allende.
https://www.facebook.com/video.php?v=365041113665979&set=vb.100004802796582&type=2&theater

Dice la red que
La «Cantata de Santa María de Iquique» es una cantata compuesta por el músico chilenoLuis Advis hacia fines de 1969 e interpretada principalmente por el grupo Quilapayún. La obra musical está compuesta por dieciocho partes, incluyendo cinco relatos interpretados por Héctor Duvauchelle, en que se narran los sucesos de la Matanza de la Escuela Santa María, ocurrida el 21 de diciembre de 1907 en la ciudad de Iquique, en el norte de Chile, y perpetrada por el general Roberto Silva Renard, en el gobierno del presidente Pedro Montt.
La Cantata Popular, como también se denomina, es considerada como una de las obras cumbres de la llamada Nueva Canción Chilena que se desarrolló desde fines de los Años 1960 y los Años 1970. Es el séptimo álbum de estudio oficial de Quilapayún, lanzado originalmente en 1970 bajo el nombre de Santa María de Iquique, y mezcla elementos de la música folclórica con otros de la música docta y religiosa.
En abril de 2008, la edición chilena de la revista Rolling Stone situó a este álbum en el cuarto lugar dentro de los 50 mejores discos chilenos de todos los tiempos.3
  
La Cantata Popular Santa María de Iquique es una de las obras musicales emblemáticas de la Nueva Canción Chilena. En ella se fundieron elementos musicales propios del folclor más elementos de la música docta y un contenido de denuncia social, que configuraron un disco conceptual cuyo género sería reconocido en el tiempo como "cantata". En esta relación entre música docta y popular folclórica tuvo importante injerencia el compositor Sergio Ortega, quien también realizó trabajos conjuntos con Quilapayún e Inti Illimani, conjunto que interpretó su obra, compuesta junto a Luis Advis, Canto al programa. Por otra parte, las obras de largo aliento, con un concepto central, tuvieron expresión en composiciones como Oratorio para el pueblo, de Ángel Parra, y Sueño americano, de Patricio Manns.
Los orígenes de la cantata Santa María se remontan al año 1968, cuando en los primeros meses el compositor Luis Advis escribió una serie de veinte poemas luego de un viaje a Iquique. A fines del mismo año, Advis fue requerido por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile para que escribiera la música de la obra de Isidora Aguirre, Los que van quedando en el camino, que trataba sobre una matanza de campesinos. Fue este el principal antecedente inspirador para la posterior composición.
En 1969 Luis Advis conoció al conjunto Quilapayún y en noviembre del mismo año compuso la obra, basada en aquellos poemas, en su experiencia para la obra de teatro y apoyándose en el libro Reseña histórica de Tarapacá. La temática trataba sobre una matanza ocurrida en la Escuela Santa María de Iquique en 1907. Contactó al conjunto, les facilitó el texto, y luego de aplicados ensayos estuvieron listos para presentarla a mediados del año 1970.
El estreno de la Cantata Popular Santa María de Iquique se realizó en agosto de 1970, en el marco del 2° Festival de la Nueva Canción Chilena, realizado en el entonces llamado Estadio Chile, actual Estadio Víctor Jara. La interpretación estuvo a cargo del grupo Quilapayún y la narración, en la voz del actor Marcelo Romo. Un mes antes la habían grabado para el sello Dicap con la voz de Héctor Duvauchelle, versión que sería la más conocida. Posteriormente fue interpretada, en variadas oportunidades, con la voz del también actor Roberto Parada.
"La cantata", nombre con el que se le conoce popularmente, es una de las principales obras musicales en la historia de la música popular chilena.

La historia detrás de la Cantata es que la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique fue una masacre cometida en Chile el 21 de diciembre de 1907. En estos eventos fueron asesinados un número indeterminado de trabajadores del salitre de diversas nacionalidades que se encontraban en huelga general, mientras se alojaban en la Escuela Domingo Santa María del puerto de Iquique.
Los eventos que configuran los hechos, suceden durante el auge de la producción salitrera en Antofagasta y Tarapacá, bajo los gobiernos parlamentarios. La huelga, provocada por las míseras condiciones de trabajo y explotación de los trabajadores, fue reprimida por medio del indiscriminado uso de la fuerza armada por parte del gobierno del presidentePedro Montt.
El general Roberto Silva Renard, comandando las unidades militares bajo instrucciones del ministro del interiorRafael Sotomayor Gaete, ordenó reprimir las protestas, matando a los trabajadores junto con sus familias y dando un trato especialmente duro a los sobrevivientes.
Habrían sido asesinados entre 2200 y 3600 personas,123 donde se estima que un alto número no determinado, eran peruanos y bolivianos quienes a pesar del pedido de sus cónsules se negaron a abandonar el movimiento.4
Geográficamente toda la zona del salitre en Chile está constituida por el desierto de Atacama. Los territorios de Tarapacá y Antofagasta fueron obtenidos por Chile tras la Guerra del Pacífico (1879-1884), significando para Chile acceder a una zona de riqueza mineral compuesta principalmente por grandes yacimientos de cobre y salitre. Este último se convertiría a fines del siglo XIX en el principal puntal de su economía, siendo su exclusivo productor a nivel mundial. Las tensiones provocadas por el dominio de las minas habían sido una de las grandes causas de la guerra civil chilena de 1891, cuando el bando del Congreso, protegiendo los intereses chilenos y británicos de la zona, vencieron en la contienda.
Los yacimientos se encontraban en la mitad de la pampa, es decir la planicie existente entre el océano Pacífico y los faldeos de la cordillera de los Andes. Según el censo del 28 de noviembre de aquel año, la Tarapacá tenía 110 000 habitantes.7 En esta provincia y en la de Antofagasta trabajaban cerca de 40 000 operarios, de los cuales cerca de 13 000 provenían principalmente de Bolivia y el Perú.7 La vida en las minas era muy dura. Las empresas ejercían un duro control sobre la vida y obra dentro de los yacimientos, lo que provocaba un alto grado de vulnerabilidad de los trabajadores ante las arbitrariedades cometidas por los dueños, ya que este control desbordaba claramente el mero ámbito laboral de los trabajadores. La concentración de poderes era inmensa. Aparte de ser dueños de las viviendas obreras, las empresas contaban con un sistema policial propio, controlaban las pulperías y a todos aquellos que se dirigían a realizar negocios en las oficinas, establecieron un sistema exclusivo de pago por medio de fichas las cuales eran exclusivamente canjeables en las oficinas y negocios de su propiedad, y no dudaban en retrasar los pagos hasta dos o tres meses.6
A principios del siglo XX, la cuestión social en la región de Tarapacá empezó a manifestarse en el malestar de los obreros de las oficinas salitreras, que en distintas peticiones reclamaban al Gobierno de Santiago atención y mejoras en sus condiciones de vida y laborales, las cuales eran deplorables. Pese a lo anterior, los gobiernos parlamentarios eran reacios a intervenir en las negociaciones entre empleadores y trabajadores. Pese a esto, tendieron a considerar a los movimientos de gran escala (especialmente si iban acompañados de demostraciones masivas) como rebeliones incipientes.5

Huelga y matanza



 

Marcha por las calles de Iquique de obreros que llegan desde la pampa.



Marcha de los obreros en huelga en Iquique antes de ser alojados en la escuela.


El 10 de diciembre de 1907 una huelga general se desató en la salitreraSan Lorenzo y el paro se amplió a la de Alto San Antonio, iniciándose la Huelga de los 18 peniques. Este nombre se debe a que los jornaleros pedían el pago de salarios a este tipo de cambio ya que el salitre era comercializado en libras esterlinas. La numerosa columna de huelguistas de Alto San Antonio llegó al puerto de Iquique, sede del gobierno regional, portando banderas de Chile, Perú, Bolivia y Argentina, alojándose en el hipódromo del puerto.8 A este movimiento se sumaron otras oficinas salitreras, entrando en huelga también casi todo el comercio e industria del norte del país.

Las demandas publicadas el 16 de diciembre en un memorial por los pampinos eran:


•    Aceptar que mientras se supriman las fichas y se emita dinero sencillo cada Oficina representada y suscrita por su Gerente respectivo reciba las de otra Oficina y de ella misma a la par, pagando una multa de $ 50.000, siempre que se niegue a recibir las fichas a la par.


•    Pago de los jornales a razón de un cambio fijo de 18 peniques. Libertad de comercio en la Oficina en forma amplia y absoluta.


•    Cierre general con reja de fierro de todos los cachuchos y chulladores de las Oficinas Salitreras, so pena de pagar de 5 a 10.000 pesos de indemnización a cada obrero que se malogre a consecuencia de no haberse cumplido esta obligación.


•    En cada oficina habrá una balanza y una vara al lado afuera de la pulpería y tienda para confrontar pesos y medidas.


•    Conceder local gratuito para fundar escuelas nocturnas para obreros, siempre que algunos de ellos lo pida con tal objeto.


•    Que el Administrador no pueda hacer arrojar a la rampa el caliche decomisado y aprovecharlo después en los cachuchos.


•    Que el Administrador ni ningún empleado de la Oficina pueda despedir a los obreros que han tomado parte en el presente movimiento, ni a los jefes, sin un desahucio de 2 a 3 meses, o una indemnización en cambio de 300 a 500 pesos.


•    Que en el futuro sea obligatorio para obreros y patrones un desahucio de 15 días cuando se ponga término al contrato.


Este acuerdo una vez aceptado se reducirá a escritura pública y será firmado por los patrones y por los representantes que designen los obreros.8

El 16 de diciembre, miles de trabajadores en paro llegaron a la ciudad de Iquique, respaldando las demandas de los salitreros a la autoridad provincial, con el fin de obtener su intervención. Las solicitudes anteriores, es decir, enviar comisiones con los petitorios a la autoridad, habían fracasado en 1901, 1903 y 1904.
El gobierno de Santiago, había dado ya la orden de traslado de tres regimientos para reforzar los dos que había en Iquique y envió desde Valparaíso un crucero con tropas de desembarco: el 17 llegó desde Arica el crucero Blanco Encalada trasportando al regimiento Rancagua; el 18, anclaba en la bahía el crucero Esmeralda que traía tropas del Regimiento de Artillería de Marina.
El intendente interino Julio Guzmán García, mediaba en las negociaciones con los representantes pampinos, hasta que el 19 de diciembre llegaron al puerto el intendente titular Carlos Eastman Quiroga y el general Roberto Silva Renard, jefe de la Primera Zona Militar del Ejército, acompañados del coronel Sinforoso Ledesma. Todos ellos fueron recibidos con aclamaciones por los obreros, quienes creyeron que venían comisionados para trasladarlos y solucionar sus problemas.9
A medida que avanzaba la huelga, más y más pampinos se unían a ella, llegándose a estimar que para el 21 de diciembre eran entre 10 000 y 12 000 los obreros en huelga en Iquique. A los pocos días de haber llegado, este gran conglomerado de trabajadores estaba reunido en la plaza Manuel Montt y en la Escuela Domingo Santa María, pidiendo al gobierno que actuara de mediador con los patrones de las firmas salitreras extranjeras (ingleses) para solucionar sus demandas. Por su parte, los patrones se negaban a negociar mientras los obreros no reanudaran sus actividades.
El general Roberto Silva Renard, junto al coronel Ledesma, tenían la misión de desalojar a los trabajadores en huelga. Se señaló a las 14:30 horas, a los dirigentes del comité de trabajadores, que si no salían del edificio abrirían fuego contra ellos. Ante la negativa de éstos, el jefe militar reiteró que abriría fuego sobre los huelguistas a las 15:30 horas. Pese a las amenazas reiteradas, sólo un pequeño grupo de trabajadores abandonó la plaza.
A la hora señalada por Silva Renard, éste ordenó a los soldados disparar a los miembros del comité que se encontraban en la azotea de la escuela, quienes cayeron muertos con la primera descarga. La multitud, desesperada y buscando escapar, se arrojó sobre la tropa y ésta repitió el fuego al que se le añadió el de las ametralladoras. La tropa, después de lanzar fuego graneado desde la plaza, entró ametrallando por los patios y las salas de clase, matando mujeres y niños sin clemencia. Los sobrevivientes de la matanza con posterioridad fueron escoltados con sables hasta el Club Hípico, y desde allí a la pampa.

Vamos, Mujer! (cantata a Santa Maria de Iquique)
1976
Vamos mujer, partamos a la ciudad.
Todo será distinto, no hay que dudar.
No hay que dudar, confía, ya vas a ver,
Porque en Iquique todos van a entender.
Toma mujer mi manta, te abrigará.
Ponte al niñito en brazos, no llorará.
No llorará, confía, va a sonreír.
Le cantarás un canto, se va a dormir.
¿Qué es lo que pasa?, dime, no calles más.
Largo camiño tienes que recorrer
Atravesando cerros, vamos mujer.
Vamos mujer, confía, que hay que llegar
En la ciudad podremos ver todo el mar.
Dicen que Iquique es grande como un salar,
Que hay muchas casas lindas, te gustarán.
Te gustarán, confía, como que a diós,
Allá en el puerto todo va a ser mejor.
¿Qué es lo que pasa?, dime, no calles más.
La version completa de la Cantata
https://www.youtube.com/watch?v=wd62_8xAHf4

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